A Ricardo Acosta, de niño, le dijeron que pusiera los pies en la tierra. Cuando en quinto de Primaria su maestra Vilaria le preguntó qué quería ser de mayor, él respondió con la pureza de quien no conoce límites: "Astronauta". Los compañeros se rieron y la respuesta de la docente fue un jarro de agua fría: "Busca algo más cercano, algo más alcanzable". Aquel niño no llegó a la Luna, pero construyó un universo en el CEIP La Vega.
Con el paso de los años, lo que propuso en aquella clase como 'Plan B', se convirtió en su más profunda vocación: La enseñanza. Así, este año ha sido reconocido como mejor profesor de Educación Primaria de 2025 por los Premios Educa ABANCA.
La historia de éxito de Ricardo Acosta es fruto de una década de perseverancia. Cuando aterrizó en el CEIP La Vega hace diez años, se encontró con un centro que languidecía con apenas 32 alumnos matriculados. La plantilla era totalmente nueva y el desafío era mayúsculo. Como uno de los cuatro profesores del equipo, asumió la dirección y comenzó la transformación del centro. Hoy acumula varios sellos de excelencia otorgados por el Ministerio de Educación por sus 'Aulas del Futuro'.
Ricardo Acosta en el CEIP La Vega. Cedida
Su metodología se basó en la implementación de tecnología e innovación, rompiendo moldes desde el primer día, eliminando los libros de texto y apostando por el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y la investigación. El resultado se ve reflejado en el número de matrículas actuales: más de 200 alumnos, formando una comunidad educativa modelo.
El proyecto más ambicioso de Acosta es, sin duda, la integración del ajedrez con la pedagogía y las nuevas tecnologías. Lo que comenzó como un proyecto de ajedrez educativo tradicional, ha evolucionado hacia la "Ajebótica", una disciplina que fusiona el tablero con la robótica de vanguardia.
Esta innovación ha llevado el nombre del colegio tinerfeño a congresos internacionales en México y Chile, despertando el interés de expertos de todo el mundo. Se trata de una herramienta pedagógica para trabajar conceptos matemáticos, pensamiento computacional y habilidades sociales de una manera lúdica y motivadora.
PREGUNTA.- Han pasado de 32 a más de 200 alumnos en diez años, ¿Cuál es el secreto para este crecimiento tan exponencial?
RESPUESTA.- Ha sido una suma de elementos. Por un lado, la participación de las familias ha sido clave; sin su apoyo no habría durado tanto como director. Por otro, el apoyo del claustro de profesores, que han entendido y compartido esta metodología de enseñanza-aprendizaje. Y, por supuesto, el hecho de quitar el libro de texto para trabajar por proyectos y fomentar la curiosidad natural del alumnado. Ese dinamismo ha hecho que el centro crezca y sea hoy lo que es.
P.- Cuéntanos sobre ese sueño que dio origen a la integración de la robótica en el ajedrez.
R.- Es literal, ¡lo soñé!. Me desperté y pensé: "¿Y si jugamos al ajedrez con robots? ¿Si somos capaces de programar un robot para que se mueva como una pieza de ajedrez?". A partir de ahí empezamos a crear la infraestructura, incluso desarrollamos una mesa de cristal especial para que el robot se desplace más fácilmente. Integramos realidad virtual para jugar con gafas, y ajedrez online para competir con niños de otros países. Es un proyecto que nos ha dado visibilidad nacional e internacional.
Ricardo Acosta y el ajedrez. Cedida
P.- ¿Cómo encaja este proyecto tecnológico con el desarrollo de las clases, por ejemplo, con las Matemáticas?
R.- Lo tenemos integrado de manera curricular dentro del área de matemáticas. Todos los alumnos de primaria tienen una hora a la semana dedicada a este proyecto. Sacamos al alumnado para trabajar resolución de problemas, pensamiento computacional, cálculo y capacidad de respuesta de una manera mucho más divertida y lúdica que con un libro. Incluso lo llevamos a Educación Física con un tablero gigante para trabajar el ajedrez en movimiento.
P.- Eres un firme defensor de dejar a un lado el papel y boli. ¿Por qué? ¿Cómo es tu modelo educativo?
R.- El papel y boli sigue siendo necesario, pero hoy en día tenemos que preparar al alumno para la sociedad actual. Es fundamental que sepan desenvolverse hablando en público, defendiendo un tema de manera oral, trabajando en equipo o hablando frente a una cámara. Eso es lo que realmente les espera en la inserción laboral y a nivel social.
Ricardo Acosta, premios Educa ABANCA. Cedida
P.- Has sido nominado varias veces al premio Educa ABANCA ¿Qué se siente al recibir este reconocimiento que, como sabrás, nace directamente de las familias?
R.- Es una satisfacción inmensa porque son los alumnos y las familias quienes te proponen en primera instancia. Además, el sistema de méritos es muy exigente porque solo cuentan los logros del último año escolar, del 1 de septiembre al 31 de agosto. Tienes que estar activo constantemente, publicando artículos, dando ponencias, organizando congresos o formándote. No vale lo que hiciste hace años; premia que el docente esté "vivo" y activo cada curso.
P.- ¿Cómo es la disposición física y metodológica de tu aula?
R.- En mis clases no verás a los alumnos sentados mirando al profesor en una clase magistral. Están distribuidos en equipos de manera cooperativa. El profesor actúa como guía para que el alumno descubra por sí mismo los aprendizajes. Aplicamos el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), adaptándonos al ritmo de cada niño, porque cada uno es diferente. Por ejemplo, en ajedrez, cada uno anota sus propios puntos y el objetivo es superarse a uno mismo respecto al año anterior, no competir con el de al lado.
P.- Después de esto, ¿cuáles son los retos de Ricardo Acosta para su futuro académico?
R.- Seguir en la misma línea. Soy un "culo inquieto" y hay que seguir luchando por el alumnado, buscando ayudas y presentándonos a proyectos para conseguir recursos. En la educación pública el dinero es escaso y los recursos tecnológicos son caros. A veces nos autofinanciamos ganando premios que nos dotan de materiales, como una impresora 3D. Seguiré investigando y creando, porque si no continúo, no sería yo mismo.
