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Manadas de adolescentes que cruzan las avenidas a cuatro patas con caretas de lobos, osos o zorros, y grupos que organizan peleas de distintas "especies" en los parques. Jóvenes que desafían el orden urbano ladrándoles a los perros (reales) o lanzando mordiscos a los transeúntes.

Estas son las últimas imágenes que circulan en las redes sociales. En distintos países, sobre todo en Argentina, la identidad animal se ha convertido en un espectáculo de impacto para las cámaras de los móviles, un rugido público que busca el choque.

En España, por ahora, el movimiento late de otra manera. Es un pulso introspectivo. Ocurre en la penumbra de las habitaciones, en servidores de Discord —una plataforma digital de chat organizada en comunidades privadas donde los usuarios interactúan por texto, voz o video— y en perfiles de TikTok. Allí, miles de jóvenes españoles aseguran que su identidad no es —o no es del todo— humana. Son los therians.

La llegada de los 'therians' a España

La palabra therian proviene del griego antiguo thērion, que significa "animal salvaje" o "bestia". Su uso actual deriva de therianthrope —término ligado a la idea de humano-animal— que fue adoptado y abreviado en comunidades de internet en los años 90.

No se trata de un disfraz. Tampoco de un juego de rol. Para ellos, la identidad es involuntaria. Es un sentir que emerge desde el fondo de la conciencia. Una "chispa", como dice Ivy, una administrativa de datos de 22 años que vive en Cataluña y cuya vida transcurre entre hojas de cálculo y una certeza espiritual: en otra vida, fue un carnero.

La oficina y el carnero

Ivy, 22 años, Therian de Cataluña Cedida

Ivy tiene una voz serena y una vida ordenada. Trabaja en una empresa internacional de gran envergadura. Su día a día es la eficiencia de los datos. Sin embargo, su historia personal se remonta al año 2010, cuando empezó a llamarse therian.

Todo comenzó mucho antes, a los seis años, con los relatos de su abuelo. "Descubrí el término gracias a unos cuentos que me contaba mi abuelo y empecé a sentirme muy conectada con un animal en concreto, las cabras", relata.

Para Ivy, la definición es clara y no admite ambigüedades: "Un therian es un individuo que se identifica involuntariamente como un animal en algún nivel".

Ella se sitúa en el plano emocional y espiritual. Cree en la reencarnación. "Sé que fui un carnero", afirma. Su despertar fue un goteo de recuerdos: "Pequeños flashbacks, sueños lúcidos, señales en mi comportamiento".

En la oficina, nadie sospecha que la administrativa que gestiona datos se siente un bóvido. "Es una identidad tan personal que igualmente no necesitan saberlo, ya que tampoco es como que me hayan de cambiar el género o decirme otro pronombre", explica.

Ivy no salta a cuatro patas ni ladra. Su vida pública es de una normalidad absoluta: tiene pareja, amigos y familia.

Si usa una máscara en sus directos de TikTok es "por gusto y decoración", pero aclara con firmeza: "No la sacaría en público". Para ella, el ser es algo que se queda "en el cuerpo, la mente y el ser".

Teatro salvaje

Odiseo, Therian de 19 años Cedida Cedida

En Andalucía, la historia de Leo —quien se hace conocer como Odiseo por su devoción a la mitología griega— toma una forma más física y conceptual. Tiene 19 años, es una persona trans no binaria y estudia artes dramáticas.

Para él, la identidad no humana no es una etapa, sino una constante que convive con su neurodivergencia. "Mi identidad como persona no completamente humana es algo que va muy de la mano con mi condición mental de que soy una persona autista", confiesa.

Odiseo se identifica como un lobo y un oso. Describe su vivencia: se identifica con su "kin" (el ser animal) en todos los planos posibles: psicológico, espiritual, simbólico y físico. "Incluyendo muchísimas veces, si no todas, el biológico", añade.

Su rutina parece la de cualquier estudiante: apaga la alarma al despertarse, desayuna, prepara la mochila y va a clase. Pero el matiz aparece en la Escuela Superior de Arte Dramático en la que estudia.

En la asignatura de expresión corporal, su identidad animal se convierte en una herramienta. "Si a mí me dicen que tengo que estar en el suelo moviéndome, normalmente me voy a arrastrar y voy a intentar ir como a cuatro patas, como si fuese un animal, porque para mí es la forma más cómoda de desplazarme".

Odiseo en las redes sociales

Odiseo es crítico con la imagen pública de la comunidad. No practica quadrobics (correr a cuatro patas) de forma recreativa porque lo considera "peligroso para el cuerpo" si no hay preparación.

Su conexión es más íntima: su habitación es su "cueva" y su cama es su "nido". Incluso su dieta se ve afectada: "El tema de identificarme como un oso me lleva mucho a tirar de pescado, de fruta, verduras... prefiero comerme la carne y las verduras separadas que hacerme pasta".

Disforia de especie

Airas, 18 años, Therian de Islas Baleares Cedida Cedida

Airas tiene 18 años y vive en las Islas Baleares. Se identifica como lobo ibérico, podenco, lechuza e íbice ibérico.

Para el joven —que además es una persona trans—, el cemento de la ciudad es una interferencia. "Estar mucho en casa o en ciudad me afecta mucho, ya que tengo la necesidad de ir al campo, playa o naturaleza en general, a correr, a conectar, a sentirme libre".

