Juanma Moreno no debe firmar un pacto de coalición con Vox. Lo cual no significa que no pueda pactar con ellos muchas otras cosas, siempre que no crucen ciertos límites.

No debe gobernar en coalición para no traicionar a sus electores y para no ir contra el programa de su propio partido, pero tampoco puede hacerlo si quiere gobernar en paz y si su partido quiere hacerlo también.

Es decir, no hay ninguna razón para un pacto PP-Vox en Andalucía salvo el fantasma de la mayoría absoluta. Y sí hay al menos cuatro grandes líneas argumentales para no aceptar el pacto de la vergüenza bajo ningún concepto.

1. El primer argumento es el de la voluntad de los electores. Siempre es un argumento tramposo, pero hay que tenerlo en cuenta.

Es tramposo porque nuestro sistema no defiende una representación directa, sino parlamentaria, y si en el Congreso se vota una mayoría, esa es la que vale. Esto invalida propuestas descabelladas como la de que gobierne la lista más votada.

Pero siendo así, también hay que tener en cuenta qué se ha votado y por qué.

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno. Europa Press

Y en las elecciones autonómicas de Andalucía ha quedado muy claro que los andaluces no prefieren al socialismo como opción, de ahí que Montero haya roto el suelo socialista.

Pero también es elocuente que el 41,6% haya votado al Partido Popular y el 13,8% a VOX cuando la campaña se ha planteado con una pregunta bastante clara: "prioridad nacional sí o no". El que ha votado a Moreno también ha votado que no, y además, que no quiere lío, o sea, que no quiere a Vox en el gobierno.

Todavía no sabemos de dónde se sacan algunos que el 70% de los votantes populares quieren la prioridad nacional. Quizás lo digan porque en alguna encuesta han manifestado que les preocupa la inmigración.

Pero prioridad nacional e inmigración son dos cosas muy distintas. Hay que tener mala fe o poco conocimiento para presentarlas juntas y de ahí concluir que el electorado popular apoya la discriminación regional, la "cláusula anti-Cáritas", o la segregación dentro del territorio.

Dado que el partido de Abascal ya ha dicho que la prioridad nacional será condición para el pacto, aún por encima de los cargos, Moreno cometería una traición grave contra sus electores si pactase con Vox.

2. Pero el argumento de la voluntad de los electores no es el único, ni el que tiene más peso.

La lógica electoral también debe imponerse, pues no es sólo un argumento bien intencionado, moderado o idealista el que debe animar a Moreno a no pactar con Vox. Moderados sí, pero no ingenuos. Es la fuerza de los resultados.

Sería absurdo provocar el "efecto Guardiola" en Andalucía. Es decir, no se puede hacer valer un 13% por encima de un 41%.

Si los pactos de Extremadura son incomprensibles por haber comprado muy caro algo que era muy barato, y si no se comprende por qué su contenido es en más de un 80% el programa de Vox, menos aún tendría sentido en Andalucía. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que Moreno se ha quedado a tan sólo dos escaños de la mayoría absoluta.

Y eso tiene una fuerza que hay que hacer valer, pues para eso le han votado: para que haga valer el peso de los votos, y lo que esos votos significan.

Manuel Gavira posa para EL ESPAÑOL. Salvador López Medina

3. El tercer argumento es aún más sencillo. Si para Vox, además de la prioridad nacional, el objetivo es que no gobierne el PSOE, lo cual se desprende de su gran interés de pactar con el PP en todas las Comunidades Autónomas en las que han podido, Moreno debe hacerlo valer: "absteneos y os aseguro que no gobernará la izquierda".

El PP tiene que confrontar con los de Abascal. Debe recuperar la iniciativa, deshacer el problema de las expectativas, y plantear la pregunta: ¿os abstenéis para que gobierne la derecha o provocáis una repetición de elecciones?

Vox responderá que no puede traicionar a sus votantes y que va a la repetición, pero eso significaría que entiende que sus votantes han votado también contra el PP. O sea, que por coherencia es Vox el que no puede pactar con el PP.

Sé que se mire por dónde se mire, el pacto PP-Vox sería una traición. Moreno debe defender esta posición con firmeza a pesar de que la estrategia de Génova haya sido, hasta ahora, la contraria. Quizás porque en Génova todavía no sabían que su posible éxito en las generales pasa por el "plan Moreno" y no por el "efecto Guardiola".

4. El cuarto y último argumento no convence a nadie, pero no deja de ser importante. Moreno no puede pactar con Vox porque va contra el programa electoral de su partido y contra las conclusiones del último Congreso Nacional del partido.

No es mala idea que un partido empiece por hacerse creíble cumpliendo las directrices generales que ha prometido seguir. Si es así, quizás el "plan Moreno" coincida con el "momento Feijóo".

De otro modo, sólo nos queda esperar a que Sánchez convoque elecciones y a disfrutar de lo votado, con un gobierno nacional sanchista, y unas Comunidades Autónomas ingobernables.