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Proteger a los adolescentes del "salvaje oeste". Con su propuesta de limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca amparar la seguridad de los más jóvenes.

Esta iniciativa se ha convertido en un tema recurrente del que hablar en las conversaciones de a pie durante los últimos días.

El debate ha trascendido, precisamente, al espacio de las redes sociales, donde se ha generado un controvertido intercambio de opiniones sobre esta nueva propuesta de ley.

EL ESPAÑOL ha contactado con varios de los menores afectados por esta medida para conocer lo que piensan al respecto. Hay quienes están a favor, hay quienes están en contra.

"Entiendo que la intención es protegernos y cuidar nuestra salud mental, y eso se agradece, porque a veces en las redes pasan cosas malas que duelen y marcan. Pero al mismo tiempo siento un poco de miedo y frustración", dice Sebas en conversación con este periódico.

Sebas, adolescente de 16 años. Cedida

El miedo y la frustración de este joven de 16 años se debe a que, según explica, las redes sociales no sólo significan ocio para él, sino que las utiliza como un espacio en el que sentirse acompañado. "Puedo ser yo sin sentirme raro o juzgado", expresa.

Además, Sebas percibe una falta de confianza y escucha en los de su generación por parte del Gobierno: "Sentimos como si no confiaran en nosotros". "En lugar de prohibir, sería mejor que se nos enseñara y escuchara más porque también necesitamos sentir que nuestra voz se tiene en cuenta para las decisiones que afectan a nuestra vida diaria", añade.

Pedro Sánchez enmarca esta nueva regulación en la necesidad de "poner límites" a lo que ha denominado el "salvaje oeste digital", así como en proteger a los menores de los impactos perjudiciales que pueden conllevar las redes sociales, desde la exposición a contenidos de odio hasta la adicción al uso intensivo de estas aplicaciones.

La medida se aprobará en el próximo Consejo de Ministros y se articulará mediante una reforma legal que eleve hasta los 16 años la edad a partir de la que un menor puede prestar consentimiento para el tratamiento de sus datos personales en estas plataformas.

El Gobierno aún no ha concretado públicamente un cuadro cerrado de sanciones específicas para los espacios que incumplan esta propuesta de ley, pero sí ha avanzado que el régimen será "duro" y alineado con la normativa europea de servicios digitales.

En noviembre de 2025, el Parlamento Europeo aprobó un informe en el que proponía que la edad mínima para redes sociales y plataformas de vídeo fuera 16 años. En este momento, la propuesta de Sánchez situaría a España entre los países con regulación más restrictiva de Europa en el acceso de menores a redes sociales.

Fuera de Europa, Australia ya ha aprobado una de las regulaciones más duras del mundo, con la prohibición total de redes sociales para menores de 16 años y fuertes multas a las empresas que no controlen el acceso.

'Hate' y 'ciberbullying'

Álex tiene 15 años y crea contenido de humor para TikTok desde hace meses. Cuenta que, al enterarse de la noticia, se quedó "impactado" porque "no lo esperaba". El quinceañero dedica dos horas diarias al desarrollo de sus vídeos y explica que disfruta mucho del proceso y desarrolla su creatividad con ello. "Es muy divertido y me lo paso muy bien", expresa.

Sin embargo, entiende los motivos por los que se ha planteado esta medida y considera que "es normal" la limitación del acceso. "No tenemos la edad adecuada para tener redes sociales porque somos menores", opina.

Álex lamenta que mucha gente de su edad se dedica a "hacer cosas horribles en las redes, como fomentar el odio y promover el ciberbullying desde cuentas falsas".

Este adolescente de Barcelona fue víctima de los perfiles falsos de Internet. Al cumplir los 13 años, como la mayoría de adolescentes, el catalán comenzó a descargarse redes sociales.

Álex, adolescente de 15 años. Cedida

Su sorpresa llegó cuando le suplantaron la identidad en Instagram. "Alguien se hizo una cuenta falsa copiando mi usuario de perfil y empezó a pedir fotos comprometidas a niñas", relata. Este episodio fue complicado para Álex, que inmediatamente acudió a la comisaría de policía junto a sus padres para denunciarlo.

PREGUNTA.– ¿Considera que estos incidentes terminarían con la prohibición de acceso a las redes sociales a los menores de 16 años?

RESPUESTA.– Creo que habría menos odio porque muchos niños se esconden detrás de las pantallas y de cuentas falsas para mandar hate.

Pero tampoco veo adecuado que lo prohíban por completo porque hay un montón de niños y niñas como yo que usamos bien las redes y a los que nos gusta hacer vídeos y estar detrás de una cámara. Creo que podrían poner alguna medida para que las personas que las usan mal no puedan acceder.

