La empresa estadounidense de neurotecnología fundada por Elon Musk ha dado un paso de gigante. Neuralink ha anunciado hoy una importante actualización sobre su ensayo clínico PRIME, demostrando que su implante cerebral permite a pacientes con parálisis dirigir sillas de ruedas eléctricas utilizando únicamente su actividad neuronal.
Para ilustrar este avance histórico, la compañía del magnate ha compartido un revelador vídeo a través de sus redes sociales, como X (Twitter), donde se puede observar de primera mano a los participantes del estudio controlando sus sillas con total soltura.
El núcleo tecnológico de esta hazaña es el implante N1, un dispositivo que mide apenas veintitrés milímetros de diámetro.
Un sofisticado robot quirúrgico lo inserta con precisión milimétrica en la corteza motora del paciente, que es la región cerebral responsable de planificar los movimientos voluntarios.
El chip cuenta con más de mil electrodos distribuidos en hilos ultrafinos, más delgados que un cabello humano, diseñados específicamente para evitar cualquier daño en el tejido cerebral circundante durante la intervención.
La mecánica detrás de este control reside en la lectura de señales eléctricas. Cuando un paciente con parálisis intenta moverse, sus neuronas siguen generando actividad aunque el cuerpo no responda físicamente.
El implante captura estas señales en tiempo real y las envía a un modelo avanzado de aprendizaje automático.
We've been exploring how clinical trial participants can control a powered wheelchair — with their minds.
— Neuralink (@neuralink) July 23, 2026
Here's how we’re doing it 🧵 pic.twitter.com/na5XSNQmnt
El software decodifica al instante las intenciones de movimiento y las traduce en comandos digitales concretos, que el sistema de la silla de ruedas reconoce y ejecuta de forma inmediata.
En la práctica, estas señales manejan un cursor virtual sobre una pantalla que muestra la transmisión de vídeo en directo desde una cámara acoplada a la propia silla.
Moviendo este cursor mentalmente, los participantes del ensayo han logrado moverse con su silla por pasillos interiores y senderos exteriores.
El funcionamiento resulta muy intuitivo: desplazar el cursor hacia arriba hace que la silla avance, hacia abajo activa la marcha atrás, y los laterales controlan los giros.
Además, el nivel de concentración determina la velocidad del desplazamiento. Para garantizar la seguridad del usuario, Neuralink ha integrado funciones preventivas vitales en este sistema.
Si el paciente relaja la vista o pierde la concentración, el cursor virtual regresa automáticamente a su posición central de reposo. En consecuencia, la silla de ruedas frena de forma gradual hasta detenerse por completo, anulando así el riesgo de movimientos bruscos o involuntarios que podrían llegar a provocar accidentes en el entorno físico.
Este logro se enmarca dentro del estudio clínico PRIME, que arrancó a principios del año 2024. Desde entonces, el proyecto científico ha crecido notablemente, alcanzando los veintiséis pacientes implantados a nivel mundial a finales de junio de este año.
A pesar de estos excelentes resultados preliminares y de la demostración pública, la compañía recalca que la tecnología sigue en estricta fase de investigación.
El dispositivo aún requiere muchas más pruebas a gran escala y el implante todavía debe recibir la ansiada aprobación comercial por parte de las autoridades sanitarias estadounidenses.
