Las recientes declaraciones del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, acusando a Israel de orquestar campañas de desinformación respecto a los sucesos migratorios en Ceuta, han desatado una contundente reacción diplomática oficial de Israel.
Lo primero fue la categórica reacción pública del canciller israelí Gideon Sa'ar a través de su cuenta en la red social X.
Luego, las palabras a este diario de la embajadora en funciones de Israel en Madrid, Dana Erlich.
Y a ello se agregó el análisis del profesor Uzi Rabi, experto en Oriente Próximo de la Universidad de Tel Aviv, quien explicó la situación sobre el terreno: por qué es una burda mentira acusar a Israel, cuál es la realidad de las relaciones entre España y Marruecos, y por qué nada aportaría a Israel incidir indebidamente en el tema de Ceuta.
El detonante de la controversia ocurrió tras una entrevista del presidente Pedro Sánchez en la cadena SER, donde acusó formalmente a Israel (y a Rusia) de difundir información falsa sobre los acontecimientos en Ceuta.
La respuesta del ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, no se hizo esperar. A través de la red social X, el canciller calificó de manera tajante la postura del mandatario español:
"El presidente del Gobierno Sánchez Castejón miente descaradamente. En su entrevista a la cadena SER hoy volvió a mentir, acusando sorprendentemente a Israel de difundir información falsa sobre los sucesos de Ceuta. Esto es una mentira descarada. Seguir difundiendo mentiras difamatorias no desviará la atención del vergonzoso fracaso de Sánchez en la gestión de los asuntos de su país".
Kaja Kallas durante una reunión en Bruselas con el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, en febrero de 2025
Al consultar este diario a la embajadora en funciones de Israel en Madrid, Dana Erlich, esta expresó su malestar por la constante instrumentalización de Israel como recurso de distracción política:
"Para mí, mi frustración más grande es que otra vez se usa a Israel como una cortina de humo, y lo peor es que funciona. Funciona en el sentido de que los titulares hablan de Israel. Lograron cambiar el enfoque y que otra vez yo tenga que explicar por qué Israel no tiene nada que ver con esto".
Erlich enfatizó la paradoja de que un Gobierno que afirma combatir las noticias falsas incurra en la generación de relatos sin sustento.
"Sabemos todos que vivimos en una época en la que es muy fácil decir algo sin pruebas. Lo interesante es que el mismo Gobierno español está supuestamente actuando contra la desinformación. Me sorprende que el Gobierno mismo sea responsable de este nivel de desinformación. Pero, afortunadamente, me alegra que vimos un rechazo total de estas acusaciones aquí mismo, en España. Lo sentimos en todo el ámbito político y también en los medios. Algunos inclusive han ridiculizado estas acusaciones. La mayoría de la gente aquí en España no reaccionó a estas acusaciones y sabe perfectamente que no hay que hablar de Israel, porque Israel no tiene nada que ver en esta crisis".
Para comprender la inverosimilitud de las acusaciones de Sánchez, recurro al profesor Uzi Rabi, investigador en el Centro Moshe Dayan para Estudios de Oriente Próximo y África, uno de los grandes expertos en la academia israelí en esta región.
Rabi desglosa la verdadera arquitectura de la crisis migratoria y las relaciones bilaterales en la frontera norteafricana.
Según el profesor Rabi, el discurso del presidente español busca exonerar a Rabat de su papel real en el flujo migratorio, ocultando una relación asimétrica de poder:
"Yo creo que Sánchez intentó librar a Marruecos de responsabilidad, y aquí hay una paradoja, porque tanto Rabat como Madrid mantienen buenas relaciones en comparación con lo que había hace unos años. Esto está relacionado con el tema del Sáhara Occidental, porque España se acercó a Marruecos en ese asunto. Por otro lado, si vas a Melilla y Ceuta, allí están los puntos de fricción. En mi opinión, Marruecos no necesita invadir Ceuta para ejercer control. Créeme, si bajan el nivel de control policial, habrá aquí batallones de migrantes".
Rabi explica con contundencia la palanca de presión estratégica que ejerce el reino marroquí sobre Madrid y la Unión Europea.
"Marruecos está sentado en la entrada a Europa, el estrecho de Gibraltar, la ruta del Atlántico. La España oficial necesita al Marruecos oficial como el aire que respira. Porque si Marruecos controla, hay menos migración. Aquí hay básicamente una historia de poder: Marruecos tiene la llave del grifo de la migración. Si el grifo está cerrado, España disfruta de lo que llamemos 'paz industrial'. Si el grifo se abre, aunque sea un poco, ves que básicamente inunda ciudades europeas, y por eso España tiene una dependencia estratégica de Marruecos".
"¿Cuál es esa baza de negociación? 'Si relajamos el control, los inundaremos de migrantes'. Lo hace por dos razones: primera, para obtener la cooperación de los programas europeos, el apoyo y la reconstrucción en Marruecos por parte de la Unión Europea. Segunda, para impedir un camino hacia el reconocimiento del Sáhara Occidental por parte de los países europeos. En este momento, quienes lo reconocen son Estados Unidos e Israel, pero quieren sumar a más países de Europa".
