Andalucía entera se prepara este miércoles para avisos rojos, naranjas y amarillos debido a las fuertes precipitaciones que se esperan durante toda la jornada.
La administración autonómica se ha visto obligada a activar el Plan Territorial de Emergencias Nivel 2 y a cancelar las clases presenciales en los colegios e institutos -medida a la que sumó la Universidad de Sevilla-.
Por ahora, la situación que más preocupa es la del municipio gaditano de Grazalema y la del malagueño Ronda. Ambas poblaciones están en aviso rojo.
Sin embargo, la provincia de Sevilla también tendrá que hacer frente a intensas lluvias y rachas de viento.
En concreto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) han emitido un aviso amarillo por precipitaciones que pueden dejar hasta 60 litros por metro cuadrado en 12 horas y rachas de viento de hasta 70 kilómetros por hora. .
Asimismo, cabe destacar que desde la semana pasada, todos los embalses de Sevilla están descargando agua puesto que se encuentran al límite de su capacidad como consecuencia de la sucesión de borrascas que se están dando en toda la comunidad de manera prácticamente ininterrumpida.
Ante este panorama, los sevillanos miran al cielo y cruzan los dedos para que la situación evolucione favorablemente.
Y, por su parte, las instituciones ya han empezado a activar los protocolos de actuación. Ejemplo de ello es el alcalde de Sevilla, el popular José Luis Sanz, convocó de forma extraordinaria al Cecop para abordar la situación.
Además, el Gobierno municipal activó el pasado martes el Plan Territorial de Emergencias Nivel 1 -antes se encontraba en fase de preemergencia-.
Tanques de tormentas
Independientemente de este operativo, Sevilla cuenta además con diferentes mecanismos para hacer frente a estos escenarios. Por un lado están los denominados como tanques de tormentas.
Se trata de depósitos de retención de aguas pluviales ubicados en diferentes zonas de la urbe. Actualmente, la ciudad cuenta con dos de estas infraestructuras, una en Kansas City y otra en la Alameda de Hércules. Todas ellas están gestionadas por Emasesa, la empresa municipal.
No obstante, tras las inundaciones que tuvieron lugar en Sevilla el pasado mes de octubre, el regidor municipal anunció que se construirían dos más. Los nuevos depósitos estarán ubicados en Sevilla Este y en Triana y contarán con una inversión de alrededor de 100 millones de euros.
La función de estos tanques está clara. Lo que hacen es retener el exceso de agua en la red de alcantarillado para evitar las anegaciones durante las jornadas de intensas lluvias.
Cuando la situación se estabiliza, el agua vuelve a la red de saneamiento y se deriva a la depuradora de aguas residuales para su posterior tratamiento. Estas infraestructuras funcionan de manera automática, puesto que cuentan con unos sensores que informan sobre cuál es el nivel del agua constantemente.
Estos mecanismos gozan, además, de medidores de la calidad de agua y de aire para así limitar el flujo de contaminantes por la red de saneamiento.
Las compuertas de Triana
Otro de los sistemas que protege a Sevilla de las inundaciones son las compuertas del muro de defensa ubicado en el Parque Vega de Triana que el pasado 2025 se tuvieron que cerrar por primera vez en sus 15 años de historia debido al riesgo que suponía el cauce del río Guadalquivir.
Estas estructuras son dos barreras metálicas ubicadas en el Charco de la Pava que, por lo general, suelen estar abiertas para permitir el paso de los peatones. Sin embargo, se pueden cerrar de manera automática o manual en caso de ser necesario.
Fuentes municipales señalan que es a partir de los 3.000 metros cúbicos de caudal cuando la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) insta a cerrarlas. Por ahora, aseguran desde el equipo local, "se han alcanzado los 500 metros cúbicos".
A lo largo del año, la Emasesa lleva a cabo labores de mantenimiento de la red de saneamiento e imbornales para así esquivar posibles inundaciones.
Entre las tareas que le competen al organismo se encuentran la limpieza de más de 120.000 imbornales y 2.950 kilómetros de colectores.
Entre sus funciones está también la de seguir constantemente la situación meteorológica a través del Centro de Control, que es "el corazón operativo frente a lluvias intensas en Sevilla y su área metropolitana".
Geografía
Funciona las 24 horas, los 365 días del año, monitorizando en tiempo real más de 200 instalaciones y gestionando miles de señales y operaciones diarias. Ante alertas de la AEMET, se activa un protocolo especial que comienza 48 horas antes, revisando y preparando infraestructuras críticas.
En cuanto a las riadas, la geografía es otro de los factores que juegan a favor de la ciudad. A pesar de que en la provincia hay hasta 16 zonas susceptibles de anegarse, Sevilla tiene menos posibilidades de sufrir riadas puesto que se ubica en el Valle del Guadalquivir, cerca del océano Atlántico, que tiende a generar fenómenos de lluvia menos intensos que, por ejemplo, en el Mediterráneo.
Asimismo, al contrario que el levante, punto en el que las montañas obligan a que el aire descargue mucha más lluvia, la provincia no cuenta con estos elementos que para forzar intensas precipitaciones.
