La llegada de los últimos meses de la primavera y del inicio del verano es un tiempo propicio para que las trampas colocadas a los mosquitos vuelvan a detectar un repunte de la propagación del virus del Nilo, lo que obliga a las administraciones a reforzar las medidas para controlarlo y evitar su propagación.
Durante 2025 se confirmaron cuatro casos de fiebre del Nilo occidental en personas. Además, la presencia del virus fue detectada en más de 60 trampas de vigilancia, mientras que se notificaron siete positivos en équidos y tres en aves.
De hecho, son las administraciones locales las que deben desarrollar su propio plan de vigilancia y control. En todo caso, el balance del año no registró ningún fallecido en toda la provincia de Sevilla.
Desde el Ayuntamiento de Sevilla ha puesto en marcha una contratación de urgencia para un servicio especializado de desinsectación y control de vectores tras la notificación enviada por la Junta de Andalucía que situó al municipio en una categoría de "riesgo alto" de circulación del Virus del Nilo Occidental (VNO).
Ante la incapacidad de hacer frente a esta situación contando únicamente con los medios propios municipales para cubrir el extenso territorio a fumigar, el consistorio contratará a una empresa especializada inscrita en el Registro Oficial de Empresas Aplicadoras de Biocidas (ROESB).
Con esta inversión cifrada en 60.000 euros, el consistorio de la capital aspira a reforzar la prevención frente al virus del Nilo Occidental y a cumplir con las obligaciones de vigilancia establecidas por la normativa vigente, que exige intervenir en un radio de 1,5 kilómetros alrededor de cualquier caso confirmado en humanos o caballos.
Zonas rojas y de especial seguimiento
El Plan Estratégico de Vigilancia y Control Integral de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) de la Junta de Andalucía para este verano en 2026 sitúa a 117 municipios andaluces en nivel alto durante la temporada de mayor circulación del virus, de los que 44 pertenecen a la provincia de Sevilla.
Entre las novedades figuran municipios como Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón, que escalan a esta categoría tras detectarse la presencia del virus en sus respectivos términos municipales.
En el lado contrario, se sitúa el municipio sevillano de Cantillana, que además se convierte en el único lugar de andaluz que reduce su nivel de riesgo, al pasar de alto a medio.
El objetivo con el que la Junta de Andalucía elabora esta clasificación es con la intención de intensificar las labores de vigilancia y control de los vectores, favorecer la detección temprana de la circulación del virus y reforzar la coordinación entre administraciones, así como la información dirigida a la ciudadanía.
La idea final por parte de las administraciones locales, es la de minimizar al máximo el riesgo de contagio de esta enfermedad en el periodo estival.
Además, hay que recalcar que las localidades de La Puebla del Río, Bollullos de la Mitación, Almensilla, Palomares del Río, Coria del Río, Dos Hermanas y Los Palacios y Villafranca integran una Comarca de Especial Seguimiento (CES).
Esta figura queda reservada a aquellas zonas donde se ha constatado la circulación del virus durante al menos tres años consecutivos, ya sea en mosquitos, caballos, aves o personas.
Los barrios seleccionados de Sevilla
Con los tratamientos que realizarán las diferentes administraciones tratarán de reducir al máximo el riesgo de nuevos contagios y evitar la aparición de brotes.
Es por ello que es importante resaltar que en el informe realizado por técnicos municipales del consistorio de la capital andaluza, se señala además que se han determinado varias zonas de Sevilla capital como prioritarias, aunque no exclusivas, para la aplicación de estos tratamientos.
Esta elección se ha realizado teniendo en cuenta tanto la experiencia acumulada en actuaciones anteriores como las denuncias presentadas por la ciudadanía y en colaboración con las autoridades de los distintos distritos.
Estas zonas que tendrán prioridad a la hora de ser tratadas en la lucha por prevención son Pino Montano, Heliópolis, San José Obrero, El Gordillo, El Tardón, el barrio C del Polígono San Pablo, Polígono Sur y Sevilla Este (en el entorno del parque Infanta Elena prioritariamente).
Asimismo, el plan contempla todas las acumulaciones de agua identificadas como potenciales focos de proliferación de mosquitos.
Estrategia de control exhaustivo
La estrategia de control vectorial que tendrá que ejecutar la empresa seleccionada dará prioridad a los tratamientos biológicos contra las larvas, mientras que los biocidas químicos quedarán reservados para situaciones puntuales, como la eliminación de mosquitos adultos o intervenciones en espacios de escaso valor ecológico, entre ellos sótanos inundables e imbornales.
Las actuaciones también abarcarán colegios y otros centros educativos, así como la propia red de alcantarillado y las zonas identificadas como refugios invernales, donde puedan esconderse estos insectos.
Para garantizar la eficacia de las actuaciones, la empresa adjudicataria deberá presentar un cronograma detallado de las intervenciones y emitir diariamente certificados de diagnosis y tratamiento.
Además, todos los puntos de actuación tendrán que estar geolocalizados en un plano general que deberá facilitar a los técnicos municipales, lo que les permitirá realizar un seguimiento y una supervisión exhaustiva de los trabajos realizados y la eficacia de los mismos.
Estas actuaciones se encuentran enmarcadas en el I Plan Estratégico Andaluz para la Vigilancia y Control de Vectores (PEVA), que aprobó la Junta de Andalucía y que fue impulsado tras el brote registrado en 2020.
Este modelo parte de la premisa de que la salud humana, animal y ambiental están estrechamente relacionadas, por lo que insta a las administraciones locales a desarrollar medidas preventivas frente a enfermedades zoonóticas transmitidas por vectores como mosquitos, garrapatas o flebótomos.
