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Varias personas ojean las escopetas de caza expuestas en la plaza de toros de Moralzarzal.
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Los agentes de Interveción de Armas de la Benemérita tienen prohibido participar en la subasta.
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Un joven apunta con una de las pocas ballestas que se exponen en la subasta. Estas armas también requieren licencia.
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Todas las pistolas están unidas entre sí por un largo cable que las agarra del guardamonte (el arco que cubre el gatillo), para evitar robos.
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La exposición está abierta en este ruedo para todo aquel que tenga licencia de armas hasta este viernes a las 13 horas.
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Javier busca una pistola Infinity, "el Ferrari o el Lamborghini de las armas cortas”. No tiene suerte.
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Las armas expuestas en esta plaza de toros provienen de usuarios que las ponen a disposición de la Guardia Civil. Es el propietario quien pone el precio de salida, no la Benemérita.
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Las empresas de seguridad son habituales en la subasta. “A lo mejor compran un lote de 20 armas, las ponen a punto y se las dan a los trabajadores”, explica un escolta.
La Guardia Civil ha puesto en marcha la exposición que dará paso a la última subasta de armas que celebrará el cuerpo armado. El pasado noviembre, una modificación del Reglamento de Armas puso fin a estas tradicionales subastas, punto de encuentro de cazadores, armeros, empresas de seguridad y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. A partir de ahora, el armamento recibido por la Benemérita pasa a ser destruido en el plazo de un año, a excepción de aquellas armas que acrediten un valor como patrimonio histórico, que sí saldrán a la venta pública. Estas son las imágenes que deja este peculiar evento.