Ante esta realidad, la narrativa de Sánchez sobre una "conspiración exterior" cobra un sentido de pura conveniencia política interna.
"¿Qué hace Sánchez? No puede culpar al Marruecos oficial y construye aquí una especie de escena conspirativa de que hay alguien que avivó las pasiones e hizo que esta gente hiciera lo que hizo. Echemos un vistazo a la ecuación de poder entre Marruecos y Europa: Europa es en cierto modo rehén de Marruecos en estos asuntos. Sánchez no puede lanzar una acusación directa contra el Gobierno de Marruecos. España tiene que dar la cara por Marruecos cada vez que hay algo vital. Y en el momento en que no lo haga, Marruecos le responderá con los pies de los migrantes".
Entonces, agrega Rabi, Sánchez recurre fácilmente a Israel, al que se ha acostumbrado a denostar y demonizar.
El profesor Rabi califica la actitud del presidente español como una estrategia de distracción política permanente y subraya la imposibilidad lógica de que Israel interfiera en los asuntos de Ceuta.
"Este hombre es una auténtica inquisición, pero una inquisición de campañas publicitarias y de medios. Siempre tienes que analizar esto a través del asunto de los intereses políticos. Sánchez es bastante complicado. Se comporta exactamente como alguien que ya cruzó el Rubicón: fabrica expedientes contra Israel, fabrica expedientes contra Rusia, fabrica expedientes sobre todo tipo de cosas por el estilo, lo que te demuestra que en realidad tiene intereses en otra parte".
"Entiende la política internacional y los intereses de España a través de este asunto del antiisraelismo. Cualquier ecuación debe ser tratada a través de este componente, y aquí se le fue la mano porque terminó viniendo a un lugar como Ceuta y Melilla a intentar explicar las cosas, qué sorpresa, otra vez a través de Israel".
Desde la perspectiva geopolítica israelí, la acusación de Sánchez carece de todo fundamento debido a los profundos lazos de seguridad y diplomacia construidos por Israel con Rabat.
"Israel y Marruecos tienen relaciones lo suficientemente importantes desde la perspectiva de Israel como para que Israel jamás haga ni intente algo así. Eso te lo puedo decir desde el lado de Israel. Aquí están los Acuerdos de Abraham, hay cooperaciones muy grandes. Y van a reabrir el turismo".
A la pregunta de si Israel se habría metido en un problema con Marruecos si hubiera intervenido en algo así, Rabi responde de modo tajante: "Por supuesto, y además no es el interés de Israel. El interés de Israel es, al final de cuentas, desarrollar y cultivar las relaciones. El Israel oficial tiene un interés muy importante en mantener una relación fructífera y positiva con Marruecos".
Volvemos a la embajadora en funciones en Madrid para poder culminar este análisis con tono optimista.
La encargada de negocios de Israel, Dana Erlich.
En contraste con la tirantez institucional generada por las declaraciones de Sánchez, la diplomática Dana Erlich reitera que la relación entre ambas naciones trasciende la coyuntura política actual. Y al preguntársele si concuerda con los israelíes que, cada vez que oyen una declaración de Sánchez contra Israel, dicen "en España son todos antisemitas", hace un llamamiento explícito a no generalizar ni estigmatizar al conjunto de la sociedad española.
"Estando aquí en España, entiendo la cantidad de amigos, de conexiones, de relaciones que tenemos, y en eso nos enfocamos. Justamente este año todavía estamos marcando los cuarenta años de relaciones diplomáticas y estamos mirando no solamente todo lo que hemos hecho, sino todo lo que estamos haciendo y lo que nos falta por hacer. Para nosotros, la conexión entre Israel y España no la puede quitar un Gobierno o el otro, porque es más profunda".
"Y para nosotros, la seguridad de España como aliado es importante, como la seguridad de otros países en Europa y en el mundo. Tenemos que trabajar juntos para esa seguridad. Entonces, aunque tengamos diferencias con un Gobierno o el otro, yo quiero que España sea segura".
Erlich concluye enfatizando la diversidad de la sociedad española y el valor de los vínculos reales que se mantienen vigentes.
"No generalizo y no puedo generalizar, y les pido también a los israelíes, en la misma forma que pido a los españoles no generalizar: España tiene diferentes voces, diferentes caras, diferentes ideas. Nosotros trabajamos con quien quiera trabajar con nosotros. Tenemos varios amigos en la academia, en el mundo empresarial, en las instituciones, en las autoridades autónomas, en la cultura, en la agricultura y en los medios. Hay un mundo entero de relaciones y hay un mundo entero de españoles que piden que los israelíes sigan viniendo acá. Para mí esas relaciones son importantes".
*** Jana Beris es periodista.
