Marruecos está testando la paciencia española. Sólo hace falta ver cuándo se va a dar por aludido Sánchez.
La prensa oficialista marroquí ha reclamado una “respuesta política negativa” contra España por la visita de los reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y el tono coincide con el que empleó el rey Mohammed VI el pasado sábado, cuando advirtió de que no aceptaría “presiones, amenazas ni chantajes”.
Rabat se hace la víctima después de meses dando a España motivos para provocarla y cuando el saco está a punto de reventar: a los informes oficiales que apuntan a, como mínimo, la connivencia de Marruecos en la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta se suman las maniobras diplomáticas que ha llevado a cabo en los últimos meses de la mano de Estados Unidos para cuestionar la soberanía sobre las ciudades autónomas.
Y ahora sabemos que buques de guerra marroquíes entraron en aguas españolas mientras decenas de miles de inmigrantes cruzaban la frontera.
Una información que se ocultó al Congreso y a todos los españoles y que se filtra justo antes de la visita de los Reyes.
Quizá sea una forma de mandar un aviso sin tener que apuntar directamente a 'Marruecos', una palabra que le quema en la boca al Presidente.
Porque, pese a todas las pruebas, él y sus ministros han medido al milímetro las palabras para no incomodar a Mohammed VI. Ni siquiera sus socios parlamentarios entienden esta cautela que sólo ha celebrado con bellaquería el rey vecino.
Si la visita de los reyes Juan Carlos y Sofía a Ceuta en 2007 provocó la llamada a consultas del embajador marroquí en Madrid, cabe esperar hoy una reacción oficial más vehemente y, sólo llegado este extremo, quizá, Marruecos, logre el objetivo más escurridizo: que Sánchez, al fin, se dé por aludido.