Últimamente ando algo perdido.
De normal soy un tipo afable, extrovertido. Poco dado al conflicto en general.
Sin embargo, llevo toda la semana con la cabeza gacha, la mirada torva y el pensamiento cruzado. Tengo una sensación de hastío y cansancio acumulado de la que, sinceramente, estoy hasta el gorro.
Estoy harto de sentirme así. Estoy harto de ver cómo nos toman el pelo. Estoy harto de los que escurren el bulto. Estoy harto de los que se hacen los suecos.
Pero sobre todo estoy harto de que nos traten como si fuéramos idiotas.
Y tengo diez motivos para justificarlo.
1. Estoy harto de la situación económica de España. Del cohete de Sánchez que nos va a subir en los próximos días y/o semanas el precio del gasóleo, de los alimentos, del gas, de la luz, de las hipotecas...
Vale, no todo es culpa de Guápez y su Gobierno, pero es que desde que llegaron a Moncloa la inflación acumulada es del 27%, mientras que el poder adquisitivo de los españoles apenas ha subido un 1% (y en esto sí tiene una gran responsabilidad el Gobierno).
2. Estoy harto de ver cómo nuestra Sanidad, la pública, la considerada como la mejor del mundo no hace tanto se desarma sistemáticamente, cómo crecen las listas de espera y cómo 'Médica y Madre' se empeña en meter en el mismo saco a los doctores que a los celadores.
Consecuencia: convocatoria de una huelga indefinida de médicos a partir del 28 de octubre.
La ministra de Sanidad, Mónica García, en su comparecencia en el Congreso, a finales de agosto.
3. Estoy harto de ver cómo la educación de nuestros hijos se hunde en los infiernos de la mediocridad por culpa de un marco legal lamentable que dilapida su futuro sin darles posibilidad de competir a nivel internacional. La llamada 'Ley Celaá' ha llevado los mejores resultados de nuestra historia en el informe PISA (obtenidos con la 'Ley Wert' del PP) a los peores de nuestra historia.
Eso sí, la culpa es de los móviles. Sobre todo en las familias pudientes, porque ya sabemos todos que en los barrios menos favorecidos los adolescentes no tienen móvil.
4. Estoy harto de ver a asesinos sanguinarios pasearse por la calle como si nunca hubieran hecho nada, como si se hubieran rehabilitado cuando en realidad ni siquiera han demostrado arrepentimiento.
Cómo es posible que Henri Parot, con 39 asesinatos a sus espaldas, con las manos manchadas de sangre hasta su mismo corazón disfrute del tercer grado penitenciario.
Cómo es posible que Su Sanchidad le haya cedido las competencias de prisiones al Gobierno vasco para ver esta atrocidad convertida en realidad.
5. Estoy harto de la manipulación de nuestra televisión y radio públicas, de la injerencia en la agencia EFE, de los mercenarios que ahora dominan las pantallas y de los que lo harán desde La Séptima gracias a que Pedro I el Guapo le ha regalado a sus afines un canal de TDT.
La entrevista de Cintora y ¿Palomera? al presidente del Gobierno en el programa Malas Lenguas fue, simple y llanamente, un ejercicio de servilismo, de adulación y de lacayismo que nada tiene que ver con el ejercicio de nuestra profesión (del mismo modo que no me gustan las entrevistas agresivas y atosigantes como la que Cristina Pardo le hizo a Óscar Puente en Antena 3).
Y hablando del rey de Roma...
6. Estoy harto de Óscar Puente.
Estoy harto de sus maneras, de su mala educación, de su prepotencia, de sus aspavientos verbales.
Estoy harto de sus tuits, de su afán de protagonismo, de su matonismo.
Estoy harto de la forma de hacer política que él sublima pero que tantos otros y de todos los partidos encarnan a la perfección.
Nos merecemos algo mejor. Si los políticos son un reflejo de la sociedad que representan, este ¿señor? no representa a los españoles.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en el Congreso.
7. Estoy harto de los ataques a los jueces. Estoy harto de los ataques a la Policía. Estoy harto de las embestidas contra la Guardia Civil.
La presidenta del CGPJ, delante del Rey y de Bolaños (ministro de Justicia), dejó bien claro que atacar a los magistrados es atacar al Estado de Derecho, a la separación de poderes y a la Democracia en sí misma.
