Olviden a Bruno Ganz dando golpes sobre el mapa de Europa en El Hundimiento -por difícil que sea hacerlo, dada la cantidad de memes que se han hecho a partir de la célebre escena con las más locas variantes del führer iracundo al que encarnaba el actor- . Llega otro Hitler al cine -de momento, esta semana, a las salas alemanas-, pero será muy diferente. Tendrá el rostro del actor Oliver Masucci y despertará en mitad de un descampado en 2011. Así arranca Ha vuelto (Er ist wieder da), la novela que hace dos años se convirtió en un éxito editorial en Alemania y que mañana llega a las salas de cine del país.

Ha vuelto es una comedia dirigida por David Wnendt y titulada igual que el libro del que se han vendido dos millones de ejemplares. Por si alguien sigue preguntándose si en Alemania el nazismo es aún un tema tabú. El autor se lanzó a un ejercicio de ficción histórica con un punto de fantasía, un genuino what if. ¿Qué pasaría si Hitler no hubiera muerto en aquel búnker? Es más, ¿qué ocurriría si, de golpe, hubiera aparecido en el siglo XXI y nadie creyera que es el verdadero jerarca nacionalsocialista? Es lo que le ocurre: como le sucedió a Charles Chaplin en aquel famoso episodio de imitadores de Charlot -quedó tercero-, Hitler sólo logra que le tomen por un gran imitador... de sí mismo. Y de ahí, a la televisión.

De uniforme por las calles

La película y el libro juegan con el contraste entre la Alemania del III Reich que gaseaba a los judíos a millones y el país del siglo XXI en el que despierta Hitler, quien no da crédito al ver a inmigrantes y ciudadanos de diferentes orígenes paseándose a su lado con normalidad.

 

Vermes ha sacado el debate a la calle con el protagonista enfundado en su uniforme nazi durante el rodaje, en un formato semidocumental en el que el Hitler del siglo XXI pasea por las calles y recibe opiniones de ciudadanos, causa carcajadas en otros y sorpresa en más de uno.

Miedo a los extranjeros

“Nuestra idea era descubrir cómo reaccionaría hoy la gente ante Hitler y ante sus ideas, y preguntarnos: ¿tendría alguna posibilidad hoy?”, explicaba hace dos días el director del filme a The Guardian. Su conclusión: “Por desgracia, la respuesta es que sí”.

Wnendt explica en el rotativo inglés que en sus viajes a lo largo y ancho de Alemania con Masucci caracterizado como Hitler –desde el Mar del Norte a la isla de Sylt, de pequeños pueblos de Bavaria en los que Masucci posó como un pintor de postales en un guiño a a la fallida carrera artística del dictador nazi– descubrió “un sentimiento de profundo descontento entre la población, en la que personas de todo tipo de extracción social demostraron que se oponían a los extranjeros y temían la islamización".

Así, parece que la principal duda que aflora ante el efecto de un filme como Ha vuelto no es ya si Alemania está lista para reírse de Hitler y del episodio histórico que desearía no tener que recordar, sino si una comedia puede hacer ver que en realidad hay sentimientos más preocupantes aún latentes en su sociedad.