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Crear con inteligencia artificial un virus nuevo como medicina contra las enfermedades más resistentes a los antibióticos. Puede parecer el argumento de una nueva historia de ciencia ficción, pero es el último proyecto científico que plantea una revolución en medicina.

Científicos de la Universidad de Stanford y del Arc Institute, organización de investigación en California, han entrenado un nuevo modelo de IA que reconoce patrones de estructura de ADN en la naturaleza y, a partir de ellos, crea la receta para generar virus completamente nuevos.

La misma semana que se ha conocido esta semana, Bloomberg informaba que el gobierno del Reino Unido planea regular el uso de la inteligencia artificial en la síntesis genética debido a la preocupación de que pueda utilizarse para crear armas biológicas.

Virus Unsplash Omicrono

La síntesis de virus en laboratorios no es nueva. Se utiliza para investigar fármacos y vacunas, además de comprender mejor el funcionamiento de nuevas amenazas víricas. Y la aplicación de la inteligencia artificial en este ámbito puede suponer un impulso para la comunidad médica, que ve con preocupación cómo los antibióticos están perdiendo eficacia o las pandemias circulan con rapidez en un mundo globalizado.

Sin embargo, también abre un debate sobre el riesgo que plantea la creación de armas biológicas si no se toman suficientes medidas. Los ministros británicos están considerando la posibilidad de introducir una nueva legislación sobre armas biológicas, que incluya pruebas de síntesis genética, con la que evitar que terroristas y otros actores malintencionados utilicen esta tecnología.

Virus contra enfermedades

Los investigadores de Stanford y del Arc Institute han demostrado con su último artículo en Science la capacidad de Evo 2, un nuevo modelo de IA que se publicó inicialmente en febrero de 2025 como preimpresión, y en marzo de este año apareció en la revista Nature. No ha sido hasta este mes de agosto cuando el equipo de investigadores ha dado a conocer los resultados experimentales de este modelo.

Partiendo de su predecesor Evo 1, que fue entrenado exclusivamente con genomas de células individuales, Evo 2 es el modelo de inteligencia artificial más grande en biología hasta la fecha, entrenado con más de 9,3 billones de nucleótidos (los componentes básicos del ADN o ARN) provenientes de más de 128.000 genomas completos, así como datos metagenómicos.

Pero, teniendo en cuenta el riesgo potencial, no proporcionaron al modelo datos sobre virus que infectan a los humanos y excluyeron virus similares que infectan a otros animales, plantas y hongos.

Lo utilizaron para diseñar y fabricar 16 fagos sintéticos, pequeños virus que infectan bacterias. En ocasiones, los fagos se utilizan en lugar de antibióticos para combatir las bacterias causantes de enfermedades. Estos microorganismos se llaman fagos (una abreviatura de bacteriófagos) y su misión es adherirse a las bacterias, inyectar su material genético para colonizarlas y acabar matándolas.

Se seleccionan fagos específicos que coinciden con la cepa bacteriana precisa del paciente y se administran mediante aplicación tópica, inyección u oral en el sitio de la infección.

Se trata de una terapia especializada porque cada uno de ellos ataca a una bacteria concreta. La capacidad de los fagos para luchar contra las bacterias no es algo nuevo. La descubrió en 1917 el científico Félix d'Herelle. Por desgracia, su hallazgo quedó eclipsado menos de una década después, cuando Alexander Fleming empezó a hablar de la penicilina.

Uno de los virus generados por IA Samuel H. King et al. Omicrono

Ahora que su mal uso ha hecho que los antibióticos pierdan efectividad contra las infecciones, estos virus saltan de nuevo a la palestra. Países como Alemania, Italia o Francia ya cuentan con redes para tratar a pacientes con fagos y España cuenta con un proyecto a nivel nacional, creado hace tres años.

Por motivos de seguridad, el estudio inicial de Stanford se basó en una cepa no patógena de E. coli y utilizó un modelo de lenguaje genómico que no había sido entrenado con virus capaces de infectar las células más complejas que componen animales y plantas.

En pruebas realizadas en su laboratorio de alta seguridad, los investigadores descubrieron que estos nuevos fagos eran más eficaces para eliminar la bacteria común E. coli que el fago natural ΦX174, que sirvió de modelo para el desarrollo de Evo 2.

Dicho de otra forma, los virus ideados por la IA no representan una amenaza para los humanos, porque todos son similares a un virus que se da de forma natural llamado Phi X-174, que solo puede infectar a las bacterias.

Riesgo frente a beneficios

La IA o genómica generativa podría dar un impulso a este tipo de terapia. Todo depende de las intenciones de quien maneje esta poderosa tecnología, como ya se está viendo en materia de ciberseguridad. En abril, The New York Times informó sobre unos bots de IA anónimos que habían indicado a los científicos cómo fabricar armas biológicas, incluyendo cómo comprar material genético en bruto, convertirlo en armas letales y desplegarlas en espacios públicos; algunos incluso idearon formas de evadir las medidas de seguridad.

Evo 2 es de código abierto en el GitHub de Arc, lo que significa que cualquiera puede descargarlo gratuitamente para diseñar nuevos genomas por sí mismo. Sus creadores son un laboratorio financiado por donaciones y subvenciones gubernamentales que no busca comercializar con este trabajo.

Los investigadores a cargo de este proyecto han indicado a The Financial Times que es su responsabilidad difundir la tecnología básica para que la utilice el mayor número de personas posible, debido a su enorme potencial para la salud y la humanidad.

Otros investigadores respondieron a este logro mostrando preocupación. Thomas Inglesby y Moritz Hanke, del Centro para la Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins, advirtieron en el mismo número de Science que el estudio “plantea cuestiones urgentes de bioseguridad”. “Los marcos de gobernanza existentes son insuficientes para supervisar la genómica generativa", advierten.

Estados Unidos ha llevado a cabo un ejemplo de control gubernamental de la IA este último año al bloquear de forma temporal varios modelos de las empresas Anthropic y OpenAI hasta confirmar su seguridad.

Los modelos más poderosos de estas empresas han levantado la alarma sobre el impulso que esta tecnología puede dar a la ciberseguridad, y por extensión a la ciberdelincuencia si la IA capaz de realizar ciberataques de forma automatizada cae en malas manos.