Con el propósito de frenar el discurso del odio en Internet, el Gobierno pretende desarrollar un sistema denominado 'Huella de Odio y Polarización', una herramienta destinada a rastrear, medir y hacer visible hasta qué punto las plataformas digitales amplifican la polarización social y la difusión de mensajes hostiles.

Esta iniciativa permitirá elaborar un ranking que clasifique las principales redes y servicios digitales según su nivel de polarización y presencia de contenido de odio, con la intención de promover transparencia y responsabilidad en el entorno digital.

Para Anxo, otro adolescente de 15 años, esta medida es "absurda e innecesaria". El quinceañero explica que las redes son una herramienta para comunicarse con familiares y amigos que se encuentran lejos.

Anxo, adolescente de 15 años. Cedida

"Nos están quitando un medio de supervivencia", reivindica el joven.

Y expone: "Muchos chicos han enviado mensajes diciendo que las redes sociales les ayudan a olvidar todo lo malo que tenemos que cargar los adolescentes, llegando incluso a decir que no se suicidaron porque los streamers [creadores de contenido] les ayudan en su día a día".

Violencia sexual en las redes

Según los últimos datos del Ministerio de Interior, en 2024 se registraron 1.078 denuncias por delitos sexuales digitales contra niños y niñas. Además, estos delitos suponen el 84,2 % del total de la criminalidad sexual en Internet.

Un estudio de Save the Children publicado el 29 de enero de 2026 desvela que "el 97 % de los y las participantes respondieron haber sufrido algún tipo de violencia sexual en el entorno digital cuando eran menores de edad".

A este respecto, Catalina Perazzo, directora de Influencia y Desarrollo Territorial de esta ONG, señala que "el aumento de denuncias es una señal de que el problema empieza a visibilizarse", así como que "Internet continúa siendo un espacio inseguro para los niños y niñas".

Por su parte, Anxo –a sus 15 años– defiende que las cuestiones de pedofilia y secuestro en las redes sociales "son culpa de los padres", argumentando que son quienes "deben controlar lo que sus hijos hacen o ven en la red".

Lluna Porta es madre de dos adolescentes y, además, colabora activamente junto a la asociación Adolescencia Libre de Móviles. Cuando sus hijos cumplieron los 13 años permitió que tuviesen teléfono móvil, pero sin redes sociales.

Al cumplir los 15 accedió a que se descargasen plataformas digitales, aunque con restricciones: "Si publicaban fotos sin camiseta les quitaba el acceso", cuenta en conversación con este periódico.

Porta también es profesora de instituto, y sostiene que las redes sociales son un portal hacia la pornografía. "Se ha normalizado que la violencia es sinónimo de placer", explica. Y añade: "Las niñas, cuanto más porno miran, más susceptibles son a recibir abusos sexuales".

Una vida sin Internet

Este diario también ha hablado con Gerard, el hijo mayor de Lluna. Desde hace un año, Gerard no tiene acceso a Internet en su teléfono móvil. Se compró un Nokia, quiso alejarse de las redes sociales.

Gerard, un joven de 20 años que se quitó las redes sociales por su adicción durante la adolescencia. Cedida

Durante su adolescencia, el joven perdió mucha relación con su hermano por culpa de la adicción al móvil. Por ello, paulatinamente decidió desconectarse de estas. "Cogía el teléfono, entraba en Instagram, TikTok, Twitter... pero no miraba nada, y lo cerraba. Era un acto reflejo y me perdía otras experiencias de la vida", relata.

"Se pide mucho estar conectado al teléfono constantemente, que si llamadas, que si mensajes, todo el tiempo pegado al móvil", expresa. "Yo no quiero vivir con esa esclavitud, no me interesa", sentencia.

Respecto a la nueva propuesta de Sánchez por limitar el acceso a las redes sociales a los menores de edad, el joven considera que no es suficiente, que no es factible.

"Piensan que la vida son los likes, las visitas, los seguidores... Y la vida no es eso". Es por este motivo que Gerard sostiene que sería más acertado "prohibir los móviles hasta los 18 años".

Además, considera que, al estar los menores constantemente conectados a las redes, "no tienen tiempo de aburrirse" y, por tanto, "pierden toda la imaginación". "Si estamos constantemente con algo que nos están reteniendo, es imposible que salga esa creatividad", explica.

Gerard, a sus 20 años, ha decidido que vive más tranquilo sin acceso a las redes sociales. "La gente me dice que estoy enfermo", cuenta entre risas.

"El móvil no es necesario, y si la gente no se desintoxica de él es porque no tiene coraje", concluye.