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España conoce perfectamente el potencial de la energía termosolar gracias a instalaciones pioneras como Gemasolar en Sevilla, la cual demostró hace años la viabilidad de producir electricidad tras la puesta de sol. Ahora, el foco internacional se desplaza hacia Asia debido a un monumental proyecto energético.

La corporación estatal China Three Gorges ha iniciado los ensayos comerciales de su nueva instalación en Hami, situada en la árida región de Xinjiang. Esta infraestructura destaca por combinar dos tecnologías de aprovechamiento solar muy diferentes en una sola ubicación geográfica.

El desierto de Gobi alberga este complejo que cuenta con una potencia instalada total de 1.000 MW. La mayor parte de la superficie está cubierta por un campo de generación fotovoltaica clásica de 900 MW.

Esta sección aprovecha las horas de máxima insolación para verter energía directamente a la red de distribución. El elemento diferenciador radica en los 100 MW restantes, que corresponden a un sistema de energía solar termoeléctrica de concentración.

Alrededor de 260.000 espejos móviles se encargan de seguir de forma automatizada la trayectoria del sol en el firmamento. Estos heliostatos concentran toda la radiación recibida hacia un único receptor central ubicado en una torre elevada.

El calor acumulado en ese punto crítico eleva la temperatura de una solución química compuesta por sales fundidas hasta alcanzar los 550 grados. Esta mezcla líquida actúa como un gigantesco acumulador térmico que retiene la energía con pérdidas calóricas insignificantes durante horas.

Cuando la noche cae sobre el desierto, el calor de las sales almacenadas se transfiere a un circuito de agua para generar vapor de alta presión. Ese vapor impulsa una turbina convencional, la cual produce energía eléctrica sin necesidad de quemar combustibles de origen fósil.

Planta híbrida Three Gorges Group Corporation Omicrono

Este sistema permite suministrar electricidad durante un periodo continuo de 8 horas cuando ya no existe radiación directa. Lo verdaderamente relevante de esta propuesta es que consigue este hito sin emplear acumuladores químicos basados en litio.

La industria energética global se enfrenta actualmente al gran dilema de la intermitencia inherente a las fuentes renovables tradicionales. Las centrales fotovoltaicas registran picos de máxima producción a mitad del día, un horario que raras veces coincide con la mayor demanda de los consumidores.

Este desfase temporal suele provocar situaciones de saturación en las redes eléctricas y obliga a detener la producción de algunos parques. Al anochecer la situación se invierte drásticamente, disparando la necesidad de encender centrales térmicas de respaldo basadas en gas o carbón.

La instalación híbrida de Hami pretende mitigar este desajuste transformando el excedente térmico diurno en suministro para el pico vespertino. Los operadores de la red valoran enormemente contar con una fuente verde cuya entrega energética resulte predecible y gestionable a voluntad.

Los defensores de este enfoque aclaran que la tecnología de sales térmicas no compite directamente contra los acumuladores de ion-litio. Las baterías químicas destacan por su velocidad de respuesta inmediata ante variaciones imprevistas en la frecuencia de la red.

Por el contrario, los sistemas de concentración termoeléctrica se especializan en ofrecer entregas estables durante periodos de larga duración. La viabilidad económica a largo plazo de estos macroproyectos todavía debe superar severos exámenes financieros en el mercado real.

Los costes de los paneles fotovoltaicos convencionales han descendido drásticamente en los últimos quince años, fijando un listón comercial sumamente competitivo. La rentabilidad final de los sistemas termoeléctricos dependerá de variables como la evolución del precio del litio y los costes de mantenimiento.

Con todo, limpiar de forma periódica los doscientos sesenta mil espejos en un entorno hostil como el desierto de Gobi representa un desafío logístico formidable. Las tormentas de arena habituales en la zona reducen la eficiencia óptica si el polvo se acumula sobre las superficies reflectoras.

Espejos móviles Three Gorges Group Corporation Omicrono

Las oscilaciones térmicas extremas entre las jornadas diurnas y nocturnas también exigen componentes de alta resistencia mecánica. A pesar de estos inconvenientes geográficos, las autoridades del país planean expandir la capacidad del complejo hasta alcanzar los 3 GW de potencia.

La empresa promotora calcula que el complejo actual aportará más de 2.000 millones de kWh anuales a la red nacional. Este volumen de generación limpia evitará la emisión de más de 1,5 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año. La infraestructura se conecta a líneas de transmisión de ultraalta tensión preparadas para transportar el flujo hacia los núcleos industriales costeros.