"Con Alberto ['El Coletas'] empecé una relación de amistad debido a que me quedé sin casa. Alberto me ofreció la suya, diciéndome: 'Mi casa es tuya. Te puedes quedar el tiempo que necesites'. Accedí a ir a su casa el día 10 o 12 de mayo de 2024".
Salma arranca así su declaración ante la Policía Nacional a la que ha accedido en exclusiva EL ESPAÑOL. Es la medianoche del miércoles 11 de febrero, cuando esta mujer marroquí explica en la Comisaría del Carmen que acaba de escapar de la conocida como casa de los horrores en el Carril de los Palomas. Allí asegura que ha permanecido secuestrada desde mayo de 2024 hasta el martes 10 de febrero de 2026.
"Comencé una relación sentimental con Alberto cuando convivía con él en su casa", tal y como admite Salma (Marruecos, 1987). "Al principio no me gustaba, pero poco a poco me enamoró diciéndome frases como: 'Te tienes que valorar' o 'no permitas que te falten al respeto'. Como tenía baja la autoestima, por situaciones vividas anteriormente, pensé que había encontrado a un hombre que me iba a respetar".
De hecho, Salma define como "un buen hombre" a su presunto secuestrador Alberto S. M., de 54 años, conocido como 'El Coletas', con antecedentes por tráfico de drogas y violencia de género a su exmujer. Por aquel entonces, en mayo de 2024, Salma había roto con su anterior pareja, amigo de Alberto 'El Coletas', a causa de las fuertes discusiones que ambos mantenían, marcadas por los excesos con el alcohol.
De forma que esta mujer, de 38 años, confiesa a los investigadores de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) que inició una relación sentimental: "Me abrí con él, me desahogué con él..." "Alberto me trataba de convencer de que era el momento de tener hijos". Pero pronto empezó a ver cosas extrañas.
"A los días de empezar la relación, quise mirar mis papeles porque sabía que me quedaba poco tiempo para renovar mi [permiso] residencia y me di cuenta de que no estaban". "Cuando le preguntaba a Alberto por los papeles, me decía que probablemente me los había dejado en casas anteriores. Pero yo sabía que los tenía allí porque siempre los llevaba conmigo y nunca más los encontré. Yo sabía que Alberto o 'Pepito', la persona que cuidaba del jardín, me los quitaron".
Aquí llegó la primera paliza. Salma se fue a Comisaría a "solicitar papeles nuevos" y fue agredida cuando regresó a la casa de huerta en el Carril de los Palomas: "Alberto comenzó a agredirme". "Nunca más pude tener mis papeles ni renovarlos, estoy actualmente en situación irregular porque me impidió renovarlos".
Alberto 'El Coletas' almacenaba chatarra en la parcela trasera de su casa en el Carril de los Palomas donde secuestró dos años a Salma.
En este tramo de su extensa declaración cita a José, alias 'Pepito', un cincuentón con problemas con las drogas, y que ejercía como chico de los recados de 'El Coletas', con labores de jardinero en su casa. Este hombre está investigado como supuesto encubridor del secuestro y próximamente deberá prestar declaración en el juzgado.
Salma aclara a los agentes que tras perder los papeles se quedó sin móvil porque 'El Coletas' la empujó al Mar Menor desde su barco Tucán, cuando lo estaban limpiando en Los Urrutias con ayuda de Maricruz: amiga de Alberto, la limpiadora de su casa, y a la que la UFAM señala como encubridora del secuestro porque iba con regularidad a asear la vivienda del Carril de los Palomas, sin denunciar el cautiverio de esta marroquí.
"Nunca me pude comprar un teléfono", subraya Salma, sobre las consecuencias del 'chapuzón' forzado que sufrió porque su novio la tiro al mar. "Alberto decía que los problemas comenzaban en las parejas cuando las dos personas tienen un móvil distinto, sin embargo, yo solo podía acceder al teléfono de Alberto en contadas ocasiones, y delante suya, porque lo guardaba en una caja fuerte de la casa".
Esta joven marroquí precisa que solo pudo llamar "dos veces" a su madre y a su hermana. "A partir de ahí, las palizas eran cada 15 o 20 días. Cada vez iban aumentando, hasta ser unas tres veces a la semana, siendo cada vez más violentas. No sabía el motivo, era por temas absurdos. Fueron tantos los golpes y las escenas que me siento incapaz de saber las veces que fui agredida ni de fijar un orden cronológico".
Rafael Carmona, abogado defensor de Alberto 'El Coletas', así como de los tres supuestos encubridores del secuestro, su hija, Celia, la limpiadora Maricruz, y el jardinero 'Pepito', solicitará la puesta en libertad de su cliente, aportando una serie de vídeos y fotos donde aparece Salma, precisamente, en el barco Tucán, o en celebraciones familiares, para demostrar que no se produjo ningún secuestro.