Aquí la experiencia se vuelve somática. Airas habla de la "disforia de especie", un término que genera controversia pero que para él es una realidad diaria. "Como persona trans, tanto mi disforia de género como de especie me afectan diariamente, ahora la de especie me afecta más que la de género".

En la libertad del campo, sus comportamientos animales emergen sin filtro: "Sacudo el cuerpo, camino en puntillas —como los lobos, que corren sobre sus dedos para ir más rápido— y muerdo cosas. Gran parte del tiempo tengo muchas ganas de aullar". Además, explica que experimenta una percepción más intensa del entorno, especialmente a través del olfato, el tacto y el oído.

Airas es de los pocos que se atreve a llevar una cola en la calle como parte de su estilo. Aunque recibe amenazas de muerte en redes, en el mundo físico la reacción suele ser la indiferencia o, curiosamente, los cumplidos de sus profesores.

Proteger la manada

Airas, 18 años, asegura que se siente mejor al aire libre Cedida Cedida

Cuervo es una mujer de 21 años, aporta la visión más intelectual y protectora de la comunidad. Estudia, trabaja y crea contenido de la comunidad therian en TikTok. Se identifica como "poli-therian": es un cuervo y una lechuza.

Pero su enfoque es figurativo. "Para mí es algo muy simbólico, para mí es un símbolo, no es algo literal", aclara.

Su cotidianidad es un reflejo de su animalidad simbólica. Le apasionan los objetos brillantes. "Tengo una pequeña colección de dados de dragones y mazmorras... una colección de monedas... una de piedras que tienen cierto brillo". Lo asocia al comportamiento de los córvidos y las urracas, aunque sabe que es un rasgo personal.

Como creadora de contenido, su mayor batalla es contra la desinformación y el peligro que corren los menores. "Las redes sociales para los menores son más probables que sean malas", advierte.

Cuervo es tajante respecto a los grupos de WhatsApp donde niños de 9 años pueden llegar a compartir su ubicación. En espacios vinculados a la comunidad therian —tanto en WhatsApp como en otras redes sociales— conviven jóvenes y menores de distintas edades, muchas veces sin demasiados filtros, lo que los expone a la presencia de personas malintencionadas. En ese marco, advierte: "Son extremadamente peligrosos... yo misma he sido víctima de grooming y soy consciente de lo peligroso que puede ser".

Al igual que Ivy, rechaza frontalmente las noticias virales de therians que muerden a gente. "Es muy triste que la gente tenga que hablar mal de una comunidad para crear contenido”, asegura.

Las causas

Para entender este rompecabezas de identidades, es necesario cruzar el Atlántico. Octavio Stacchiola, sociólogo y doctor en Ciencias Sociales argentino, investigador del CONICET, analiza el fenómeno sin prejuicios clínicos.

"La adolescencia ha sido históricamente el momento de mayor experimentación identitaria. Lo que cambia no es la búsqueda, sino los lenguajes culturales disponibles para expresarla", explica Stacchiola.

Para él, el therianismo es una respuesta a un mundo donde las instituciones tradicionales —escuela, familia, trabajo— ya no ofrecen marcos sólidos. "Estas generaciones deben configurar sus propias trayectorias vitales en sociedades más individualizadas e inciertas".

Sobre la tendencia de la sociedad a llamar "enfermos" a los therians, el sociólogo es preciso: "Medicalizar suele ser una forma de restablecer el orden simbólico frente a lo que genera desconcierto. La pregunta no es si es 'normal', sino qué condiciones sociales hacen que estas expresiones emerjan".

Stacchiola encuentra la clave de la diferencia entre España y Argentina en el uso del espacio. En Argentina, existe una "tradición fuerte de apropiación pública del espacio" por parte de las juventudes.

En España, el fenómeno se refugia en lo digital, en espacios seguros como Discord o Tumblr, huyendo de un odio que, según los protagonistas, es cada vez más agresivo.

Infierno digital

La comunidad therian española vive en un estado de alerta constante. Odiseo borró su cuenta de TikTok tras obsesionarse con los comentarios de odio.

Ivy bloquea sistemáticamente a quienes le dicen que termine con su vida. Todos coinciden en algo: no tienen ninguna patología.

Cuervo utiliza sus redes sociales para crear contenido educativo sobre la comunidad Therian

"Yo no creo que físicamente sea un animal. Eso es psicosis y es verdad que se puede tratar, pero no es mi caso", defiende Odiseo.

Cuervo refuerza la idea: "La teriantropía no debería afectar negativamente. Si estás perdiendo tu humanidad, si realmente crees que eres un animal, probablemente eso sea un delirio y ya no es teriantropía".

El reportaje termina donde empieza la vida de cada uno. Cuervo regresa de la universidad después de un día de clases canceladas y autobuses perdidos. Se prepara la cena y lee un libro.

Ivy sigue emparejando datos en su Excel. Airas busca el horizonte de la playa para correr de puntillas. Odiseo se refugia en su "nido".

A pesar de las máscaras, las colas y algunos aullidos en la intimidad, los therians españoles no buscan dejar de ser humanos.

Como dice Odiseo: "El verbo ser es puramente identitario. Si podemos entender que alguien se identifique con el concepto abstracto que es ser artista, también se puede entender por qué alguien se identificaría como un animal".

Al final, la pregunta de Stacchiola queda flotando en el aire: "Más que preguntarnos qué dice esto sobre una generación 'extraña', tal vez deberíamos preguntarnos qué dice sobre el mundo social que estamos construyendo para esas generaciones".