Ole Kirk Christiansen echó a andar la famosa marca de juguetes LEGO durante la Gran Depresión. La necesidad hizo que el danés comenzara a fabricar estas piezas de madera porque eran más baratas.
Isaac Carasso, fundador de Danone, lanzó los yogures con el objetivo de mejorar la salud intestinal de los bebés. La necesidad hizo que el dueño de una de las marcas de lácteos más internacionales pusiera el foco en los más pequeños.
También el multimillonario Amancio Ortega creó la marca Stradivarius porque su hija menor, Marta, se lo pidió. De ser esto cierto, la necesidad de responder a la demanda de las más jóvenes fue la causante de que el gigante textil crease una línea enfocada a un público con menor edad.
Todos estos casos tienen algo en común. Los tres empresarios crearon su negocio con el objetivo de responder a una falta concreta de sus hijos o jóvenes. Sin embargo, no hay que irse a A Coruña, Grecia o Dinamarca para encontrar una historia así.
La marca de moda sevillana Noon tiene la misma raíz. En 2014, Mariló Fernández echó a andar la firma "porque no encontraba ropa acorde para Marta y María", sus dos hijas preadolescentes en aquel entonces.
Un sector distinto
"Ya estaban las grandes tiendas de moda, pero no había tanta variedad como la que hay ahora", relata. Y, además, la "niña sevillana" -explica- "tiene un gusto muy particular: clásico pero atrevido en los detalles".
Por este motivo, desde el principio tuvieron claro que diseñaría pensando en ese perfil concreto. Una adolescente con identidad propia. No obstante, subraya, que en la actualidad su público llega "incluso a los 30 años".
Mariló Ortiz, fundadora de 'Noon', posa en una de sus tiendas.
De esta forma, junto a sus dos socios -Antonio Pérez, quien gestiona el área financiera, y Rubén González- dejó el mundo del marketing y la publicidad, que "se estaba cayendo", para dedicarse al sector textil. "Algo completamente distinto y que está en constante evolución".
Un "cambio continuo" que, tal y como cuenta a EL ESPAÑOL de Sevilla, "es el gran obstáculo" y el causante de "los momentos más complicados".
La experiencia previa fue clave. Desde el inicio, el foco estuvo puesto en el marketing y en las redes sociales, entendiendo que su público estaba ahí.
Las redes como clave
Noon creció de la mano de Instagram y TikTok, construyendo la comunidad antes, incluso, que la estructura definitiva. Las redes no solo sirvieron de escaparate, también de altavoz.
La tienda nació en un rincón del barrio hispalense de Los Bermejales siendo una multimarca. Lo que empezó como un pequeño proyecto para vestir a sus hijas, pronto comenzó a tomar vuelo propio.
Hoy la firma factura 24 millones de euros anuales, cuenta con alrededor de 300 empleados y ha inaugurado más de una treintena de espacios en diferentes puntos de España y su capital es 100% andaluz.
El siguiente paso es cruzar el Atlántico. El primer país donde abrirá tienda será México el próximo verano.
También por Europa
No obstante, la cofundadora de la marca sevillana señala que su firma abrirá tiendas en otros lugares de Europa a lo largo de este mismo año.
El crecimiento, sin embargo, no ha estado exento de obstáculos. Si hay algo que Mariló define como el gran quebradero de cabeza, eso ha sido "formar un buen equipo".
"Ha sido lo más difícil", admite. Encontrar talento que vaya en sintonía con la marca y sus objetivos no les ha resultado sencillo.
Por este motivo, en los últimos años ha apostado por "recuperar profesionales que se habían marchado fuera de España -muchos de ellos andaluces- para fortalecer la estructura interna con experiencia y talento.
También la producción ha evolucionado. Si bien en los inicios todas las prendas se realizaban en España, hoy la fabricación se reparte entre países como Marruecos, China y Portugal, buscando un equilibrio entre la competitividad y el control de calidad que exige el mercado actual.
En cualquier caso, Mariló siempre intentar supervisarlo todo y estar a la última tanto en el propio patronaje de las prendas revisando sobre todo la calidad de los tejidos, como en sus diseños y en su producción y hasta en la confección de los accesorios. "Sin echarle las 24 horas a esto es imposible".
Echando la vista atrás, Marilo reconoce el apoyo de su familia, su marido, que también es socio, y de sus tres hijos, a la que no ha podido dedicar todo el tiempo que hubiera deseado.
No obstante, hoy día, Marta y María, ya adultas, por las que creó la marca y que también se dedican al mundo del marketing, se enorgullecen de su trayectoria. Otro acicate más que le sirve a Mariló, quien ya es abuela, para que 'Noon' siga creciendo.
