La situación límite que vive Ceuta, un mes después de que el asalto masivo desde Marruecos desbaratase el orden y la paz social en esta ciudad de convivencia ejemplar, ha desembocado en una movilización permanente de sus vecinos.
Las protestas diarias contra el insoportable desamparo al que el Gobierno de la Nación está sometiendo a la ciudad autónoma han desencadenado una lógica ola de solidaridad a lo largo y ancho de toda la geografía española.
En este contexto, el Partido Popular ha convocado movilizaciones en todos los ayuntamientos de España para el próximo dos de septiembre. Unas protestas para exigir la repatriación de los invasores y el retorno de la normalidad a Ceuta que se prevén multitudinarias.
El PSOE está intentando boicotear la convocatoria, temeroso de que una marea rojigualda patentice la indignación transversal que ha suscitado en los ciudadanos del resto del territorio nacional el maltrato de sus compatriotas ceutíes.
Este sábado, Ferraz ha dirigido una circular a sus cargos públicos en la que les exhorta a no acudir a las manifestaciones del próximo miércoles.
Y el partido remitió a todos sus altos cuadros un segundo documento para cerrar filas y reivindicar la gestión del Gobierno.
Una gestión que califican de "contundente". Y ello a pesar de que, según el testimonio de Juan Jesús Vivas en su entrevista con EL ESPAÑOL, Pedro Sánchez hizo caso omiso durante tres días de la petición de auxilio del presidente ceutí.
Clama al cielo que la circular hable de una gestión "eficaz desde el primer momento". Porque el Ejecutivo ha tardado un mes en rectificar y acceder a asumir el control de la emergencia, solicitar el apoyo de Frontex para la identificación de los invasores y aprobar un paquete de ayudas económicas.
El argumentario desplegado en estas misivas es completamente descabellado, imputando de forma miserable al PP "reiterados llamamientos a la caza de migrantes" y una desprotección de "las niñas de posibles agresiones sexuales".
Lo cual sólo da cuenta de la desesperada falta de ideas que acusa un Gobierno noqueado por una situación que le ha desbordado desde el primer día.
La tónica pacífica ha sido la predominante en las protestas de los ceutíes de las últimas jornadas. Sólo ha habido que lamentar incidentes aislados en los que las concentraciones derivaron en ataques contra los asentamientos de los inmigrantes.
Unos arranques de violencia que, no cabe olvidarlo, obedecen al hartazgo de unos ciudadanos que han visto cómo el Estado se inhibía en sus deberes de restauración del orden público.
El PSOE, en cambio, ha magnificado estos episodios y ha puesto el foco en las "concentraciones violentas", acusando a la oposición de instigar la "tensión" y alimentar "un clima de crispación, enfrentamiento y caos" mediante la difusión de "bulos".
Ferraz se ha escudado en el supuesto intento del PP de "instrumentalizar políticamente" y "manipular esta crisis humanitaria" para proscribir la asistencia de sus cargos a las manifestaciones.
Pero lo que subyace a estos pretextos peregrinos es la mala conciencia del partido de Gobierno por su desastrosa gestión de la crisis de Ceuta.
La directiva socialista trata así en vano de atajar el espontáneo hermanamiento de los españoles a uno y otro lado del Estrecho.
Al fin y al cabo, no se le oculta que este escándalo cala muy hondo en el ánimo de los ciudadanos, y que a buen seguro va a acarrearle por doquier una notable pérdida de votos.
Pero supone una exhibición de mezquindad que, no contento con haber hecho gala de una insolvencia flagrante tanto en la prevención como en la respuesta a la invasión de Ceuta, el partido del Gobierno trate ahora de reventar las muestras de apoyo a los ceutíes por parte de todo el pueblo español.
La nomenclatura del PSOE vuelve así a sacrificar a sus ediles para tapar las vergüenzas del Gobierno.
Es el mismo modus operandi con que Ferraz ha obligado en ocasiones anteriores a sus efectivos municipales y autonómicos a comulgar con ruedas de molino, a fin de que estos encajasen en las urnas de forma subrogada el desgaste de medidas tan impopulares como la amnistía o la financiación singular para Cataluña.
Afortunadamente, hay algunos ayuntamientos socialistas que (siguiendo la estela del vicepresidente segundo de la Asamblea de Ceuta, el socialista disidente Melchor León) han desacatado la disciplina de partido. Y se adherirán a las manifestaciones organizadas por la Federación Española de Municipios y Provincias.
Lo deseable es que el ejemplo y el coraje de la alcaldesa del pueblo sevillano de Espartinas cunda en el partido. Y que sea el detonante de una rebelión en los ayuntamientos del PSOE contra unas directrices suicidas con las que Sánchez corre el riesgo de arrastrar definitivamente a sus alcaldes al precipicio.
