Las ciudades se enfrentan a climas extremos y niveles de contaminación altos que las convierten en un peligro para sus habitantes. Hasta ahora la tecnología parecía la solución, pero también se ha convertido en parte del problema con su alto consumo energético, por lo que ahora se buscan soluciones más naturales.
Diferentes proyectos presentan una nueva era en la que la ciencia y la tecnología tienden a hermanarse con la naturaleza y aprovechar sus múltiples ventajas integrándola en todo tipo de estructuras, siempre haciendo uso de energías renovables.
En España, por ejemplo, se han diseñado parques capaces de mitigar el calor o las lluvias extremas que pueden provocar inundaciones. Desde Australia llega una propuesta similar a base de microalgas en entornos urbanos.
Amin Mirabbasi, estudiante de doctorado en el recién creado Centro de Innovación en Algas de la Universidad Murdoch, ha pasado tres años diseñando fotobiorreactores llenos de microalgas. Se pueden instalar en las ventanas de viviendas prefabricadas, en marquesinas de transporte, árboles artificiales, farolas o muros.
Este proyecto nace en la ciudad de Perth, en la costa de Australia. “En comparación con los climas más fríos de Europa y el sur de Australia, Perth presenta un riesgo de congelación insignificante y una alta disponibilidad solar, lo que favorece el cultivo de microalgas; sin embargo, el control del sobrecalentamiento es esencial”, afirmó Mirabbasi.
Sin embargo, el clima de esta ciudad australiana es similar al clima mediterráneo: con veranos calientes y secos, se producen lluvias esporádicas; mientras que los inviernos son relativamente frescos y bastante húmedos, con muchas lluvias. España también cuenta con regiones cuyo clima presenta características similares y donde se podría aplicar esta tecnología.
El poder de las algas
No es la primera vez que se presenta una propuesta de este estilo. A gran escala, Amazon ha construido en los últimos dos años la primera granja de algas marinas a escala comercial instalada entre aerogeneradores en el mar. En 2025 se recogió la primera cosecha de algas con el objetivo de producir alimentos y tejidos, además de limpiar el aire.
Por otro lado, para llevar estos beneficios a los hogares sin tener que aplicar reformas, han surgido productos como este humidificador y purificador del aire que se basa en el cultivo de musgo en su interior. Además de mejorar la calidad del aire en la casa, sirve de decoración relajante.
Diseño de viviendas con sistema de microalgas
Las algas, al igual que los árboles y el resto de vegetación del planeta, limpian la atmósfera de CO2 mediante la fotosíntesis. Esta función ya la realizan los árboles y demás vegetación que se conserva en las calles de una ciudad. Sin embargo, las algas cuentan con una serie de ventajas que las ha llevado a ser el centro de estos proyectos.
Según las Naciones Unidas, pueden capturar carbono hasta 20 veces más eficientemente por hectárea que los bosques terrestres, a la vez que mejoran la calidad del agua y crean hábitats para la vida marina.
Las algas crecen rápidamente, no requieren tierra, agua dulce ni fertilizantes, y pueden convertirse en una gran variedad de productos, desde alimentos y tejidos hasta bioplásticos y piensos. Su cultivo automatizado y a gran escala podría contrarrestar parte de la contaminación mundial, además de servir como material en otras industrias.
En concreto, la Universidad Murdoch calcula que las microalgas exhiben eficiencias de fijación de CO₂ entre 10 y 50 veces mayores que las plantas terrestres, junto con tasas de crecimiento rápido y alta productividad de biomasa.
De casas a farolas
Por estos motivos, allí donde se instale un generador de microalgas puede facilitar la captura de carbono y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.“Debido a que el cultivo de microalgas (medio acuático) absorbe el calor y filtra la radiación solar, estos fotobiorreactores pueden reducir significativamente el sobrecalentamiento en interiores, como lo demostraron nuestras pruebas”, dijo Mirabbasi.
Una de las propuestas de este investigador es la construcción de viviendas prefabricadas construidas específicamente para entornos hostiles en áreas rurales donde el calor puede ser un peligro. “En el clima de WA, eso significa una menor dependencia del aire acondicionado durante las horas pico, lo que se traduce en ahorros reales de energía y costos”.
Prototipo de farola con microalgas
Los fotobiorreactores de microalgas instalados en estas viviendas actúan como un sistema pasivo de control solar, sombreando el edificio y absorbiendo calor, al mismo tiempo que generan oxígeno y purifican el aire.
Por otro lado, se plantean sistemas más pequeños en las calles como un árbol artificial o una farola que puede contener 1.500 L de medio de cultivo y está diseñado para producir hasta 700 kg de oxígeno al año, mientras elimina aproximadamente 1.000 kg de CO₂ al año.
Diseño de muro para aparcamiento con algas
El prototipo proporciona sombra absorbiendo el calor, capta el agua de lluvia y funciona de forma autosuficiente gracias a la energía solar que obtiene. Perfecta para plazas en las que la vegetación no sea suficiente o cuyas raíces no permitan su plantación en el entorno urbano.
Estos diseños, además de combinar ciencia y naturaleza, ofrecen una experiencia visual al ciudadano. Las farolas pueden equiparse con iluminación LED para generar un espacio lumínico verde por la noche.
Habiendo casi completado su doctorado, el Sr. Mirabbasi dijo que ahora está concentrado en probar sus ideas en el mundo real.
