Martiño Ramos ya no es oficialmente maestro. El Ministerio de Educación ha acordado retirarle la condición de funcionario de carrera del cuerpo de maestros, en aplicación de la sentencia firme que lo condenó a 13 años y medio de prisión por agredir sexualmente de manera sádica a una alumna.
La resolución, publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado, fija la pérdida de su estatus desde el pasado 24 de octubre de 2025. La decisión administrativa llega mientras Ramos permanece encarcelado en La Habana, donde fue detenido tras ser localizado por EL ESPAÑOL a finales de noviembre.
El gallego se encontraba en la isla caribeña tras fugarse de España aprovechando un vacío clamoroso del sistema: nadie solicitó su ingreso en prisión después de que el Tribunal Supremo confirmara su condena. Ese margen de libertad le permitió abandonar el país en julio y desaparecer durante meses, alternando países latinoamericanos, pese a estar ya condenado en firme.
Martiño Ramos Soto, también conocido en los círculos de izquierda como 'Martinho o Minho', en una imagen reciente utilizada para mostrarse como fotógrafo en Cuba. E. E.
A la espera de extradición
Aunque España y Cuba no mantienen un tratado de extradición, el Gobierno español ha solicitado formalmente su repatriación para que cumpla la pena en territorio español. Fuentes policiales señalaron en su momento la "buena disposición" de las autoridades cubanas para autorizar el traslado, al tratarse de una sentencia ya inapelable.
Sin embargo, tres meses después de su detención, el regreso de Martiño Ramos sigue sin fecha. El abogado de la víctima reconoce que no tienen información sobre el estado real de los trámites: "No sabemos nada".
Mientras la vía judicial se atasca en los tiempos largos de la diplomacia, la maquinaria administrativa sí ha avanzado. El pasado 29 de enero, la Dirección General de Centros y Recursos Humanos de la Consellería de Educación de Galicia propuso al Ministerio la retirada definitiva de su condición de maestro; al entender que la inhabilitación de 21 años impuesta por la Audiencia Provincial de Ourense conlleva la pérdida absoluta del vínculo con la función pública.
El Ministerio ha respaldado esa propuesta y la ha hecho efectiva este lunes en el BOE. Es una decisión contra la que no cabe recurso.
Condena en firme
La condena contra Martiño Ramos fue dictada en julio de 2024 por la Audiencia Provincial de Ourense. El tribunal consideró probado que había agredido sexualmente de forma reiterada a una alumna a la que conoció cuando tenía 11 años, y que llegó a someterla a prácticas de carácter sádico.
En el momento de la sentencia, el profesor seguía dando clase en un centro educativo de la capital orensana. Ramos recurrió el fallo ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y, después, ante el Tribunal Supremo. Ambos tribunales confirmaron la condena. Pese a ello, nadie solicitó su ingreso inmediato en prisión durante todo ese recorrido judicial. Esa anomalía le permitió planear la huida.
Antes de llegar a Cuba, pasó por varios países. En La Habana, lejos de esconderse, se integró en círculos culturales, abrió un perfil en Instagram bajo el nombre de "Martín Soto" y empezó a exhibir una vida aparentemente despreocupada.
Alquiló una vivienda y trató de asegurar su permanencia en la isla contactando con mujeres para proponer matrimonios de conveniencia, previo pago. La Policía Nacional le seguía la pista, y la publicación de EL ESPAÑOL advirtiendo de su presencia en la isla precipitó su detención el 21 de noviembre.
Desde entonces, permanece privado de libertad en Cuba. En España, en cambio, el cierre del expediente administrativo ya es definitivo: Martiño Ramos no volverá a entrar en un aula como docente. La pregunta que sigue abierta es cuándo entrará en una cárcel española para cumplir la condena que lo convirtió, oficialmente, en un profesor expulsado del sistema.
