España ha tenido un comienzo de año marcado por la lluvia. Se han sucedido la borrascas Francis, que en enero dejó intensas precipitaciones, Leonardo, que agravó la inestabilidad con un temporal persistente, y Marta, que complicó más la situación meteorológica y provocó inundaciones en algunas zonas del país, como Andalucía o Galicia.
En este contexto de lluvias continuas y riesgo de anegaciones, la innovación también ofrece soluciones. Hace dos años, un equipo de jóvenes estudiantes desarrolló un invento que promete reducir las inundaciones locales: WAG, una alcantarilla que no se bloquea al aprovechar la vibración del tráfico para evitar que se acumulen suciedad y residuos.
WAG se presentó en 2024 a los prestigiosos premios James Dyson Award y es obra de Fernando Ruiz Esteban, Máximo Iñigo Ruiz, Paula Ramos, Gonzalo Grube Martin-Lunas y Pablo López Cabaña, un equipo de estudiantes españoles de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid.
Los estudiantes señalaron a EL ESPAÑOL-Omicrono que WAG surgió como parte de una asignatura de la Universidad y para el mencionado concurso, donde "aplicamos muchas metodologías, como observación de problemas reales" explica Fernando Ruiz.
Y la fuente de inspiración principal para abordar el problema general son sus propias experiencias, ya que "nosotros somos cada uno de una zona de Madrid y siempre veías al menos una alcantarilla que estaba completamente colapsada", señala Ruiz.
Cómo funciona WAG
WAG tiene como finalidad principal evitar las obstrucciones en las alcantarillas, un problema muy común cuando se acumulan residuos sólidos, como pueden ser plásticos, desechos o las propias ramas y hojas de los árboles.
Un bloqueo de la alcantarilla acarrea múltiples problemas asociados, desde inundaciones que dañan calles y propiedades y aumentan el riesgo para los peatones, hasta episodios de contaminación por aguas estancadas. Eso puede derivar en la proliferación de plagas y afectar a fuentes naturales, además de implicar elevados costes por las tareas de limpieza, las reparaciones y el impacto ambiental.
WAG, la alcantarilla española que evita inundaciones
Con este invento, los estudiantes madrileños pretenden garantizar que el agua circule de forma continua y eficaz, al tiempo que se minimiza la frecuencia y el coste de las labores de mantenimiento.
"Básicamente, hemos ideado una alcantarilla que, con la ayuda de las vibraciones que se generan ya sea por el peso, la velocidad o el contacto de los coches, se facilita la no acumulación de residuos. Durante la investigación nos dimos cuenta que no son objetos grandes los que bloquean la alcantarilla, sino que poco a poco toda la suciedad de la calle se va quedando pegada y, cuando se junta con el agua, se forma una masa que termina bloqueándola", explicó Pablo López.
La alcantarilla se basa en dos pilares fundamentales: el uso de resortes y el aprovechamiento de las vibraciones mecánicas generadas por el paso de los vehículos. Ambos elementos se integran en una solución mecánica sencilla, pero eficaz, que permite desatascar los conductos sin necesidad de recurrir siempre a intervenciones externas.
Al convertir las vibraciones del tráfico en un recurso útil, el sistema no solo mantiene el flujo de agua, sino que también refuerza su carácter sostenible. En el corazón del diseño se encuentran unas varillas puntiagudas fabricadas en acero inoxidable resistente a la corrosión, concebidas para perforar, fragmentar y desprender los residuos que se acumulan en distintas profundidades del drenaje.
Diseño en 3D de la alcantarilla WAG.
Las varillas tienen una forma afilada y, gracias a su disposición, garantizan una acción precisa y duradera sobre los atascos en la alcantarilla, manteniendo despejado el flujo de agua. Como complemento, el sistema incorpora un resorte de accionamiento manual que actúa como plan B en caso de bloqueos más severos.
Su funcionamiento es simple: elevar la rejilla y dejarla caer genera un impacto que se traduce en una vibración extra, capaz de desalojar restos más persistentes que el mecanismo automático no consigue eliminar por sí solo. Este respaldo mecánico asegura que la alcantarilla mantenga su operatividad incluso en situaciones imprevistas, evitando acumulaciones críticas y garantizando la continuidad del drenaje.
Diseño en 3D del accionador manual (izqda), de la alcantarilla WAG y del soporte.
Durante la investigación, WAG pasó por varias fases de prueba y corrección. En un primer momento, el equipo valoró incorporar barreras o pequeños desniveles que impidieran el paso de los residuos, pero estas soluciones resultaban problemáticas porque entorpecían tanto la circulación de vehículos como el tránsito de peatones. Incluso pensaron en "una versión que tenía en medio una zona más cuadrada en la que se podría poner el logo del ayuntamiento", según destacó Máximo Íñigo.
Sin embargo, los estudiantes aseguraron que durante las fases más avanzadas del proyecto vieron que el diseño actual de su alcantarilla "no cumpliría prácticamente ninguna normativa de seguridad vial y de la calle, por lo que tendríamos que hacer un rediseño completo", añadió Fernando Ruiz.
Este rediseño tendría que permitir "las oscilaciones y seguir desenganchando los pequeños cúmulos que luego forman la gran masa que bloquea la alcantarilla, al tiempo que cumple con todas las normativas de peso, como que pueda pasar un camión encima o no se cuele una rueda de un patinete, por ejemplo".
"Es solo una idea"
WAG está específicamente pensado para acabar con el agua estancada, que es "el principal problema", apunta Gonzalo Grube. "La idea es evitar atascos, problemas de circulación del tráfico... También evitar inundaciones locales. Si el sistema de alcantarillado ha colapsado y hablamos de una inundación estilo Dana, ahí la alcantarilla no tiene nada que hacer", añadió.
Diseño en 3D de la alcantarilla WAG.
La alcantarilla está pensada para las grandes ciudades, donde hay más circulación y más residuos, "pero a nivel nacional se podía implementar sin problema", afirmó Máximo Íñigo.
Eso sí, por ahora WAG es tan solo "un modelo digital en 3D". De momento no hay prototipo ni se ha probado en situaciones reales. Los estudiantes aclararon que, de cara al futuro, las siguientes fases del proyecto pasarían por un nuevo diseño que cumpla tanto con la funcionalidad principal de la alcantarilla como con la normativa. Es algo que no pueden abordar ahora "por falta de tiempo", pero que planean retomar dentro de un año, cuando finalicen la carrera.
"Luego vendría el análisis de la alcantarilla como tal, perfeccionar el modelo digital y pasar primero a un prototipo y luego a un modelo real, para lo cual ya nos han contactado algunas empresas", añade Grube.
"Nos contactaron desde el Canal Isabel II de la Comunidad de Madrid. El planteamiento de la solución, la posibilidad de usar vibraciones para evitar los atascos, gustó mucho y se planteó en el departamento de ingeniería", señaló Máximo Íñigo.
Sin embargo, debido a su situación y a la falta de tiempo, Fernando Ruiz concluye señalando que "el mayor problema que tiene ahora mismo el proyecto es que no es viable. Es una idea, buena o mala, pero no deja de ser eso. De la idea a una implementación real hay millones de pasos que tienen que darse". Pese a esas dificultades, no tiene previsto abandonar el proyecto definitivamente.
