Eva Calzadilla
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En España, los últimos datos del Barómetro de la Soledad No Deseada indican que una de cada cinco personas, alrededor del 20 % de la población, sufre soledad no deseada, lo que convierte este fenómeno en un problema social estructural y persistente.

En Bélgica, las estadísticas oficiales señalan que entre un 8 % y un 9 % de la población de entre 16 y 74 años afirma sentirse sola “todo el tiempo o la mayor parte del tiempo”. Sin embargo, otras encuestas amplían esta realidad y muestran que hasta dos tercios de la población belga experimentan algún grado de soledad cuando se incluyen también sus formas moderadas.

Estas cifras sitúan tanto a España como a Bélgica dentro de una tendencia europea en la que la soledad, especialmente entre jóvenes, personas que viven solas y colectivos socialmente vulnerables, se ha consolidado como uno de los grandes retos de salud pública y cohesión social del continente.

La soledad compartida de diez personas separadas por miles de kilómetros

Al mismo tiempo, cada vez surgen más asociaciones y colectivos que buscan dar respuesta a este fenómeno, como el programa Cruzando Caminos, que propone talleres intergeneracionales destinados a reconectar a jóvenes y personas mayores.

También se observan cambios en la forma en que los jóvenes utilizan las redes sociales y el teléfono móvil: muchos se alejan de su uso constante y buscan, cada vez más, relaciones verdaderas, profundas y significativas.

El documental retrata a 10 personas que conviven, cada una a su manera, con la soledad. Una soledad que puede ser refugio o prisión; un sentimiento que puede existir incluso cuando se está rodeado de gente.

Concebido como una experiencia social, el objetivo del proyecto es reconectar a estas personas, hacerlas sentir escuchadas y ofrecerles un espacio donde poder expresarse. De ahí la idea de situar el diálogo entre dos países y dos ciudades, permitiendo que las voces viajen, se encuentren y, quizá, hallen un eco capaz de comprenderlas.

Cada participante comparte su experiencia en una entrevista grabada. Cuando llegaba una nueva persona, escuchaba un fragmento del testimonio anterior. Era una forma de escuchar lo que alguien llevaba en el corazón, pero también de responderle: con un consejo, unas palabras amables, un recuerdo o un mensaje de apoyo.

De ese círculo de palabras nació Soledad Compartida, como un recordatorio de que la soledad no es solo estar solo: la soledad es, sobre todo, la falta de vínculos.

Ángel habla de la importancia de crear relaciones sociales y de sentirse útil. Pau, a pesar de su juventud, muestra que integrarse y hacer amigos no siempre es evidente. Anne-Marie invita a vivir el presente mientras sostiene entre sus manos las fotos de su familia.

Maxim permite reconocernos en la necesidad de silencio y en el derecho a disfrutar de la soledad.

María Luisa, con su energía positiva, enseña que la soledad no es una fatalidad, sino una experiencia que depende de cómo se afronta. Chiara cuenta cómo, de un día para otro, se puede perder aquello que antes te hacía feliz y sentirse vacío.

Renée, muestra cómo, por miedo a molestar a su familia, decide quedarse en casa y vivir su soledad en silencio. María Isabel, con gran sensibilidad, habla de lo que realmente significa sentirse sola. Guilla, comparte con emoción lo que implica vivir lejos de casa. Y finalmente, Maribel regala la lección más sencilla y poderosa: “hay que buscarse la vida”.

Eva Calzadilla es alumna del Máster de Periodismo Multimedia con IA de El Español en su tercera edición. El documental se basa en una investigación para hacer el Trabajo Fin de Máster (TFM)