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A la administración de Donald Trump le gusta prohibir tecnología extranjera, principalmente de China. Esta semana, la lista de dispositivos prohibidos ha dado un salto considerable bajo la permanente acusación de ser “un riesgo para la seguridad nacional”.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha prohibido importar nuevos robots e inversores extranjeros (indispensables para la energía solar), con la intención oficial de evitar ciberataques y proteger la infraestructura de la IA. En el caso de los robots, la prohibición abarca desde los novedosos humanoides hasta los cortacéspedes y aspiradoras automáticas que se han integrado en miles de hogares.

La embajada china en Washington declaró que Pekín "insta a Estados Unidos a que preste atención a las voces objetivas y racionales de las comunidades empresariales de ambos países" y a que "deje de difamar a las empresas chinas y de amenazarlas con sanciones". Según ArsTechnica, la prohibición también se aplica a robots producidos por países nominalmente aliados de Estados Unidos, incluidos Japón, Corea del Sur y Alemania.

Los últimos años, la administración del país americano ha prohibido los drones de DJI o los routers TP-Link por motivos de seguridad. La diferencia está en que, en estos casos, se señaló a un fabricante como sospechoso, pero ahora las autoridades han puesto el veto en prácticamente toda la robótica foránea.

En su comunicado, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) indica que los “dispositivos robóticos avanzados”, “podrían generar vulnerabilidades en la cadena de suministro y perturbar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos, además de crear riesgos de ciberseguridad que amenazan la infraestructura crítica estadounidense”.

Adiós a las roombas

La FCC advierte en su comunicado que los robots modernos equipados con múltiples sensores visuales y auditivos "recopilan datos que podrían ser utilizados por agentes malintencionados para vigilar a los estadounidenses o controlar los dispositivos de forma remota". La descripción se refiere a cualquier robot nuevo controlado por software que se desplace por tierra, pese más de 2 kg (incluida la base de carga), pueda percibir su entorno y tenga conectividad inalámbrica.

Esto deja fuera a pequeños juguetes, pero señala a toda clase de productos a los que ya se han acostumbrado los consumidores como la mayoría de robots aspiradores: futuros robots cortacésped, de reparto a domicilio, hasta los robots que embalan los paquetes en almacenes. Los viejos modelos siguen siendo legales y estarán en funcionamiento, aunque esta nueva iniciativa pone en duda nuevos lanzamientos de multitud de marcas dentro del país americano.

El Roborock Saros 20. Nacho Castañón Omicrono

Resulta curioso que a los fabricantes de robots no se les pidan nuevos requisitos de seguridad para sus viejos modelos cuyo software también puede ser susceptible de ser atacado y sus sensores pueden recopilar datos. Sin embargo, parece pesar más la imposición de fabricar en suelo estadounidense.

Hoy en día la gran mayoría de aspiradoras autónomas que se venden en el mundo pertenecen a marcas chinas: Roborock, Ecovacs, Dreame, Xiaomi y Narwal, son los más populares. Pero normas como esta también pueden afectar a otros fabricantes como Dyson, cuyos productos dependen de fabricantes chinos y podrían tener problemas para desplegar su gama de nuevos robots en este país. Tras quebrar, la marca Roomba ha pasado a pertenecer a una empresa china, su antiguo fabricante por contrato, Picea.

Aun así, no entran dentro de esta amplia categoría otro tipo de robótica como automóviles, trenes autónomos, aeronaves, submarinos no tripulados o robots quirúrgicos, etc., los cuales también cuentan con sensores capaces de recopilar datos del entorno. El gobierno estadounidense ya ha emprendido antes otras restricciones al uso de tecnología china en coches conectados.

Robots humanoides y energía solar

Lo que más ha trascendido al conocerse la noticia es la prohibición de robots humanoides o los conocidos como perros robots. Estas máquinas son las herederas del camino que han abierto los robots aspiradores, pues aparte de servir de asistencia en otros entornos como en hospitales o fábricas, se pretende que formen parte de la tecnología doméstica del futuro.

Según datos de Counterpoint Research recogidos por Reuters, la restricción afectará de lleno a gigantes asiáticos como Unitree, líder mundial en robots humanoides que ostenta casi una quinta parte de la cuota de mercado global. Sus robots ya se mueven por España, hasta salir como invitados en programas de televisión. Pero su tecnología lleva siendo sospechosa para las autoridades de EEUU.

Dos unidades de Unitree G1 en el MWC 2025 Marta Sanz Omicrono Barcelona

Unitree, recientemente incluida por el Pentágono en la lista de empresas vinculadas al ejército chino, había cerrado alianzas clave en Silicon Valley, integrando los innovadores chips de la arquitectura 'Blackwell' de Nvidia para dotar de "cerebro" a sus autómatas. Aunque la firma de semiconductores estadounidense ha asegurado que los datos de los robots permanecen en EEUU, los sectores más duros de Washington temen el potencial espía de estos dispositivos.

Por último, pero no por ello menos importante, la prohibición incluye a los inversores de potencia conectados, elementos cruciales para la infraestructura energética de la inteligencia artificial (IA). Los inversores de potencia conectados, que permiten que las fuentes de energía renovable y las baterías se conecten a las redes eléctricas y a los equipos de los centros de datos.

O dicho de otra forma, estos elementos son convertidores de corriente continua en alterna, función que permite que la energía solar acabe llegando a las casas. Es decir, solo con estos sistemas la energía que producen las placas solares y que se almacena en baterías puede utilizarse en los electrodomésticos de las casas o en los centros de datos.

Impulsar o frenar la robótica nacional

Sin embargo, varios investigadores y analistas de robótica entrevistados por The Robot Report expresaron escepticismo sobre cualquier posible impulso a la competitividad estadounidense en robótica. La presión por priorizar la producción en suelo estadounidense lleva tiempo sobre la mesa y varias compañías ya han prometido aumentar la producción de robots humanoides en fábricas del país, entre ellas Agility Robotics, 1X Technologies y Figure AI .

Hacer desaparecer del mercado marcas como Unitree puede suponer un impulso inicial para empresas como Tesla o Boston Dynamics. Esta última ya fabrica su robot humanoide Atlas, el cuadrúpedo Spot y su robot con ruedas Stretch en su planta principal de Massachusetts. Pero, la compañía estadounidense planea aumentar masivamente la producción de Atlas bajo la dirección de Hyundai Motor Company de Corea del Sur, que adquirió la totalidad de Boston Dynamics en julio de 2026.

Sin embargo, el apoyo que aporta China y otros países con fabricación más barata a las empresas estadounidenses es parte crucial en el desarrollo del tejido empresarial tecnológico. Ocurre lo mismo que el uso de inteligencia artificial china por parte de estadounidenses, se ha intentado frenar, pero el uso de modelos de código abierto ( más baratos o gratis que los de OpenAI y Anthropic) favorece la creación de nuevos modelos dentro del propio país de Donald Trump.

Por último, no hay que olvidar que, ante la prohibición de drones de la marca DJI, han surgido empresas que eluden esta norma vendiendo modelos que son versiones de la marca china con pequeñas modificaciones como si fueran producción estadounidense, tal y como ha recordado The Verge.