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Nour al Jerjawi es enfermera en Gaza y asistió a su hermana en el parto de su bebé entre las explosiones israelíes. Sus únicas herramientas fueron unas tijeras de cocina que esterilizó previamente y pinzas de plástico para la ropa porque fue imposible acudir al hospital.

Estaban en el domicilio familiar, asediados y tuvo que actuar mientras las mujeres de la casa y las familias desplazadas que les rodeaban iluminaban la habitación con las linternas de sus teléfonos móviles.

"Todos me miraban, esperando que pudiera hacer un milagro y traer al mundo al bebé de mi hermana con estas herramientas improvisadas", le contó a Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por las siglas en inglés).

A pesar de tenerlo todo en contra, y mientras las bombas sacudían las paredes, consiguió guiar al bebé para que naciera sin problemas. Cortó el cordón umbilical con las tijeras de cocina y lo ató con una pinza para la ropa. La pequeña se llama Massa, que significa ‘la joya’.

"En ese momento, en medio del caos y la destrucción, ella era nuestro pequeño y brillante milagro", recuerda para el organismo de las Naciones Unidas (ONU).

Su historia es solo una entre las decenas de miles de ejemplos de la violencia y la inseguridad a la que están sometidas las mujeres palestinas desde la ofensiva que Israel comenzó el 7 de octubre de 2023.

En un territorio donde el 90% de la población vive hacinada en refugios improvisados y el hambre se ha convertido, según Naciones Unidas, en un arma de guerra, la falta de agua, comida y privacidad atraviesa cada decisión que toman las mujeres. Desde ir al baño de noche hasta dar a luz, lamentan desde UNRWA.

Las operaciones militares israelíes han causado más de 72.000 muertes y 171.726 personas heridas en Gaza, con mujeres y niños representando más de la mitad de las víctimas, recoge un informe publicado recientemente por UNRWA.

Desde el organismo denuncian que en estos dos años y medio se han incrementado significativamente los delitos sexuales y de género cometidos contra las mujeres palestinas, incluidos acoso en línea, campañas de desprestigio y prácticas de doxing, en las que se difunde información personal con el propósito de humillar y aislar a las víctimas.

Raquel Martí, directora de UNRWA España, explica que la violencia ejercida sobre el pueblo palestino les ha afectado especialmente a ellas porque, debido a los roles de género, son ellas las responsables del hogar y los cuidados familiares. "Por tanto, tenían más posibilidad de encontrarse en esas viviendas cuando fueron bombardeadas".

Dos mujeres palestinas y una niña después de que una escuela que albergaba a personas desplazadas fuera alcanzada por un ataque israelí. Reuters

No obstante, la muerte es la forma más extrema de este conflicto, pero no la única. El 87% de las víctimas de violencia de género son mujeres y niñas y la reciben, mayoritariamente, por parte de parejas y familiares.

El informe solo recoge este dato al respecto. Es difícil tener un registro de las agresiones porque los datos disponibles son incompletos y la violencia sexual está fuertemente infradenunciada debido al estigma, el miedo a represalias y la falta de vías seguras de denuncia.

Sin salud reproductiva

La ofensiva también ha repercutido de forma muy alarmante en la salud reproductiva de las mujeres y las niñas, denuncia Martí. El uso por parte de Israel del hambre como arma de guerra, la denegación de la ayuda humanitaria y la política deliberada de destrucción del sistema sanitario en Gaza han afectado embarazos, partos, recuperación posparto y lactancia.

Nour Mushtaha, obstetra y ginecóloga, prestó servicio en el servicio de urgencias de maternidad del Complejo Médico Al-Sahab. Ha atendido una gran cantidad de urgencias ginecológicas, incluyendo hemorragias agudas y abortos espontáneos "en las condiciones más duras", contó a la UNRWA en una entrevista.

Esto ocurre porque la salud sexual y reproductiva es uno de los ámbitos más devastados, según el documento.

Cerca de 850.000 mujeres en edad reproductiva necesitan con urgencia servicios esenciales, pero el colapso sanitario y los ataques a hospitales hacen que la mitad de los embarazos sean de alto riesgo y que se disparen las muertes maternas, neonatales, los partos prematuros y las cesáreas sin anestesia.

"Las pacientes que atendíamos estaban completamente agotadas. Muchas habían escapado de zonas sitiadas solo para dar a luz o someterse a exámenes médicos urgentes", explicó a la UNRWA.

Además, se ha producido un repunte del matrimonio infantil, denuncia Martí. Un recurso que muchas familias, desesperadas, utilizan "como medida de protección contra abusos sexuales o para afrontar la hambruna".

Los trabajadores sociales que se encuentran en Gaza han reportado un repunte alarmante en el contexto actual. Casi el 10% de embarazos registrados en diciembre de 2025 correspondieron a adolescentes desnutridas, anémicas y sin acceso adecuado a atención prenatal, lamenta la directora de UNRWA España.

Esto ocurre sin tener en cuenta su salud física, ya devastada por la guerra, y sin ninguna educación sobre el embarazo, el parto o la lactancia materna, lamentó Mushtaha en sus declaraciones al organismo.

"Con frecuencia nos encontramos con niñas que no comprenden el proceso del parto, ni cómo cuidar a un recién nacido, ni siquiera cómo mantener una higiene básica", alertó.

Además, aumentan los casos de coerción, violencia de género y trauma psicológico entre las niñas, advierte Martí. Aunque las familias lo ven como una posible salida, estos matrimonios también pueden generar nuevos riesgos como violencia conyugal, negación de derechos educativos y embarazos precoces de alto riesgo.

"Todas las necesidades en Gaza son urgentes e inmediatas", expone la directiva. Hacen falta, entre otros, refugios con unas mínimas condiciones de seguridad; una entrada sostenida y suficiente de ayuda humanitaria; una atención sanitaria adecuada para las mujeres y espacios seguros para proteger a las supervivientes de violencia de género.

"Sobre todo, se necesita que la ofensiva israelí cese, que haya un alto el fuego real inmediato y que se permita el acceso humanitario sin restricciones". Solo así se podrá brindar todo el apoyo y recursos que las mujeres y la población en general necesitan, sentencia Martí.