El próximo 14 de mayo se cumple el primer aniversario del final de Cómo defender a un asesino, la serie que se atrevió a poner en el centro de sus tramas a “una mujer afroamericana de piel oscura de 49 años, sexualizada y complicada”. Son palabras de Viola Davis sobre Annalise Keating, una profesora de derecho de una prestigiosa universidad de Filadelfia con tendencia a enredarse en casos de asesinato y conspiraciones varias junto a sus jóvenes estudiantes. La actriz se convirtió en la primera actriz negra en ganar el Emmy a la mejor interpretación dramática gracias a un revolucionario personaje que se atrevió a retratar a las mujeres afroamericanas como nunca antes en la televisión pública. 

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En el cuarto episodio de la primera temporada de la serie surgida en Shondaland, la productora de Shonda Rhimes, el personaje principal protagonizó un icónico momento cuando Keating llega a su casa y se quita la peluca y el maquillaje antes de plantar cara a su marido. La secuencia fue comentada en medios de comunicación y redes sociales: pocas veces la cultura pop se había atrevido a mostrar la particular relación de las mujeres negras con su pelo. Seis años después de la emisión de ese momento, acabamos de descubrir nuevos detalles de la intrahistoria de la emblemática secuencia gracias a una conversación con Sergio López-Rivera, el maquillador español nominado al Oscar este año por La madre del blues, y que estuvo trabajando en la serie. 

“Por supuesto que me acuerdo. Yo mismo hice la coreografía de la secuencia”, reconoce ilusionado el cántabro antes de pasar a detallar el proceso de making of de un momento aún recordado en 2021. “La directora del episodio, Laura Innes, estaba considerando la escena de manera que pareciera que Viola se estuviera quitando el maquillaje, pero que en realidad no lo hiciera. Lo que hacía la directora era proteger la vanidad de una actriz para que no se muestre fea en una cámara, pero Viola no funciona de esa manera. Su respuesta fue clara: absolutamente no”. No tiene ningún problema en desmaquillarse ante la cámara. Tuvimos que volver a coreografiar la escena y ahí entré yo. Mi idea para hacerlo más interesante fue que cuando se quitase la peluca lo hiciera como si fuera una máscara, un casco”. 

“¿Como en Melrose Place?”, pregunta el periodista al recordar otra inolvidable escena en la que el personaje interpretado por Marcia Cross se quitaba la peluca dramáticamente y mostraba a la audiencia los restos de una intervención quirúrgica. “¡Exacto, exacto… exacto!”, confiesa el maquillador con un entusiasmo propio de Àngel Llàcer. “Tenía que quitársela como si fuera un guerrero, como si la peluca de Annalise Keating fuera la coraza que se ponía antes de salir a luchar. En la vida real nadie se quita la peluca de esa manera, porque las pelucas se quitan de delante hacia atrás, pero yo quería que lo hiciera al revés. Después se quitó todo el maquillaje en cámara. Absolutamente todo. Por eso tiene tanto poder esa escena. No hay trucos”.

Viola Davis ya había hablado de la escena meses después de que 15 millones de estadounidenses vieran el auténtico yo del personaje. "Quería hacer una declaración de intenciones", dijo la actriz en una nueva entrevista con Essence. "Yo soy una mujer. Me gusta ver mujeres en la tele. Me gusta ver mujeres reales en la televisión. Eso para mí es lo que me inspira y eso para mí es emocionante. Cuando veo un arquetipo de feminidad en la televisión, me deprime”.

La flamante ganadora del premio del Sindicato de Actores por su arrolladora intervención en La madre del blues lamentaba que maquillarse todo el tiempo la hacía sentir como una Barbie porque “no es humano”. La realidad para la actriz es que las “mujeres afroamericanas usamos muchas pelucas, nos quitamos el maquillaje, no caminamos muy bien con zapatos, no somos necesariamente agradables y no todas entran en una talla S. Algunas de nosotras tenemos voces profundas y la audiencia debería acostumbrarse”. Palabra de Viola Davis. 

Sergio López-Rivera fue maquillador jefe de 'Cómo defender a un asesino' seis años. Shondaland

Puede que su nombre no sea conocido entre el gran público o incluso la comunidad seriéfila, pero Sergio López-Rivera es uno de los elegidos que pueden presumir de haber pasado más de 15 años trabajando en la todopoderosa Shondaland, la productora de series como Anatomía de Grey, Los Bridgerton, Scandal o Cómo defender a un asesino. “Para mí ha sido una experiencia increíble porque confiaban muchísimo en mí. Me pidieron hacer una cosa que no habían hecho nunca, que era supervisar a la vez varias series que estaban en antena. Durante los últimos diez años he sido el encargado de formar los equipos de maquillaje y peluquería de la productora”, explica el maquillador.

“Mi objetivo ha sido que los departamentos colaboraran bien y he conseguido formar familias y núcleos creativos estupendos. Las series se benefician mucho con esas dinámicas. Nunca hubiera soñado con algo así. Shondaland es un sitio muy creativo, muy abierto. Siempre hay muchas limitaciones de horario, y a veces no puedes hacer lo que te gustaría por tiempo y por dinero quizás, pero es una familia maravillosa”. 

Tras 15 años en la factoría de Shondaland, Sergio sale del nido por primera vez para seguir a su inseparable Viola Davis allá donde vaya. “Días después de los Oscar empezamos a trabajar en la serie en la que Viola va a hacer de Michelle Obama”. Lopez-Rivera hace referencia a The First Lady, un mediático proyecto de Showtime que contará la historia oculta de Primeras Damas de Estados Unidos como Betty Ford, Eleanor Roosevelt y Michelle Obama. Ahí estaremos para verlo. 

Las seis temporadas de 'Cómo defender a un asesino' se pueden ver íntegramente en Netflix. 

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