Cuando Gabriel Rufián le pedía a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados que llenara con contenido político lo que quedaba de legislatura seguro que no vio venir que el presidente le iba a hacer un traje con la democracia. Literalmente.

Me imagino la escena como un flashmob de High School Musical en el que Rufián y Sánchez se miran con intensidad hasta que el presidente le dice "no te voy a contar lo que vamos a hacer, te lo voy a mostrar".

Empieza la música.

Bailarines con sonrisas de oreja a oreja apartan las sillas haciendo piruetas.

Entra Marina Rivers por la misma puerta por la que años atrás entró Tejero, pero, en vez de ir pegando tiros, deletrea la palabra "DMOCRACIA" como una cheerleader de instituto americano.

Rufián y Sánchez bailan juntos, vestidos con el chándal, por fin unidos por los auténticos valores democráticos.

Porque eso es lo que ha impulsado el Gobierno para acercar los valores democráticos a la juventud y purgarla de recuerdos franquistas: una marca de ropa streetwear.

Es decir, un chándal.

Pedro Sánchez da consejos para afrontar la primera ola de calor en su cuenta de TikTok. TikTok

Hay tres cosas que no puedo entender que no se le ocurrieran a nadie involucrado en ese proceso creativo.

Me gustaría saber si alguien sentado en la reunión en la que se presentó la propuesta levantó la mano tímidamente, y preguntó si acercar los valores democráticos a los jóvenes no pasaría más por una cesta de la compra razonable, acceso a la vivienda y un salario que permita mantener una familia.

¿Se hizo el silencio?

¿Estallaron en risas?

¿Le dieron palmadas en la espalda?

¿Se miraron de reojo y pensaron "a este no lo volvemos a traer que es un carca"?

Lo siguiente que me gustaría saber es si a nadie le vino a la cabeza que sacar sudaderas y pantalones de chándal en pleno mes de julio en España, más que un sentimiento de adhesión fervorosa a los valores democráticos, iba a provocar auténtica angustia.

Y, por último, me parece imposible que a nadie se le cruzara la idea de que el streetwear este se parece bastante a cualquier conjunto penitenciario de serie americana.

Quizá es que el módulo carcelario, por lo que sea, ha sido fuente de inspiración.

"Estáis en lo cierto, soy joven, influencer y demócrata. Por eso visto DMOCRACIA. Cuando te vistes, te posicionas", proclama entusiasta la influencer Marina Rivers, contratada para la campaña, para dar publicidad de la marca.

Súper bien, Marina. Un mensaje más de división y de ideologización de la vida personal, que nos faltaba un poco de eso en España.

Lo de cómo de acertado es utilizar a influencers, cuyo armario de ropa vale más que la casa de muchos españoles, para dar lecciones de valores democráticos, ya lo comentamos en otro momento.

Tiene razón el Gobierno al decir que la ropa comunica.

En este caso, DMOCRACIA te dice todo lo que debes saber sobre cómo nuestros políticos ven al votante joven y a la propia democracia.

1.¿Eres joven? Eres lerdo

El Gobierno dice que habla a los jóvenes, pero con sus campañas comunica que realmente piensa en adolescentes.

Cree que el joven español necesita un "Verano Joven", Spotify gratis, que el presidente le recuerde por TikTok que hay que beber agua y un chándal.

Para comprender la democracia, los jóvenes necesitan un podcast en La Pija y la Quinqui y una sudadera con faltas de ortografía.

Dime qué me vendes y te diré cómo me ves.

2.El votante es un consumidor

Para el Gobierno, el lenguaje democrático es el del mercado y los recursos para competir en él son los públicos.

Por eso las ciudades ya sirven más al turista que a las familias que viven en ellas.

Por eso el Gobierno segmenta a la ciudadanía como las empresas hacen con sus clientes y ofrece a unos pensiones, y a otros, trenes gratis en agosto.

Por eso te venden que llevar a tus hijos a un colegio privado es un acto de fascismo.

3.La democracia es cuestión de relato

Pedro Sánchez escribe libros, escribe cartas, escribe whatsapps, reescribe su opinión… y todo para él es cuestión de relato.

No hay investigaciones, hay acoso judicial.

No hay prensa libre, hay pseudomedios.

No hay amnistías, hay reencuentros.

No es chándal, es streetwear.

Y como todo es relato, no hay crisis de comunicación que no arregle un buen rebranding.

Estampa la palabra democracia sin una e en una sudadera y llámalo regeneración. No hay mejor metáfora de nuestro Gobierno.

¿Tu número dos está sentenciado a 24 años y tu mujer, sin pasaporte? Vende un par de pantalones y respira hondo. Esto también pasará.

4.Democracia sin E, pero Odio con H

Para nuestro Gobierno, a la democracia le sobran cosas. La libertad de prensa, la separación de poderes, ciudadanos con salarios dignos, la rendición de cuentas, la letra e.

En cambio, cuando lanzaron la plataforma HODIO (Huella del Odio y la Polarización) para medir el alcance de los discursos de odio en redes sociales, le añadieron una letra más.

Más hodio, menos dmocracia.

Va a tener razón Marina Rivers al decir que cuando te vistes, te posicionas.

Nuestro Gobierno ha dejado claras sus posiciones. Cuando lleguen las elecciones, le tocará al ciudadano elegir las suyas.

¿Elegirá chándal?