La red de carreteras de España está recibiendo una oleada de incidencias debido a los efectos de la climatología. Las continuas lluvias han deteriorado el estado del asfalto, con socavones que suponen un peligro para los conductores y que han motivado incluso la dimisión de Paula Pérez, subdirectora general de Conservación y Gestión de Activos.
En este contexto, las carreteras ya no son solo betún con arena, grava y piedras. El avance de la tecnología ha dado lugar a asfaltos más duraderos y fuertes hechos con algas verdes, con bolsas reutilizables o con paja de trigo —en este último caso, con sello español— que ofrecen mejores prestaciones frente al frío y las grietas. A esta lista se suma ahora un nuevo asfalto fabricado con plástico reciclado, más resistente a las fisuras y capaz de soportar mejor tanto el tráfico intenso como los cambios de clima.
Sahadat Hossain, director del Instituto de Residuos Sólidos para la Sostenibilidad y profesor de ingeniería civil en la Universidad de Texas en Arlington (EEUU), ha desarrollado junto a un equipo de investigadores un innovador asfalto infundido con plástico que ya está usando para pavimentar un tramo de 1.067 metros de carretera en la ciudad de Rockwall, cerca de Dallas.
Un proyecto que surge en 2019, cuando Hossain y su equipo realizaron un estudio de viabilidad sobre la reutilización de residuos plásticos en pavimento asfáltico cuya mezcla combina el betún tradicional, que es uno de los elementos clave del asfalto, con residuos plásticos triturados.
Más resistente
Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico a nivel mundial, y menos del 10 % se recicla, según señala Hossain en un comunicado. Gran parte del resto termina quemándose, enterrándose o flotando en las vías fluviales, lo que supone un problema.
Operarios colocando el asfalto hecho con plástico en una carretera.
Debido a este escenario, el investigador se planteó si, en lugar de tirar el plástico usado, se podría construir algo útil con él. Y tras varios estudios, dieron con una tecnología que mezcla pequeñas cantidades de plástico reciclado con asfalto para construir carreteras y aparcamientos.
Un asfalto que permite tener carreteras más resistentes, que duran más tiempo y mantienen parte del plástico usado fuera del medioambiente. "No solo construimos carreteras;construimos un futuro más limpio", afirma en una nota de prensa Sahadat Hossain.
"Este proyecto demuestra cómo la innovación en ingeniería puede ayudar a abordar uno de los mayores desafíos ambientales del mundo", añade. Pero ¿cómo funcionan estas carreteras de plástico?
Tradicionalmente el asfalto se fabrica a partir de una mezcla de piedras, arena y un aglutinante derivado del petróleo denominado betún, que mantiene todo unido. En este proyecto, los investigadores sustituyeron una pequeña parte del betún, entre el 8 y 10 %, por plástico fundido.
Operarios y el asfalto hecho con plástico.
Un plástico procedente de artículos de uso cotidiano, como pueden ser botellas de plástico o bolsas de plástico de un solo uso. En la prueba realizada en Rockwall, el equipo empleó unas4,5 toneladas de desechos plásticos para construir un kilómetro de vía de un solo carril.
El proceso de fabricación del asfalto es el siguiente. Primero se limpia el plástico para luego triturarlo en pequeños copos para mezclarlos con el asfalto a altas temperaturas. Unos pasos que garantizan que se funda completamente y se adhiera con fuerza sin dejar restos de plásticos sueltos, según aseguran los investigadores.
Este método funciona de manera parecida a cuando se refuerza el hormigón con barras de acero: el plástico añade flexibilidad y durabilidad. Las vías construidas con esta mezcla resisten mejor las altas y bajas temperaturas y el tránsito pesado. En zonas cálidas, esto se traduce en una notable reducción de grietas y baches.
Además, este enfoque disminuye la necesidad de producir materiales nuevos a partir del petróleo, ya que aprovecha el plástico reciclado disponible. En estas carreteras, los residuos plásticos reemplazan al betún, un componente tradicional del pavimento que también proviene del petróleo.
El asfalto modificado con plástico también puede representar un beneficio económico. Al ser más duradero y menos propenso a agrietarse, permite a las ciudades reducir los gastos en mantenimiento y reparaciones.
Los investigadores señalan que, en Rockwall, por ejemplo, las estimaciones iniciales apuntan a que este tipo de pavimento podría extender su vida útil varios años más. Bajo condiciones de calor extremo, el betún tradicional tiende a ablandarse.
Operarios comprobando la carretera hecha con el asfalto fabricado con plástico.
En una evaluación realizada sobre un tramo de carretera de plástico en Bangladesh, los científicos comprobaron que la incorporación de plástico a la mezcla mejora significativamente su resistencia térmica.
Un hallazgo que resulta realmente interesante para estados como Texas, donde las temperaturas veraniegas son muy elevadas. Además, los científicos destacan que en sus pruebas en Texas el pavimento se ha mantenido en excelentes condiciones incluso cuando el termómetro ha superado los 38 °C.
Realizar más pruebas
Aunque el proyecto avanza con fuerza, aún enfrenta importantes desafíos. La producción a gran escala exige un suministro continuo de residuos plásticos limpios y clasificados. Además, no todos los plásticos son seguros de fundir, ya que algunos pueden emitir gases tóxicos si no se tratan correctamente, un aspecto que los investigadores están analizando para asegurar procesos seguros y sostenibles.
Otro punto a destacar es el impacto ambiental al final del ciclo de vida de estas carreteras. Existe la duda sobre si podrían liberar microplásticos conforme se desgastan. No obstante, los estudios iniciales indican que el riesgo es bajo, dado que el plástico queda firmemente integrado en el asfalto.
De cara al futuro, los expertos buscan escalar esta tecnología a nuevas regiones y probar distintos tipos de mezclas plásticas, con el objetivo de garantizar carreteras duraderas, seguras y ambientalmente responsables.
Mientras se tramitan patentes y se ensayan proyectos en otros países, el avance tiene un significado más profundo: transformar los residuos en infraestructuras útiles y dar dignidad a las comunidades que antes convivían con los desechos.
