"Nuestro país es un gran objetivo porque es un destino muy turístico".
España es una diana para los mejores ladrones de relojes de todo el mundo.
Una climatología excelsa y una gastronomía suculenta componen el reclamo definitivo para los turistas, las presas.
Delincuentes especializados
El grupo de Delincuencia Itinerante III de la Policía Nacional enfoca su actividad profesional en dar caza a los mejores ladrones de relojes de lujo que se asientan en España.
Los agentes judiciales abren las puertas de su oficina, enclavada en el Complejo Policial de Canillas (Madrid), a EL ESPAÑOL y desgranan los entresijos de su grupo.
La unidad echó a andar hace apenas seis meses y pueden presumir de haber culminado hasta 34 detenciones a los mejores cacos de este campo.
Los uniformados no están solos. Trabajan codo con codo con las comisarías locales, "generando inteligencia y abordando el problema" desde el punto de vista nacional e internacional.
Álvaro, el jefe del grupo, relata a este periódico la "alta especialización" con la que cuentan estos delincuentes.
"El que roba relojes única y exclusivamente roba relojes. Ni vehículos ni viviendas, solo relojes. Están especializados en eso y saben identificar bien cuáles son los buenos", sostiene el policía al frente del equipo.
Asegura que no se equivocan. Si en una muñeca ven un "Rolex bueno", lo es. No fallan. O no suelen, mejor dicho.
Bien es cierto que algunas marcas, como pueda ser Richard Mille, y que además es de las más ostentosas con relojes de hasta un millón de euros, son más reconocibles ya que estos ejemplares concretos son cuadrados.
"Pero con otros modelos, da igual, saben cuáles son los buenos y cuáles no. Rara vez se equivocan de llevarse uno que sea malo o falso", agregan los funcionarios.
Este grupo de investigadores habla de un "fenómeno itinerante y transnacional", es decir, que su radio de actividad no se limita a las fronteras españolas, a pesar de que Madrid, Barcelona, la zona del Levante, la Costa del Sol y las Islas Baleares son sus escenarios de mayor actuación.
Estas zonas geográficas españolas aglutinan la mayor cantidad de turistas, especialmente en la época estival, cuando se da el pico de robo de relojes.
Mataleón
¿Cómo los roban? Hay diferentes formas de sustraerlos. Pero primero hay que saber cómo se organizan.
En primer lugar, es pertinente saber que, generalmente, actúan en binomios. Uno roba y otro espera con un vehículo para la huida, ya sea un coche o una moto.
Estos sujetos no suelen ejercer violencia. Suelen, porque se han dado casos de agresiones e incluso de una muerte.
El jefe del grupo comenta un caso en Ibiza, donde robaron "con gran violencia" el reloj a un turista. Este se cayó y se golpeó en la cabeza con resultado de muerte
Casi siempre roban los relojes a través del más que conocido método del tirón, bien sea en la calle o en un simple semáforo. Se consolida como el "método más habitual".
Se acercan dos individuos en una moto a la ventanilla de un coche cuyo conductor lleve la mano por fuera y luciendo el peluco y lo roban.
Otro de los modus operandi de estas mafias es el popular mataleón, una técnica ampliamente conocida en el mundo de las artes marciales.
Esta técnica de combate consiste en aproximarse a la víctima por detrás, ahogarle y esta, instintivamente, se lleva las manos al cuello exponiendo la muñeca, momento preciso e idóneo para robar el reloj.
El perfil de los ladrones de relojes es muy concreto: un varón, joven, con conocimiento de estos artículos y con antecedentes previos por delitos similares.
Mercado negro
Los investigadores optan por no dar nacionalidades. Sin embargo, hace escasas semanas, en colaboración con la Policía italiana, detuvieron a varios de estos delincuentes en Nápoles, de donde proceden multitud de estos.
¿Y dónde terminan estos relojes? ¿Por dónde pasan?
Los relojes permanecen horas, muy pocas, entre manos. Es decir, un tipo roba un reloj, lo retiene un par de horas y pasa a otro "dueño".
Puede pasar por hasta cuatro individuos hasta que llega a su destino final, un "mercado negro en Asia".
"Tiene una fuente demanda, hay lista de espera y no se los venden a cualquiera, a pesar de que el precio se reduce considerablemente", reseñan los policías a EL ESPAÑOL.
Los investigadores desconocen con exactitud dónde se ubica este lugar de compraventa.
Dubái podría ser uno de estos destinos, países del sudeste asiático o en general zonas de Oriente Próximo, pero no se sabe a ciencia cierta.
