Las imágenes de lo que están pasando nuestros conciudadanos en Ceuta me tienen sobrecogido.
Dicen los juristas que no se puede devolver a los inmigrantes en bloque (hay que ir viendo expediente a expediente), y que tampoco se les podría obligar a confinarse hasta saber cuál será su destino final (asilo o devolución).
Por no obligar, no se les podría obligar ni siquiera a vacunarse.
La realidad que me transmite gente "no sospechosa" que está sobre el terreno es que la situación, más allá de la emergencia humanitaria, es, sencillamente, "insostenible".
Parece que, desde el punto de vista sanitario, la situación sigue más o menos controlada gracias al esfuerzo de los profesionales.
Pero no nos llevemos a engaño. Mientras siga habiendo miles de personas sin control, hacinadas y sin medios adecuados de higiene y prevención, el peligro de que haya un brote epidémico existe.
Operarios de limpieza municipales limpian una calle de Ceuta.
En términos de salud pública, una emergencia existe cuando aparece una situación extraordinaria que genera o puede generar un riesgo relevante para la salud de la población, cuando esa situación requiere medidas extraordinarias o una respuesta coordinada que excede la gestión sanitaria ordinaria.
Es decir, que no hace falta que exista una epidemia declarada ni un número determinado de muertos.
Esta semana se ha publicado en el BOE el real decreto 681/2026, declarando Ceuta situación de interés para la Seguridad Nacional.
En el real decreto se reconoce que la permanencia (literalmente "temporal indeterminada") de un elevado número de inmigrantes está alterando el funcionamiento normal de las administraciones y "superando las capacidades ordinarias de gestión, acogida, asistencia y seguridad ciudadana".
Además, considera que la situación presenta un "alto riesgo", y que eso requiere la intervención coordinada de recursos estatales y locales.
También prolonga la situación de interés, inicialmente, hasta el 31 de diciembre.
Es decir, ya vamos asumiendo que esto va a durar meses.
Además, se ha aprobado también el real decreto 705/2026, que pone formalmente a disposición del mando único recursos de Interior, Exteriores, Sanidad, Migraciones y, muy especialmente, ¡del Ministerio de Defensa!
Es decir, que parece que ya se ha habilitado el mecanismo para que, con la excusa de ese "alto riesgo", Sanidad utilice las herramientas necesarias (lo que incluye el Ejército y la UME) para que refuerce los mecanismos de control epidemiológico como considere oportuno.
Por tanto, creo que hemos llegado a un punto en el que la pregunta ya no es qué puede hacer el Estado.
Instrumentos tiene. Recursos tiene. Y cobertura jurídica para movilizarlos también.
La pregunta es qué piensa hacer con ellos.
Entretanto, los que no estamos en Ceuta deberíamos contribuir a que esta situación no se normalice y deje de ser noticia.
Por mi parte, eso no va a pasar hasta que esto no se resuelva definitivamente.
*** Juan Abarca Cidón es presidente de HM Hospitales.