Pero la Policía Nacional sostiene que Salma sufrió un rapto por sometimiento, debido a su vulnerabilidad y a un miedo insuperable que la impedía huir, a pesar de que salía en alguna ocasión de aquella casa en pleno corazón de la huerta del Segura. Tal teoría policial se debe a que era "constantemente agredida" y las agresiones eran terribles.
Así lo evidencia el relato de Salma sobre "la primera paliza fuerte" que recibió de su novio, 'El Coletas': 16 años mayor que ella. "Me dio en las costillas, muchas veces, con una botella de whisky". "Yo estaba en el suelo mientras recibía patadas y botellazos en las costillas [...]".
Alberto 'El Coletas' besa a Salma, en una celebración familiar, el 1 de noviembre de 2025.
Algunos pasajes de la declaración prestada por Salma en la Comisaría del Carmen, antes de comparecer en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, resultan irreproducibles por su extrema dureza.
Valga como botón de muestra cuando narra que su novio le "clavó" un cuchillo de cocina, le "lanzó un plato", le "golpeó en la cabeza con un bote de desodorante", o le propinó una paliza al salir del baño.
"Cuando salí del aseo, estaba esperándome con una barra de hierro en la puerta, golpeándome sin cesar en las piernas, en los brazos, en las manos y por todo el cuerpo [...]". En otra ocasión, 'El Coletas' le pegó en la vagina supuestamente con una guitarra eléctrica: "Me golpeaba sin parar, hasta que no podía más". Salma afirma que solo paraba porque estaba sudoroso y exhausto: "Yo pensaba que me iba a matar".
En varias ocasiones, los policías le preguntan el contexto de tales palizas, pero la respuesta se repite: "Ni siquiera había motivos". "Sería por cualquier tontería". Salma fue sometida a un reportaje fotográfico para documentar "las calvas" de pelo que poblaban su cabeza, la ceguera de su ojo izquierdo, "la rodilla derecha salida", "la tibia doblada de su pierna izquierda", "desgarros" en la piel dos centímetros, "moratones"...
"La única vez que acudí al médico fue por un guantazo de Alberto". "Me dijo: 'Ven y siéntate al lado mía'. Yo me senté y le dije: 'Por favor, no me pegues'. Y Alberto contestó: 'Si lo vuelves a decir, te doy, que te calles'. Acto seguido me dio un guantazo, causándome mucho dolor. Me puse la mano en el ojo, y al quitármela, tenía sangre en la mano. Fui corriendo al baño y vi que el ojo no era abultado, tenía roto el globo ocular....".
Salma asegura que 'El Coletas' autorizó a Maricruz, su amiga y empleada de la limpieza en su casa, a llevarla al Hospital Reina Sofía de Murcia: "Entre María y Alberto acordaron que me llevaría al hospital. Me dijeron que tenía que decir que me lo hice andando por la calle y que María vio la caída. María estuvo presente todo el tiempo con los médicos, su función era que no pudiera decir nada de Alberto".
El Hospital Reina Sofía de Murcia al que acudió Salma por una grave lesión en su ojo, a causa de una supuesta paliza de su novio, Alberto 'El Coletas'.
La magistrada que asume el caso ha solicitado un análisis forense de Salma, a nivel físico y psicológico, para comprobar el alcance de sus lesiones y las violaciones, así como las secuelas en su salud mental. Todo ello, debido a que afirma que tiene fobia a la oscuridad porque 'El Coletas' la encerraba varios días en un aseo con ratones y la ataba con cinta americana a una camilla para agredirla sexualmente.
En su declaración ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), a la que ha accedido este diario, se hace constar que los investigadores tienen que hacer un receso por la "ansiedad" que sufre Salma al "recordar" su cautiverio durante dos años.
Salma también subraya que José, alias 'Pepito', el hombre de los recados de 'El Coletas', encargado de cuidarle el jardín de su casa en el Carril de los Palomas, era "un esclavo de Alberto". "Era habitual que Pepito recibiera palizas e insultos de Alberto". "Sabía que si Pepito veía algo raro de mí, se lo contaría a Alberto porque de lo contrario él sufriría las consecuencias".
De forma que la UFAM señala a Pepito como cooperador, al no denunciar el supuesto rapto de Salma, a pesar de que esta treintañera dibuja su papel como el de una víctima más en esta truculenta historia. Incluso remarca que colaba medicamentos en la casa para ayudarla como paciente asmática. Salma se muestra más contundente con la limpiadora, Maricruz, a la que señala como principal encubridora del secuestro:
"María es amiga de Alberto, tiene dos hijas, no trabaja, y a cambio de algo de dinero o de droga que Alberto le da a María, ella hace lo que él le diga, incluso limpiar la casa". "Ella no fue testigo directo de mis palizas, pero sí veía mis lesiones [...]". "María sabía que yo estaba encerrada, que no podía salir y que me daba palizas. Pero ella nunca se ofreció a ayudarme y me acompañó en todo momento cuando salí a la calle para que no dijera nada de lo ocurría a nadie".
