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A Donald Trump le encanta cambiarle el nombre a las cosas. A finales de agosto cambió el nombre del lago Ontario a 'lago América' y amenaza con renombrar los océanos Atlántico y Pacífico. Ahora se ha empeñado en rebautizar la Inteligencia Artificial.

Este martes, el presidente de los Estados Unidos firmó un acuerdo con los líderes de las principales empresas desarrolladoras de IA para reforzar la seguridad de la IA. Las cuatro promesas indicadas en el acuerdo hablan de controles internos e independientes sin entrar en detalles. Las medidas son voluntarias.

Junto a este nuevo acuerdo, Trump firmó una orden ejecutiva para sustituir el término "inteligencia artificial" por "superinteligencia" en las comunicaciones oficiales del Gobierno federal. Las empresas que han firmado el acuerdo también usan ahora el nuevo término promovido por el presidente.

Juan Huang, CEO de Nvidia, ha declarado: "Antes los llamábamos centros de datos, pero lo que estamos construyendo ahora son verdaderas fábricas de SI, fábricas de superinteligencia".

Qué es la Superinteligencia

El término no es nuevo ni es invención de Donald Trump. La comunidad tecnológica acuñó hace décadas como Superinteligencia Artificial (ASI). Nick Bostrom introdujo el concepto a finales de la década de 1990 y los definió con detalle en su libro de 2024, Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias.

Sigue siendo Inteligencia artificial, pero las distintas variaciones reflejarían el nivel de avance y capacidades de la misma. En este sentido, se distinguen varios niveles: la inteligencia artificial estrecha (ANI), la superinteligencia artificial (ASI) y la inteligencia artificial general (AGI).

Dario Amodei, CEO de Anthropic con Donald Trump Reuters Omicrono

La superinteligencia artificial (ASI) define esa barrera en la que la inteligencia artificial supere de forma general a la inteligencia humana con funciones cognitivas de vanguardia y capacidades de pensamiento muy desarrolladas. Esta es aún una simple hipótesis que algunos investigadores sitúan en un futuro a medio o largo plazo, mientras que otros aseguran que está más cerca de lo imaginable, y un tercer grupo rechaza que pueda ocurrir.

Según describe Google en un blog, la ASI puede resolver problemas que actualmente están más allá de las capacidades de los humanos “Por ejemplo, un sistema ASI podría potencialmente diseñar sistemas de energía altamente eficientes o desarrollar nuevos tratamientos médicos.”

El gigante de internet termina la explicación, publicada a principios de este año, asegurando que se trata de un término teórico rodeado de debate y especulación.

La orden de la Casa Blanca establece que los modelos de IA de vanguardia actuales pueden hacer mucho más que imitar o automatizar "aspectos específicos de la inteligencia humana".

Ninguna de las empresas tecnológicas implicadas en el acuerdo han afirmado que sus modelos hayan alcanzado este nivel de superioridad, simplemente han integrado el término propuesto por la Casa Blanca en su discurso.

Por ahora, la mayor parte de la comunidad habla de una inteligencia artificial estrecha (ANI), IA limitada. Esta destaca en tareas específicas como traducir idiomas o crear imágenes partiendo de texto.

Se basa en algoritmos y datos preprogramados y requiere de la intervención humana para funcionar. Entremedias de la inteligencia artificial actual y la superinteligencia, estaría la inteligencia general artificial (AGI), más fuerte y capaz de aprender y razonar entre dominios con la capacidad de establecer conexiones en diferentes campos.

La AGI es un sistema de IA de nueva generación que puede entender el mundo y aprender y aplicar la inteligencia para la resolución de problemas de una forma tan amplia y flexible como puede hacerlo un humano. Una AGI sería capaz de aprender y razonar entre dominios con la capacidad de establecer conexiones en diferentes campos.

Sam Altman, CEO de OpenAI sentado en la ONU Reuters Omicrono

Tal y como indica otra publicación de Google, esta vez en el blog de DeepMind, en la última década, la construcción de inteligencia artificial general a nivel humano ha pasado de ser una especulación descabellada a convertirse en un objetivo concreto para la próxima década para muchas de las mayores organizaciones de IA.

Por si aún no se entiende el momento que se está viviendo en la industria. El presidente de OpenAI, Greg Brockman, afirmó que el mundo ha entrado en una nueva era de inteligencia artificial general tras el lanzamiento del último modelo de su compañía, Astra, al que describió como "el modelo más inteligente y alineado del mundo” a principios de septiembre.

Días antes, a Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, le preguntaron qué opinaba sobre la IA general. En el podcast Sources, comentó: ”En el mejor de los casos, es un término muy mal definido. Iba a decir que es como un término de marketing irrelevante”.

Pocas semanas después de estas declaraciones, OpenAI ha cancelado el lanzamiento de su nuevo modelo de IA denominado GPT-6.1 Astra por problemas de seguridad.

Las intenciones de Trump

Trump planteó por primera vez la idea de un cambio de nombre al realizar una encuesta en Truth Social a principios de este mes. El presidente afirmó que mucha gente piensa que "Inteligencia Artificial" es "impreciso y muy poco elocuente".

Imagen compartida por la Casa Blanca promocionando la Superinteligencia Casa Blanca. Twitter (X) Omicrono

“Una descripción mucho más elegante y precisa de este nuevo fenómeno sería Inteligencia Superior (IS), Inteligencia Extrema (IE) o Inteligencia Suprema (IS)", añadió. La encuesta recibió alrededor de 66.000 votos, resultando Inteligencia Superior la más votada.

La eliminación en todas estas versiones de la palabra “Artificial” es significativa. Para Trump esta palabra da a entender que la inteligencia es “falsa”. Según se ha ido percibiendo la tecnología como una amenaza, se intenta alejar la imagen de esta artificialidad, con términos antropomórficos o avatares amigables.

Estados Unidos se acerca a unas elecciones cuyas encuestas no están siendo muy positivas para el actual presidente. Parte del descontento de los ciudadanos está en la subida de precios y la construcción de centros de datos que encarecen costes energéticos.

Estos problemas, además de con la guerra contra Irán, están relacionados con las políticas arancelarias de Trump y el auge de la IA. Mejorar la imagen de la tecnología es crucial tanto para la Administración que quiere mantener al país por delante de China en esta carrera y para las empresas del sector que pretenden salir a bolsa.

Acuerdo sobre seguridad

Aunque han sido los propios líderes de la IA los que han propulsado el miedo hacia esta tecnología clamando sobre los riesgos y errores que cometen sus modelos, el discurso les presenta a favor de la regulación independiente.

Una tercera figura o institución que regule la IA antes de su lanzamiento, como una certificación de seguridad, podría arrojar una imagen de confianza sobre estos productos ante clientes e inversores y descargar parte de la responsabilidad que tienen ahora los desarrolladores.

De momento, no se han dado muchos detalles sobre cómo se va a aplicar este nuevo acuerdo. Trump indicó que está considerando la posibilidad de crear un comité de diez personas para supervisar la seguridad de las herramientas de IA, aunque no especificó quiénes serían sus miembros. Añadió que pronto nombrará a un nuevo funcionario para dirigir las políticas de la Casa Blanca en materia de IA.

Por cierto, dentro del acuerdo hay una errata en la firma del presidente. En vez de United Estates, ha firmado como “President of the Unites Estates”. Quizás debería cambiarle también el nombre a su país.