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Los pequeños comercios viven un momento complicado. La competencia de las grandes superficies y el crecimiento del comercio online están dificultando la supervivencia de estas tiendas que durante años formaron parte del día a día de los barrios y que ahora tratan de mantenerse a flote.

Y uno de los negocios que más se están viendo afectados por este cambio son las ferreterías, como la de Jaume Llanza. Tal y como ha contado el diario Ara, la centenaria Ferretería Llanza del barrio de L'Eixample de Barcelona ha cerrado sus puertas 97 años después de su apertura.

Jaume se ha jubilado a los 82 años y con él ha cerrado uno de los tres negocios de toda la vida que se encuentran en medio del paseo de Sant Joan: ferretería Llanza (1928), la carpintería Ribas (1939) y la fontanería Sáez (1940). Tres comercios que han resistido a las grandes cadenas, bares... "Antes, en la misma calle, tenías granjas y colmados de barrio. Más arriba tenías talleres que han tenido que irse fuera de Barcelona. Ahora solo tienes bares y más bares", contaba decepcionado Jaume al diario Ara.

El negocio familiar lo inauguraron el padre y el abuelo de Jaume en 1928, el conocido como 'milagro del Eixample', que ha pasado por numerosas crisis, ahora se le dará otro uso diferente, ya que, tal y como cuenta Llanza: "El oficio de ferretero ya no existe. Ya no hay nadie capaz de conocer y entender tanto el material como la experiencia aquí".

Este cierre ha mostrado a los otros dos locales emblemáticos del paseo una posible realidad cercana. Por el momento, la carpintería y fontanería seguirán abiertas, que, al igual que la de Llanza, ambas son regentadas por los hijos de los trabajadores de esos locales. Sin embargo, no saben qué futuro les deparará, ya que ninguno cuenta con la posibilidad de algún relevo.