Con las series Fundación Invasión Apple TV+ ha puesto el talonario sobre la mesa. Además de contar con presupuestos multimillonarios, son ambiciosas en lo narrativo y espectaculares en términos de producción. Sin embargo, esta apuesta de la plataforma, cuya calidad técnica es indiscutible no está consiguiendo levantar pasiones entre los espectadores.

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En el caso de Invasión, se estima que la primera temporada costó 200 millones de dólares y lo cierto es que cada uno de ellos luce en la pantalla. En cuanto a localizaciones naturales, exteriores, efectos especiales y puesta en escena, es una superproducción en toda regla que es todo un placer ver en una serie de televisión, pero si alguien llega a la serie atraído por la acción y tensión de un ataque alienígena, seguramente saldrá decepcionado.

Shamier Anderson en el segundo episodio de 'Invasión'.

Para Apple TV+ mantener el interés del espectador semana a semana dependerá en este caso, exclusivamente, de la conexión que pueda establecer cada quien con alguno de sus personajes. El abanico es variado: un niño que sufre acoso escolar en Londres, una ingeniera aeroespacial japonesa que mantiene una relación en secreto con una astronauta que se ha ido a una misión, una familia de ascendencia árabe que vive en Estados Unidos y un soldado en Afganistán. Y en este punto, hay que reconocer que es un soplo de aire fresco que la historia de la invasión se cuente a través de la experiencia de personajes ubicados en distintos lugares del planeta, porque hace tiempo que dejó de tener sentido (y gracia) que Estados Unidos sea el centro del mundo.

Cada uno de esos personajes está atravesando una crisis personal que David Weil y Simon Kinberg (creadores y guionistas) relacionan con el sentimiento de alienación como hilo conector entre todos ellos. En los tres primeros episodios vemos sus vidas antes, durante y después de los primeros ataques que se están produciendo en todo el planeta, que hasta el tercer episodio se siguen asumiendo como atentados terroristas a gran escala, porque a pesar de algunos extraños eventos puntuales, no hay señales que indiquen que puedan provenir de invasores de otro planeta.

Shioli Kutsuna en el segundo episodio de 'Invasión'.

Hay momentos de desconcierto que nos remiten a El colapso, otros a The Leftovers (seguramente, por la presencia de las composiciones de Max Richter), y en la segunda hora hay una referencia clara a uno de los episodios míticos de La dimensión desconocida, pero el aroma principal que desprende la serie es el de Perdidos. Sus creadores reconocen que esta fue una de sus principales influencias y, a pesar de otras tantas que han mencionado y que se pueden identificar (como La guerra de los mundos, Babel o La llegada) es la producción de ABC la que tiene una sombra más alargada. Donde se hace más evidente es en la elección de que la identidad de los atacantes y los misterios que traen consigo queden relegados al desarrollo paralelo de las historias en primera persona de sus varios personajes.

Solo he podido ver con antelación los tres episodios que se estrenan hoy, por lo que no puedo daros a nivel personal ninguna pista de si las prioridades de la narración o su ritmo cambian en algún momento, pero no es eso lo que esperaría de la propuesta después de haber visto su inicio. El verdadero interés de Invasión es explorar los relatos humanos, la amenaza alienígena es solo el lente a través del que se miran. 

Los primeros tres episodios de 'Invasión' ya están disponibles en Apple TV+. Cada viernes habrá un nuevo episodio.

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