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Elon Musk inauguró el año prometiendo curar este 2026 la ceguera, pero uno de sus antiguos socios le lleva bastante ventaja en este complicado reto. La empresa Science Corporation ya puede empezar a comercializar en Europa su solución para devolver la vista a quienes la están perdiendo.

El objetivo de PRIMA es restaurar la visión central en pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE) avanzada, a través de una solución que se compone de un implante cerebral y unas gafas conectadas al mismo.

La empresa ha recibido la aprobación por parte de los organismos reguladores de la Unión Europea, permitiendo su comercialización. Ya lo había conseguido antes de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA).

Es un hito importante para una empresa que nació de la estela de Neuralink, la cual este mismo año también ha presentado un chip cerebral, Blindsight, "para que quienes tengan pérdida total de la visión puedan ver en baja resolución al principio", aunque todavía se encuentra en fase de investigación.

Así es PRIMA

A medida que avanza la DMAE, el centro de la visión se vuelve cada vez más borroso. Science Corporation lo ejemplifica con una mancha negra en el centro de su página web, obligando a quienes no tienen este problema a sentir la misma incomodidad que sus pacientes.

Esta falta parcial de visión se debe al daño irreversible que sufren las células sensibles a la luz en la parte central de la retina. Si estuviera sana, capturaría la luz ambiental del entorno y la transformaría en pulsos eléctricos que luego se envían a las células nerviosas situadas en la parte posterior del ojo y, finalmente, al cerebro a través del nervio óptico.

El sistema PRIMA, diseñado originalmente por Palanker, se compone de un chip o implante cerebral y un dispositivo externo. El objetivo es que ambos equipos sustituyan la comunicación entre el ojo y el cerebro.

PRIMA reemplaza a estos fotorreceptores perdidos con un implante inalámbrico de 2 × 2 mm que convierte la luz en señales eléctricas para estimular las células retinianas restantes. Por fuera del cuerpo, una cámara instalada en unas gafas especializadas captura imágenes y las proyecta sobre el implante usando luz infrarroja cercana invisible.

Chip de PRIMA Science Corp.

De esta forma, el implante convierte esa luz en pulsos eléctricos, restaurando el flujo de información visual hacia el cerebro. Los pacientes pueden ajustar los niveles de zoom y contraste para mejorar la visión funcional. Las gafas van unidas a una batería que completa este equipo voluminoso, que todavía estaría sujeta a mejoras de diseño.

Con esta tecnología, en el último ensayo científico presentado por la empresa a finales del año pasado, 26 de los 32 participantes (81%) lograron mejoras clínicamente significativas en la agudeza visual, y 27 participantes (84%) informaron haber utilizado la visión protésica en casa para leer números o palabras. El 81% de los participantes reconoció diez nuevas letras o más en las pruebas de vista.

Los pacientes deben someterse a una operación técnicas quirúrgica vitreorretiniana especializada y una rehabilitación postoperatoria. Por el momento solo para casos de degeneración macular, pero en el futuro esperan poder tratar también a pacientes con retinosis pigmentaria y la enfermedad Stargardt, otras dos dolencias que dañan la retina.

Un objetivo más ambicioso

Tras esta idea está Max Hodak, fundador y director ejecutivo de Science Corp.; Hodak es conocido por ser cofundador y expresidente de Neuralink, la startup de interfaces cerebro-computadora (BCI) de Elon Musk.

Como ya se ha indicado, Neuralink también ha prometido curar la ceguera, al menos a través de las promesas que acostumbra a hacer Musk, aunque muchas de ellas luego no se materialicen. De momento, esta empresa rival ha conseguido unir pacientes con parálisis con máquinas con otro de sus chips, Telepathy. Este 2026 ha empezado a buscar pacientes para Blindsight.

Gafas PRIMA. Science Corporation Omicrono

En 2021, Hodak dejó la empresa de Musk para fundar Science Corp., con el objetivo de desarrollar una innovadora BCI basada en un sistema híbrido de chips de silicio y células vivas. Hodak y su equipo creen que la misión de devolver la visión a las personas ciegas puede convertirse en un negocio sostenible. La aprobación de la Unión Europea les acerca a ese objetivo.

En realidad, la tecnología de PRIMA es obra de Pixium, una empresa francesa que decidieron adquirir en 2024. Science Corp. utilizó su plataforma interna para elaborar la documentación y perfeccionar el producto, preparándolo así para su aprobación regulatoria y comercialización.

Según informa TechCrunch, se estima que cada dispositivo PRIMA costará cientos de miles de dólares; Science Corp. y sus socios médicos en Europa están actualmente en conversaciones con proveedores de atención médica sobre el reembolso. La compañía está preparando el terreno para comenzar a ofrecer PRIMA en Alemania, donde se realizaron sus ensayos clínicos, y podría llevar a cabo el primer procedimiento en septiembre.

Por ahora el diseño de PRIMA es algo rudimentario, pero la empresa prevé seguir mejorando las capacidades de visión de este invento con un nuevo chip y el diseño de sus gafas, que actualmente requieren una batería para funcionar. El objetivo es ofrecer algo similar a las gafas de realidad aumentada de Meta, pero los requisitos de potencia y procesamiento de PRIMA son mucho mayores.