Un 16 de abril de 2017 un cordobés desconocido escribió en su Twitter, ahora X: "Siempre me decían que no era el momento. Pues se equivocaban, sí lo es y lo voy a aprovechar. Por mí y por vosotros vota Pedro Sánchez".
Se llamaba Cristian Corvillo y acompañó su tuit con una foto del entonces candidato a las Primarias del Partido Socialista, Pedro Sánchez, sentado en una piedra y comiendo arroz en un plato de plástico junto a una lata de tinto con casera.
El mensaje iba cargado de intención: Corvillo estaba dolido, porque había sido defenestrado e incluso expulsado del PSOE cordobés y del de Andalucía. Luego, efectivamente, encontró su momento y se subió al carro.
Lo hizo en el sentido literal, porque le sirvió de chófer a Pedro Sánchez por toda España para ayudarle ganar las primarias frente a Susana Díaz.
Diez años después el juez Santiago Pedraz, y a petición de la Fiscalía Anticorrupción, lo ha citado a él y a su hermano Rubén, como testigos, para que declaren en la fase de instrucción del caso Hidrocarburos, y en concreto, de Villafuel. También ha dado orden a la Policía Nacional para que los localice.
Siempre me decían que no er el momento . Pues se equivocaban si lo es y lo voy a aprovechar . Por mi y por vosotros vota pedro Sánchez pic.twitter.com/AnXy9BBJQ9
— Cristian Corvillo (@CristianCorvil1) April 16, 2017
Naturales de Peñarroya-Pueblo Nuevo (Córdoba), los padres de ambos "lo están pasando fatal", precisa una fuente consultada a cambio de anonimato.
Rubén llegó a ser cabeza de lista del PSOE de Villalobos (Zamora). Su nombre figura en distintas piezas de investigación por sus conexiones mercantiles con Víctor de Aldama. Figura como socio además de una empresa de suministros electrónicos para empresas en su pueblo natal.
También es un forofo del carnaval. Es miembro de una de las comparsas más señeras de su pueblo, donde suele salir como guitarrista.
Es, además, un virtuoso del instrumento. Ha ganado en cinco ocasiones la 'Pua de Oro'. La imagen que abre este reportaje corresponde al acto de entrega de uno de esos galardones.
Si Rubén llegó a ser candidato a una alcaldía con el PSOE, su hermano Cristian se quedó con las ganas. Militante de base en Peñarroya, se afilió al partido en el año 2002.
Pero su contacto inicial con la política municipal llegó porque montó una empresa local para prestar servicios al albur de la Ley de Dependencia.
Fue el adjudicatario de la Ayuda a Domicilio que prestaba el Ayuntamiento de su pueblo, gobernado entonces por la socialista Luisa Ruiz, quien antes había pasado por el Partido Andalucista, luego fue independiente con el PSOE y finalmente acabó afiliándose.
Fuentes del partido cordobés desgranan a EL ESPAÑOL la historia desconocida de Cristian. Fue a partir de esa adjudicación cuando entra en sintonía con la alcaldesa y empieza a trabajar en el partido a nivel local. "Ella fue su mentora", precisan.
Pero Luisa resultó imputada en el 'Caso Rocket' por unas ayudas irregulares concedidas con cargo a los Fondos Miner para la recuperación de la antigua cuenca minera del Guadiato. Acabaría siendo condenada a 10 años de prisión.
Pero hasta que llegó la condena por prevaricación administrativa, fraude de subvenciones, falsedades (en documentos públicos, mercantiles, oficiales y privados), tráfico de influencias y malversación de caudales públicos, los estatutos del partido de entonces hacían que Ruiz ya no pudiera ser candidata.
El partido a nivel provincial tenía un candidato favorito: un joven de Peñarroya que había sido designado delegado provincial de la Junta de Andalucía.
Cuando llegó la imputación de Luisa Ruiz, en 2013, el movimiento natural del PSOE y de los dirigentes socialistas de la Junta fue apartarse de ella, que ya había dejado la alcaldía y el partido. "Fue algo que ella no entendió".
La mano derecha
La exalcaldesa se apoyó entonces en su mano derecha: Cristian Corvillo, quien era el vicesecretario general del PSOE de Peñarroya. Es entonces cuando Cristian se postula para liderar el partido y ser el candidato a la alcaldía.
Cristian Corvillo, en su etapa socialista en el POSE de Peñarroya.
"Organizó una asamblea local fuera del calendario y a espaldas de la provincial y llevó a votación nombrarlo secretario general y candidato". Lo anunciaron en la prensa local. La dirección provincial se opuso. "No había nada en contra de él, era solo una cuestión política. Y sobre todo, de formas".
Una vez descabalgado, la ejecutiva local dimite en bloque y la exalcaldesa decide fundar un partido y presentarse a las elecciones de 2015: La Unión Democrática Peñarribense. "Ella ya estaba fuera, pero Cristian no, y decidió respaldar esto".
Por ello se le abrió un expediente de expulsión que fue aprobado por el Comité Federal andaluz y se derivó a Ferraz.
Cristian Corvillo solo esperó su momento, de una manera que a parte del PSOE cordobés le resulta, todavía hoy, inexplicable.
Porque Corvillo "apoyó a Eduardo Madina primero frente a Pedro Sánchez en las primarias". Y luego, con la candidatura de Susana Díaz "de repente era el chófer de Pedro Sánchez en su segunda candidatura y se convirtió en una nueva mano derecha: para José Luis Ábalos"
Así, y con Pedro Sánchez ya ganador, el expediente de expulsión de Cristian Corvillo desapareció. "Dijeron en Ferraz que no lo habían tramitado, que lo habían recuperado de la 'nube de militantes'..."
Cristian Corvillo se convirtió de la noche a la mañana en el representante de Ábalos en Córdoba: hablaba en su nombre, "e incluso el jefe de gabinete de Ábalos, para hacer las listas provinciales y locales, le decía al secretario general del PSOE de Córdoba que tenían que hablar con Cristian Corvillo".
De repente se convirtió en una persona fuerte de Ferraz. "Nosotros ya lo conocíamos, sabíamos que... bueno. Que hacía cosas raras. Eso se le advirtió a Pedro Sánchez, y también se le advirtió de Ábalos".
Si el auge fue rápido, la caída fue aún más fuerte y con todo el equipo.
Odio a Santos Cerdán
"Cuando cae Ábalos, él cae también. Acabó reconociendo que en Córdoba se había equivocado. Le tenía un odio cerval a Santos Cerdán. Lo consideraba culpable de todo. Lo llamaba 'el gordo', 'el gordo de mierda' o 'el zampabollos'. También decía que 'al gordo' tenia que verlo caer".
Cristian Corvillo, durante su comparecencia en la comisión del Senado sobre el 'caso Koldo'
Con José Luis Ábalos llego a tener una relación estrechísima. "De recogerlo en la estación del AVE a llevarlo a comer, a cenar y de copas. Cuando cayó, se le advirtió que de todos, él era el eslabón más débil. Y también, que se quitara de enmedio, que no hiciera declaraciones a ningún medio".
Uno de los investigados en la trama, José Fernández Rosado, ya declaró en diciembre en la Audiencia Nacional que Cristian Corvillo le había ofrecido ser testaferro de una empresa.
En principio, ante el juez Pedraz declararán los dos hermanos como testigos. Otro de los consejos que le dieron a Cristian en Córdoba, cuando estalló el caso, fue quizá el más valioso: que se buscara un buen abogado.
