El calor extremo, la baja humedad y los fuertes vientos han propulsado el fuego en Los Gallardos (Almería), que ya ha causado 12 muertos y más de una veintena de desaparecidos. Con condiciones meteorológicas tan extremas como las que está sufriendo la península ibérica, la propagación de incendios forestales puede ser muy rápida y complicar las labores de extinción de los bomberos.
La detección temprana de los incendios forestales es una de las claves para evitar estos desastres cada verano. Cada vez se cuenta con más apoyo tecnológico para vigilar y avisar a tiempo de estos desastres naturales en verano. Sin embargo, el fuego sigue siendo impredecible en zonas extensas.
En respuesta a esta necesidad, que afecta a todo el mundo, surgen inventos como esta pegatina flexible para detectar el incendio antes de que se propague en un bosque frondoso. Desde la Universidad Hanyang, en Corea del Sur, han creado este dispositivo electrónico que pueden distribuirse por todo el bosque o en plena ciudad, dentro de los edificios, para detectar los incendios en la etapa de ignición, antes de que comiencen a propagarse sin control.
Se trata de pegatinas capaces de rastrear las emisiones de radiación ultravioleta profunda (DUV), una región del espectro electromagnético con longitudes de onda comprendidas entre los 200 y los 280 nanómetros. O dicho de otro modo, reconocer las llamas del fuego, sin confundir esa radiación con la intensidad de la luz solar.
Así, sería posible llenar los bosques de detectores rápidos para localizar un foco de incendio antes de que sea tarde. Una parte sorprendente del estudio presentado y publicado en la revista Science, es la posibilidad de diferenciar entre diferentes tipos de fuego, desde un soplete de butano, hasta un quemador de estufa de gas natural.
Pegatina para detectar incendios en la fase inicial
Los servicios forestales y de emergencias en España cuentan con una amplia tecnología para detectar incendios tempranos. Un ejemplo es el uso de postes de líneas eléctricas en zonas boscosas, donde se instalan sistemas autónomos equipados con sensores y cámaras de visión artificial. Estos dispositivos, alimentados por energía solar e integrados en el paisaje, son capaces de detectar humo o puntos calientes y medir variables como la temperatura o la humedad.
Otras herramientas desarrolladas en España son, por ejemplo, el sistema FAEDO, una solución de detección precoz de incendios forestales. Este sistema se basa en el uso de cámaras térmicas y de visión panorámica de 360 grados que identifican focos de calor de manera automática y continua, tanto de día como de noche.
A esta visión a gran altura, se podría sumar la ayuda de pequeños sensores a nivel del suelo y mapear grandes extensiones alertas las 24 horas ante cualquier posible pequeño riesgo de incendio para poder actuar a tiempo.
Así es la pegatina
El invento de la Universidad de Hanyang se basa en la detección de emisiones de radiación ultravioleta profunda (DUV). Este tipo de radiación apenas alcanza la superficie terrestre porque la atmósfera la absorbe casi por completo, por lo que si se coloca un detector a nivel del suelo, cualquier señal DUV detectada procede casi exclusivamente de una fuente de combustión, evitando así falsos positivos con la radiación UV del Sol.
El sensor incorpora circuitos electrónicos flexibles, alimentación y comunicación inalámbrica. Los datos obtenidos por el sensor se envían mediante Bluetooth a un teléfono móvil. La señal eléctrica aumenta inmediatamente cuando aparece una fuente UV y vuelve rápidamente al nivel inicial cuando desaparece.
Composición de la pegatina
En las pruebas, la pegatina ignoró con éxito la radiación UV solar, que tiene longitudes de onda más largas que la radiación UV difusa. Funcionó de forma consistente bajo repetidas pruebas de estrés mecánico y se mantuvo estable durante más de 180 días en condiciones cambiantes como la temperatura y la humedad.
Al colocarse al aire libre en un entorno arbolado, las pegatinas deben ser resistentes a la climatología, como la lluvia, el viento, polvo o cambios bruscos de temperatura. Un diseño flexible basado en un fotodetector de nanocompuestos de óxido de zinc y estaño. Gracias a esta composición, el sensor puede doblarse para adaptarse a superficies irregulares y mantenerse adherido a la vegetación durante largos periodos.
Su bajo consumo energético y su capacidad para enviar información a largas distancias facilita el despliegue de estos equipos por grandes extensiones naturales para poder cubrir bosques.
Detectando tipos de incendios
Este último resultado es crucial, pues indica la compatibilidad del dispositivo con su uso en exteriores. No solo detecta el fuego, los investigadores comprobaron que distintas fuentes de combustión generan patrones específicos de radiación DUV.
Pegatina para detectar incendios en diferentes casos de uso
Según indica el estudio presentado, el fotodetector puede distinguir entre llamas de diversos tipos de fuego, incluyendo un soplete de butano, un quemador de estufa de gas natural y un bloque de combustible a base de etanol en combustión. Cada una de estas fuentes produjo un tipo de “firma lumínica” diferente.
Gracias al uso de algoritmos de aprendizaje automático, el sistema fue capaz de reconocer estas diferencias y clasificar el tipo de fuego detectado. Esto podría aportar información muy valiosa a los equipos de emergencia, que podrían adaptar su respuesta en función del origen o comportamiento esperado de las llamas.
