El corazón de Felipe andaba muy castigado y falló tras la paliza que le propinó su propio hijo, Felipe junior, dentro de Tejidos Hernández: la tienda que durante tantos años regentó en Molina de Segura. Este comerciante sufrió una arritmia ventricular y su hija, Rosario, presente durante la agresión, no le prestó auxilio, a pesar de ser médico.
Así lo revela el informe de la autopsia que aporta argumentos de peso tanto para la defensa de los dos investigados, Felipe y su hermana Rosario, como para la acusación particular que ejercen los hermanos de Felipe Hernández Medina, fallecido el sábado 19 de julio de 2025, justo después de aquella agresión que indignó a todos los vecinos de la localidad.
Pablo Martínez, abogado defensor de los hermanos, podrá apoyarse en este documento para defender a Felipe junior de este homicidio marcado por herencias, disputas familiares y denuncias del gerente de Tejidos Hernández contra sus cuatro hijos, a los que tenía miedo porque le maltrataban tras divorciarse de su madre y rehacer su vida con otra mujer -Toñi-.
Los forenses concluyen que el “tipo de muerte” que sufrió este afamado comerciante, a los 65 años, fue “natural”. También exponen que la etiología fue “natural”. Todo ello, refuerza la línea de defensa de Pablo Martínez para intentar tumbar las diligencias abiertas contra Felipe R.H., de 35 años, y su hermana, Rosario, de 29 años. Incluso permite al letrado pelear por rebajar el delito por el que serán juzgados -de homicidio a lesiones-.
El vídeo de la paliza en la que Felipe murió a golpes a manos de su hijo: él "temía" a sus cuatro vástagos y a su exmujer
El documento del Instituto de Medicina Legal justifica esa doble conclusión, en base al historial clínico de Felipe Hernández Medina: “Un individuo con una importante patología previa cardíaca, como es la prótesis mecánica aórtica, marcapasos bicameral, cardiopatía isquémica crónica e hipertrofia severa cardíaca, patologías que han predispuesto a una arritmia ventricular y muerte súbita”.
De hecho, los forenses detallan que a este comerciante que estaba a punto de jubilarse, le pusieron una prótesis aórtica en 2005; un marcapasos en 2024; seguía un tratamiento con anticoagulantes y en marzo de 2025 pasó su última revisión como paciente crónico del corazón.
Los médicos que suscriben la autopsia también incluyen un par de apuntes que aportan argumentos, para línea que sigue la acusación particular que ejerce Eduardo Muñoz Simó, abogado de los hermanos del difunto Felipe, los cuales no pueden ni ver a sus sobrinos.
Felipe y Rosario, tras ser detenidos por la Policía Nacional por la muerte de su padre.
El primer apunte forense viene reflejado en el apartado de “consideraciones” de la autopsia: “Dados los antecedentes del caso, en cuanto al origen de la muerte, se debe establecer la naturaleza de la muerte como natural, como causa fundamental la hipertrofia cardíaca severa".
"Y el estrés o el traumatismo menor como otro factor que contribuyó a la muerte; estableciendo por lo tanto, el traumatismo o estrés como factor precipitante y la enfermedad como causa preexistente para producir la muerte”.
El segundo apunte se incluye en las “observaciones”, insistiendo en la misma ecuación causa-efecto sobre el deceso del comerciante:
“Si bien la causa de la muerte puede determinarse como natural, subyaciendo en la importantísima patología cardíaca que sufría el paciente; no es menos cierta la influencia que ha tenido la situación de estrés en el contexto de una agresión de estas características, pudiendo haber coadyuvado al desencadenamiento del cuadro de arritmia ventricular y la muerte súbita del paciente".
Eduardo Muñoz Simó, abogado de la acusación particular, valora de esta forma el informe del Instituto de Medicina Legal: "La autopsia recoge que la etiología de la muerte es natural, pero con influencia de lo que pasó antes".
Y lo que precedió a esa arritmia ventricular fueron los ocho puñetazos que Felipe junior le propinó a su desvalido padre, a sabiendas de que padecía del corazón. Así lo recoge la investigación desarrollada por la Policía Nacional: "Los golpes fueron dirigidos a zonas vitales (cabeza y torso) y repetidos de manera insistente mientras la víctima se encontraba en situación de manifiesta indefensión”.
El puño ensangrentado de Felipe tras propinarle una paliza a su padre dentro de su tienda.
El letrado del bufete Simó Abogados Penalistas remarca que "no habrá un archivo de la causa" porque el Instituto de Medicina Legal concluya que Felipe sufrió una muerte natural, debido a las dos apreciaciones posteriores que realizan los forenses. "Vamos a pelear por un homicidio con dolo eventual porque según la autopsia, la agresión a Felipe, por parte de su hijo, es la circunstancia desencadenante de su muerte”.
De momento, el abogado de la defensa, Pablo Martínez, ha logrado que su cliente Felipe junior salga de prisión, sumándose a un curso selectivo en el Instituto de Estudios Fiscales de Madrid que debía desarrollar tras aprobar la oposición a la Inspección de Hacienda -antes de apalear a su padre-.
Un portavoz de la familia del difunto gerente de Tejidos Hernández avanza que mantienen su hoja de ruta, para conseguir la mayor condena posible a Felipe y su hermana, Rosario: “La muerte viene producida por el estrés que le ocasionaron. Tenemos que dar mucha caña”.
Es evidente que la disputa familiar proseguirá en el juzgado después de que la Policía Nacional concluyera que la muerte del comerciante, se debió a una supuesta pugna por unas míseras plazas de garaje. Así lo expone en un atestado:
"En particular, se apunta como móvil principal del homicidio, la intención de los detenidos de resolver de forma violenta el conflicto hereditario y de posesión sobre el patrimonio familiar, considerando como detonante inmediato las plazas de garaje y el local comercial que el padre explotaba económicamente, a pesar de figurar dentro del patrimonio social de Jopichusa S. L.: sociedad donde los hijos tenían participación y sobre la cual existían disputas legales previas”.
