De unos 150 kilos de peso, 47 años de edad y con tres hijos menores.
Estos son algunos de los (pocos) datos que han trascendido del hombre fallecido en Palma de Mallorca tras recibir la descarga de una pistola táser de un agente de la Policía Nacional.
Los hechos sucedieron durante la pasada madrugada del miércoles. Sobre las 04:15 horas, la llamada de una vecina avisó a la Policía Nacional de que un vecino estaba causando molestias.
Los agentes policiales acudieron al domicilio, situado en el n.º12 de la calle Illa de Corfú, de la urbanización Ciudad Jardín, muy cerca del barrio palmesano de Coll d' en Rabassa.
Drogas y alcohol
Una vez allí, los uniformados se encontraron a un hombre "muy corpulento" con un "alto grado de alteración" en el interior de la vivienda "completamente destrozada", según aseguran fuentes policiales a EL ESPAÑOL.
Estaba gritando y rompió varios objetos. Asimismo, los policías pudieron confirmar que este señor había consumido sustancias estupefacientes, sin especificar cuáles, y que había bebido alcohol.
Sus tres hijos, de tres, cinco y once años, tuvieron que refugiarse en casa de una vecina debido al estado de alteración de su padre.
El varón, de dos metros y 150 kilos de peso, se enfrentó a los agentes, tal y como adelantó Diario de Mallorca. Los policías siguieron el protocolo de actuación en estos casos y dispararon el táser con el fin de inmovilizarlo a través de la descarga eléctrica.
El hombre cayó al suelo y entró en parada cardiorrespiratoria. De forma inmediata, los policías requirieron la presencia de los sanitarios del 061. Trataron de reanimar al ciudadano polaco, pero no tuvieron éxito.
Se certificó el fallecimiento del sujeto polaco de 47 años informando al juzgado de guardia. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación, junto con los agentes de la Científica que realizaron la inspección ocular de la vivienda.
Desde el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) defienden la actuación de los agentes: "Usamos los medios menos lesivos de manera proporcionada y progresiva para reducirlo, con un fatal desenlace".
Hijos "asustados"
Fuentes policiales consultadas por EL ESPAÑOL no han sabido determinar si este sujeto tenía patologías previas. "Salió a la calle gritando y descalzo. Los hijos estaban asustados", agregan.
Una vecina comentó a Diario de Mallorca que el mismo día de su fallecimiento, el miércoles, vio a este hombre comportarse de manera extraña tocándose "a menudo el pecho", mientras fumaba sentado en la acera.
Otra de las residentes sostuvo que los gritos del polaco la despertaron de madrugada. Asimismo, considera que "estaba enfermo".
El señor no era demasiado conocido en el vecindario, la urbanización Ciudad Jardín. Esta zona se encuentra a seis kilómetros de la ciudad de Palma de Mallorca.
Quienes conocen mejor la región la definen como una "zona residencial tranquila que se ha revalorizado".
Todo ello debido a su proximidad a la playa y el paseo marítimo, que conecta con el barrio de El Molinar. En Ciudad Jardín no es raro encontrarse con ciudadanos extranjeros.
Uso del táser
Los agentes policiales llevan tiempo solicitando más medios y el uso del táser ante situaciones complejas a las que se enfrentan a diario.
Hace dos años, en el Paseo de Recoletos de Madrid, un policía tuvo que hacer uso de este arma para salvar la vida a un niño de cuatro años que estaba siendo atacado por un rottweiler de unos 40 kilos.
El perro mordió al joven a la altura del pantalón. Los uniformados trataron de abrirle la boca al animal por todos los medios, pero no tuvieron éxito. Fue entonces cuando sacaron la pistola táser y redujeron al can.
En otra ocasión, los agentes de la Comisaría de Alcobendas (Madrid) tuvieron que reducir a un varón que intentó agredirles con un cuchillo en la mano.
Desde el SUP recalcaron que el uso del táser "demuestra que es una herramienta muy eficaz en estos casos para evitar lesiones mayores".
Niña atropellada
En el barrio de Coll d' en Rabassa se registró el pasado mes de diciembre el atropello mortal a una niña de tres años.
El conductor, de 50 años, se subió a la acera por donde la pequeña caminaba junto a su madre y su abuela. El autor de los hechos dio negativo en el test de alcohol y drogas y salió ileso del accidente.
Dijo a los agentes haber sufrido una indisposición repentina que le hizo perder el control del vehículo e invadir la acera.
Sin embargo, un testigo del atropello mortal aseguró que vio al conductor haciendo uso de su teléfono móvil.
