La agricultura, sector de gran importancia en España, es también uno de los campos donde la tecnología ha ganado un gran peso, con vehículos autónomos, máquinas capaces de plantar más de 6.000 semillas en tres segundos o un nuevo robot que elimina la maleza con un láser.
Rainer Carstens, director del grupo alemán Westhof Bio y agricultor, ha impulsado el desarrollo de un innovador robot inteligente que utiliza inteligencia artificial (IA) y un láser para realizar un control autónomo de las malas hierbas en el campo sin recurrir a herbicidas.
Tras una situación personal complicada, Carstens optó por una agricultura ecológica con menos química y más responsabilidad, con el objetivo de producir alimentos sin degradar el entorno. Actualmente cultiva 1.200 hectáreas y opera una planta de congelado que procesa únicamente hortalizas certificadas, como zanahorias, coliflor o brócoli.
El deshierbe manual es una de las tareas más tediosas y duras de la agricultura, y la empresa germana destinaba más de 190.000 euros al año solo a acabar con las malas hierbas de esta manera en sus cultivos de trigo, remolacha azucarera y patata.
Para acabar con el deshierbe manual, Rainer Carstens ha ideado un sistema de control de malas hierbas sin químicos, automatizado y viable en condiciones reales de campo que, según describe en su página web, "ofrece numerosas ventajas sobre el control químico de malezas".
Un robot autónomo
La propuesta de este agricultor, cuyo prototipo lleva operando desde la primavera de 2025, es un robot que funciona como un remolque autónomo que se acopla a un tractor y que integra tres sistemas diferentes para trabajar coordinadamente.
"Nuestro sistema se basa en tres tecnologías: inteligencia artificial, robótica y big data. Nuestra solución ofrece numerosas ventajas sobre el control químico de malezas", indica la firma.
El robot que acaba con la maleza.
El funcionamiento del sistema es el siguiente. En primer lugar, las cámaras de alta resolución del robot capturan imágenes continuas del cultivo, ofreciendo un flujo constante de datos. Después, un ordenador a bordo optimizado para bajo consumo procesa esas fotografías en tiempo real.
Para ello, emplea una serie de modelos de inteligencia artificial que le permiten distinguir el cultivo y las malas hierbas. Si detecta una de estas últimas, utiliza un láser y un escáner con microespejos que dirige el haz con precisión milimétrica para acabar con esa maleza.
El láser apunta directamente al centro del crecimiento de la planta no deseada, por lo que ni remueve el suelo ni daña el cultivo que se encuentra al lado. El agricultor explica que su sistema se ha optimizado para ser ligero y que la versión actual mide 6 metros de ancho y pesa menos de 2,5 toneladas.
Aunque también disponen de una versión de 3 metros de ancho y 2 toneladas de peso. "Este bajo peso reduce significativamente la presión sobre el suelo y evita la compactación perjudicial del mismo. Esto protege la valiosa estructura del suelo y garantiza la fertilidad a largo plazo de su terreno", asegura en su web.
El robot que acaba con la maleza.
El robot trabaja a una velocidad de entre 0,5 y 1 kilómetro por hora, eliminando cada hierba en menos de 40 a 150 milisegundos según su tamaño y estado de desarrollo.
"Gracias a nuestros sensores avanzados, incluso las malezas más pequeñas, de tan solo 1 mm, se detectan con fiabilidad y se dirigen con precisión. El resultado es un campo limpio en el menor tiempo posible", indica Carstens.
Si las condiciones lo permiten, el agricultor destaca que, a 1 kilómetro por hora, el robot "trata un área de 0,8 hectáreas en tan solo 60 minutos. Esta enorme cobertura, lograda gracias a un ancho de trabajo optimizado de 6 metros, se traduce en un control de malezas más rápido y económico.".
Diseño modular
Una de las grandes ventajas que ofrece esta máquina es que tiene un impacto mínimo en el ecosistema y un diseño modular, que permite adaptar la máquina con precisión a las necesidades de cada cultivo, ya sea un espaciado específico entre hileras o diferentes tamaños de campo.
El robot que acaba con la maleza.
Cabe señalar que actualmente este robot cuenta con una versión prototipo avanzada financiada por el estado de Schleswig-Holstein, pero su creador ya planea convertirlo en un producto comercial a partir de la próxima campaña.
Esta tecnología contribuye a que la agricultura ecológica sea más sostenible desde el punto de vista económico sin traicionar sus principios. Hace posible contener mejor los costes, estabilizar los precios, reducir la dependencia de una mano de obra cada vez más difícil de encontrar y mejorar las condiciones en el campo.
A medio plazo, soluciones de este tipo pueden conectarse con herramientas de agricultura de precisión, sistemas de rotación más variados y estrategias agronómicas de bajo impacto ambiental. Y son una pieza clave para que producir alimentos sanos, de proximidad y respetuosos con el entorno.
"Estamos haciendo del mundo un lugar mejor a través de sistemas robóticos inteligentes en la agricultura orgánica", concluye el agricultor alemán.