Es un ataque al único sistema que ha impedido que nos matemos entre nosotros durante el período más largo de nuestra historia. Es como decir que el informe del CENIF de la Policía que alertaba del asalto masivo a Ceuta era un "supuesto informe".
O es lo mismo que ascender al ya coronel de la Benemérita Antonio Balas con el único objetivo de quitarle el mando de la UCO porque le está sacando los colores al Gobierno en todos los casos de corrupción. Y hablando de corrupción...
8. Estoy harto de Zapatero. Cada día que pasa, el que dijo que demostraría su inocencia en diez días y lleva ya no sé cuánto sin asomar la patita porque ningún subterfugio legal le sale bien, hay una declaración más en sede judicial que le hunde un poco más.
Las dos últimas, o las dos primeras si prefieren, la del expresidente de Plus Ultra y la del CEO de la aerolínea, ambos confirmando con luz y taquígrafos que el 1% del rescate era para ZP por los servicios prestados y que se realizaron diferentes pagos al 'Grupo Zapatero' para conseguir el objetivo final.
9. Estoy harto de Ceuta. Sí, estoy harto de Ceuta.
a) De la defensa cerrada de Sánchez a Mohamed mientras, curiosamente, el comercio con Marruecos se ha disparado un 53% desde que Guapez llegó a la Moncloa.
b) Estoy harto de que Marlaska hable de "inseguridad subjetiva"en la ciudad autónoma cuando más de un 30% de los niños no van a clase por miedo a que les suceda algo en el camino o en el propio aula.
c) Estoy harto de que el presidente afirme que los ceutíes deben asumir la "desigualdad estructural" de su ciudad y, en consecuencia, en vez de expulsar a los invasores se prepara para que haya una mayor capacidad de acogida. Es decir, hay que acoger cada día a más migrantes porque somos humanitarios y solidarios, pero sólo con los de fuera.
d) Estoy harto de la manipulación. Sí, lo han leído bien, y así lo publicó en exclusiva Brais Cedeira en EL ESPAÑOL cuando reveló que el general de división Antonio Peláez Piñeiro, mando de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, ordenó a los responsables de elaborar el informe sobre la invasión de Ceuta que excluyeran cualquier referencia a Marruecos o a su papel en este episodio.
e) Estoy harto de las amenazas. De aquellas proferidas contra los socialistas que se atreven a alzar la voz desde Ceuta en contra de lo que les ordena Ferraz y, especialmente, de las del ministerio de Transportes de Óscar Puente contra la cúpula del Puerto de Ceuta, tal y como ha contado en exclusiva Laura Garófano, de asunción de "responsabilidades" en caso de que la instalación estuviera disponible para la acogida de inmigrantes pese a que dentro del propio organismo se había realizado una votación de once contra cuatro para no acogerlos por razones de seguridad.
f) Estoy harto de que piensen que pueden salirse con la suya, de que se crean que la dimisión del jefe de Gabinete del Delegado del Gobierno en Ceuta es suficiente. ¿Por qué no echan al becario que termina las prácticas a ver si cuela?
No, esta responsabilidad mira hacia arriba, hacia el ministro del Interior y hacia el presidente del Gobierno.
Y todo lo que aceptemos en sentido contrario será permitir que nos tomen el pelo.
Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, atiende a los medios a su salida del Parlamento Europeo, en Bruselas.
10. Pero sobre todo estoy harto de la 'ley de nietos'. Del intento de hacer trampas de forma consciente con el objetivo de falsear el censo electoral y conseguir un puñado de votos en un puñado de circunscripciones para conseguir un puñado de diputados que puedan evitar la mayoría absoluta de PP y Vox en unas elecciones más que inminentes.
Por suerte, en el Tribunal Supremo quedan jueces de verdad, de los que llaman a las cosas por su nombre y afirman que esta iniciativa supone un "peligro serio" de que la limpieza del proceso electoral se vea afectada "gravemente" si no se suspende.
Y estoy harto, especialmente, porque desde EL ESPAÑOL hemos sido los únicos que desde hace meses hemos denunciado esta situación.
Concretamente, ya en enero de este 2026 avisamos de que esta nacionalización masiva de descendientes de emigrantes era una temeridad al no exigir que se acreditase el exilio de sus antepasados.
¿De verdad necesitamos más motivos para querer que este Gobierno termine ya?