La Policía Nacional sostiene que la tercera encubridora de este secuestro es Celia: la hija de Alberto 'El Coletas'. Pero Salma en su declaración admite que aunque esta veinteañera no denunció su cautiverio, sí que le dijo que huyera de la casa de su padre: "Celia veía mis lesiones. Me llegó a decir: 'Cuando tengas la oportunidad de escapar, te vas'". Y esa oportunidad llegó la tarde del martes 10 de febrero: "He aprovechado que Pepito no estaba para escapar".
Celia, este martes, en el despacho de su abogado, mirando la Ciudad de la Justicia.
"Desde que Pepito se fue de la casa, yo estaba obligada a dormir en el salón. Antes, debía estar constantemente con Alberto. Él se drogaba y se podía pasar días despierto y yo también tenía que estar despierta". De hecho, Salma asegura que 'El Coletas' la "obligaba" a consumir cocaína. Pero la ausencia del 'recadero' Pepito, le permitió a esta mujer dormir alejada de su presunto secuestrador y registró el salón, buscando las llaves de las tres puertas de esta casa -convertida en su prisión-.
"Pude ver dónde estaban las llaves e idear cómo escapar. El martes, a mediodía, Alberto estaba durmiendo y vi las llaves en un baúl pequeño que está encima de la cocina. Abrí la puerta de la cocina, di la vuelta a la casa, cogí una mochila pequeña que escondí hace un tiempo, debajo de una fuente, y vi una escalera". "Puse la escalera en un horno que hay cerca de la valla y salté corriendo".
Salma había escondido esa mochila al principio de su cautiverio, ya que 'El Coletas' la dejaba salir al patio de la finca. En el interior de esta bolsa había unas monedas que le permitieron coger un bus al llegar a la carretera de la pedanía murciana de San José de la Vega. "Me encontré a un señor, me indicó dónde estaba la parada de autobús. En la mochila tenía 1 euro con 80 céntimos. Era como si Dios me hubiera puesto en el camino. Me escondí detrás de unas señoras y le pregunté al conductor dónde me podía dejar lo más cerca del Infante".
En la parada de Santiago el Mayor, se bajó del bus, respirando aire fresco en Murcia capital, a varios kilómetros de su presunto raptor. A continuación, Salma se desplazó a pie a casa de su amigo Juan y la ayudó a llegar al centro de salud para recibir asistencia médica.
La valla que saltó Salma con la ayuda de una escalera, tenía pinchos que se podría haber clavado durante su huida.
Salma narra a la Policía Nacional que en estos dos años, cuando llegó a figurar como desaparecida por una denuncia de su familia al Centro Nacional de Desaparecidos, nunca tuvo la oportunidad de huir hasta este martes porque siempre estaba vigilada por Alberto o por sus allegados.
"No tenía ninguna libertad para salir de la casa. Hay tres puertas para salir y no podía abrir ni la primera. Era imposible. Hasta para ir al baño tenía que pedir permiso y dejar abierta la puerta del aseo para que Alberto me pudiera ver". "A la casa iba gente del entorno de Alberto, nunca les pedí ayuda porque sabía que eran sus allegados y me dirían: 'Arréglalo con tu pareja'". "Yo no era consciente de la gravedad de la situación porque estaba como en un bucle. Ahora me doy cuenta de lo que he sufrido".
"Yo solo pensaba que no volvería a ver a mi familia". El otro pensamiento que la embargaba era el temor a no salir viva de esa casa de San José de la Vega. "Pensé muchas veces que iba a morir". Salma enumera que su novio "le lanzó" dos veces un cuchillo y una vez le disparó "cerca" con su escopeta. "Me dijo: 'La próxima [bala] es para ti'. La pólvora se me incrustó en el brazo".
"Recuerdo que en otra ocasión, me golpeó con una escopeta y se rompió la parte de madera. Alberto se enfadó diciendo: 'Hija de puta, me has roto la escopeta'. Cogió una barra de hierro y me pegó".
'El Coletas' tenía cuatro perros, dos de ellos de la raza "rottweiler", y esta mujer subraya que les tenía pánico: "Me amenazaba con que me iba a matar, me iba a descuartizar y le iba a dar mi cuerpo de comer a sus perros". Un folio tras otro, el relato de esta mujer resulta tan escalofriante que se han activado los protocolos máximos de protección para Salma y se le ha asignado un piso de protección en paradero desconocido.
"Tenía relaciones sexuales con Alberto porque pensaba que me mataría si me negaba a mantenerlas. Me ataba las manos y los pies con cinta americana, me tapaba la boca con cinta americana y me penetraba analmente y vaginalmente, causándome muchísimo dolor".
