Desde que Airbus desembarcó en España, la industria aeronáutica nacional más potente se ha centrado en proyectos conjuntos con el resto de países participantes. De esta forma, las factorías que el fabricante dispone en todo el territorio se pusieron al servicio de programas tan punteros como el Airbus A380, en la rama civil, o el Eurofighter, uno de los cazas de cuarta generación más avanzados del momento.

Las líneas de desarrollo han continuado a lo largo de los últimos años con iniciativas como la del Future Combat Air System (FCAS o Sistema de Combate Aéreo Futuro). Que reúne a España, Francia y Alemania como artífices de lo que promete ser la próxima revolución tecnológica en el terreno de los aviones de combate y que pasa actualmente por momentos algo delicados.

La última de las novedades en relación con el FCAS ha sido el anuncio, por parte de los ministerios correspondientes de los tres países, de la finalización de las negociaciones para seguir avanzando con el desarrollo. El objetivo marcado en el calendario es el de disponer un avión demostrador listo para volar para el año 2027. Con un coste estimado en 2.500 millones de euros a aportar entre los tres participantes en el consorcio.

"El NGWS [como también se denomina al FCAS] estará compuesto por un NGF (Avión de Combate de Nueva Generación), RCs (Plataformas Aéreas No Tripuladas) y una Combat Cloud (Nube de combate) diseñada para lograr el dominio de la información", apuntan desde el Ministerio de Defensa. Un tridente que protagonizará los cazas de combate de las fuerzas aéreas de los tres países y quién sabe si algún tercero más a modo de exportación.

El próximo caza europeo

El programa FCAS nació como apuesta de independencia tecnológica europea con el objetivo de mantener la "soberanía en defensa y seguridad", según apunta la propia Airbus. Esta compañía forma parte, junto con la francesa Dassault y la española Indra, del diseño, desarrollo y fabricación del futuro sistema de guerra aérea.

Maqueta FCAS JohnNewton8

Las conversaciones de Alemania y Francia sobre el proyecto llevan cociéndose a fuego lento desde el año 2017 y España se unió oficialmente al programa en el Paris Airshow de mayo del 2019. Con un coste estimado que supera los 100.000 millones de euros entre los tres países, el FCAS tiene planeado levantar el vuelo en los diferentes ejércitos para el año 2040, teniendo la primera unidad de demostración para el 2026.

"El FCAS es especial porque será mucho más que un mero avión de combate". El futuro de la aviación militar de combate pasa por un ecosistema compuesto de elementos tanto tripulados como no tripulados. Los primeros tomarán un papel de coordinadores y se situarán como centros de control aéreo de los segundos que tienen previsto realizar otro tipo de misiones.

Airbus lo describe como un "sistema de sistemas complejo y completamente interconectado". Y es que los aviones no tripulados -drones al fin y al cabo- serán los encargados de ejecutar las misiones más peligrosas y actuar de "compañeros leales" a los aviones tripulados. Un hecho que ya podemos ver en Estados Unidos con proyectos mucho más avanzados que el FCAS europeo, pero exactamente con el mismo planteamiento de drones guardaespaldas.

Ecosistema con el FCAS Airbus Omicrono

"Protegerán a los pilotos y les darán soporte en las misiones de combate", apostillan en Airbus sobre los drones 'leales'. Quien también indica la posibilidad de integrar y sincronizar con el FCAS las plataformas militares existentes. "En el corazón del sistema hay una nube de combate aéreo, que proporciona a los participantes de la misión toda la información relevante en tiempo real".

Otras de las nuevas tecnologías que se integrarán dentro del FCAS son la Inteligencia Artificial, el análisis de big data, los componentes criptográficos y la interacción hombre-máquina. Posicionándolo en una potencial sexta generación de cazas, por encima de los actuales F-35 y F-22 estadounidenses y del Su-57 ruso, que se encuadran en una quinta más enfocada en propiedades furtivas.

Por el momento no se conocen el resto de especificaciones técnicas del FCAS como la velocidad, la altitud máxima o las armas que podrá portar. En cuanto a los motores, también se ha informado que la española ITP Aero (filial de Rolls-Royce) estará involucrada en su desarrollo y fabricación, uniéndose de esta manera a la francesa Safran y a la alemana MTU Aero Engines.

Maqueta FCAS junto a un dron guardaespaldas Tiraden

De lo que sí se ha informado es de la intención de que el FCAS sea el encargado de relevar paulatinamente a los actuales Eurofighters Typhoon de Alemania y España y a Dassault Rafale francés.

Por su parte, Italia y Reino Unido están inmersos en el desarrollo del denominado Tempest a través de concesiones a BAE System, Rolls-Royce, Leonardo y MBDA. Si se cumplen las previsiones, el Tempest -también encuadrado dentro de la sexta generación- entraría en servicio en el año 2035.

FCAS y ecosistema de Airbus

"Al integrar tecnologías de última generación para proporcionar a las fuerzas el nivel de rendimiento esperado (propulsión, maniobrabilidad, sensores de radar, optrónica, guerra electrónica, conectividad, inteligencia artificial, interoperatividad, etc.), el FCAS situará a las industrias participantes a la vanguardia de la innovación en el sector de la defensa", según recoge el comunicado del Ministerio de Defensa.

La disyuntiva española

Si bien el FCAS está llamado a ser el reemplazo de los Eurofighter dentro de 20 años, España se enfrenta a algo mucho más urgente. Los Harrier de la Armada se encuentran prácticamente en tiempo de descuento y necesitan de un sustituto a corto plazo.

Los Harrier son los cazas que sirven en el portaaviones Juan Carlos I de cuya construcción se encargó Navantia, la misma compañía que está rematando el submarino S-81 Isaac Peral. Su principal particularidad es que son capaces de despegar y aterrizar verticalmente (VTOL, según la denominación en inglés) tienen previsto un plan de actualizaciones hasta el 2024 con una posible ampliación hasta el 2026 o 2027. A partir de ese momento, la vida útil de los Harrier es todo un misterio del que todavía no se conocen detalles.

Lockheed Martin F-35B Zachary Bodner / US Marine Corps

Esto deja a la Armada española en una situación muy delicada con la pérdida de su ala fija embarcada en menos de una década. Más todavía cuando desde el Gobierno actual no se prevé la adquisición de cazas Lockheed Martin F-35B (versión VTOL) y el FCAS tampoco tiene planes de desarrollar un modelo específico con esas capacidades.

"El F-35 Bravo es un avión puramente estadounidense. Esta compra no sirve para Europa. La autonomía estratégica es importante no solo por razones militares, sino también porque el dinero europeo financia la industria, el empleo, la investigación y la tecnología en Europa", declaró Zaida Cantero, portavoz del PSOE en la Comisión de Defensa en el Congreso de los Diputados, el pasado marzo. Por su parte, Italia, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Polonia, Noruega y Reino Unido ya han firmado acuerdos de compra de esta aeronave.

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