La exhumación y el traslado de los restos de Franco desde el Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio salió según lo previó Moncloa. Todo: desde la meteorología a los intentos de la familia del dictador de saltarse las restricciones acordadas. El Gobierno ha logrado transmitir el mensaje que buscaba: al dictador se le enterró en Cuelgamuros arropado por todo el Estado y lo ha abandonado rodeado únicamente por sus descendientes más directos.

Aun cuando la jornada puso de manifiesto que el franquismo es una página pasada hace mucho -sólo una veintena de personas se acercaron al Valle de los Caídos y no llegaron a 200 en El Pardo-, este 24 de octubre entra en la Historia de España por el significado del acontecimiento.

Lectura política

La exhumación de Franco tiene una evidente lectura política, acentuada por la circunstancia de producirse a 17 días de unas elecciones generales. Celebramos como un acto de justicia la salida del dictador del mausoleo, de la misma manera que rechazamos los intentos por reescribir el pasado con fines partidistas.

En ese sentido, el éxito indiscutible del Gobierno -y de la democracia- queda empañado por el alarde electoralista de Pedro Sánchez y la sobreexposición mediática descarada. Sólo horas después de hacer una declaración institucional ante las cámaras, el presidente protagonizaba una calculada ofrenda en el Cementerio de la Almudena en memoria de las Trece Rosas, las jóvenes fusiladas por el franquismo en el 39. 

Electoralismo

Los socialistas están seguros de poder rentabilizar a Franco en la campaña electoral en un momento particularmente delicado para ellos. Las encuestas no son todo lo buenas que imaginaban cuando decidieron llamar de nuevo a las urnas y temen una desmovilización de su electorado

Más aún, están convencidos de poder seguir utilizando en su beneficio la Memoria Histórica. De ahí que Sánchez proclamara inmediatamente después de la exhumación de Franco que estamos ante un punto y seguido: ahora es el turno de los miles de represaliados sin identificar que quedan en el Valle. A ello promete destinar los fondos públicos necesarios. Se trata de un anuncio que, en las circunstancias en que se hace, parece anteponer el ventajismo a la reparación.