En los últimos meses hemos presenciado toda una oleada de ciberataques que han afectado tanto a los particulares más modestos como a las empresas más poderosas ubicadas en España. Ahora le toca el turno a uno de los sistemas de oleoductos más importantes de Estados Unidos, el sistema Colonial Pipeline.

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Concretamente, ha sido afectado su principal oleoducto, encargado de transportar diésel y gasolina a la costa este de los Estados Unidos. Este oleoducto ha sido clausurado debido a un ciberataque ocurrido esta misma semana, obligando a los operarios a limitar algunos de sus sistemas.

La empresa responsable tras este sistema, Colonial Pipeline, se enteró del ataque el pasado viernes según el Wall Street Journal y se vio forzada "ciertos sistemas para contener la amenaza", parando todas las operaciones del oleoducto de forma temporal.

Un ataque ransomware

Colonial Pipeline. Colonial Pipeline Omicrono

El ataque ha usado la ya conocidísima táctica del ransomware, que consiste en cifrar todos los archivos de los sistemas de una empresa o particular para luego pedir un rescate por ellos. El ataque, según fuentes del WSJ, se limitó a hacer mella en los sistemas de datos y no en los de control operativo de los oleoductos.

No se sabe si el ataque se realizó por un particular o si por el contrario se perpetró por un grupo de ciberdelincuentes, y hay que recordar que la investigación está en sus primeras etapas. De hecho, tampoco está confirmado que el ataque no pretendiera atacar dichos sistemas de control operativo, lo cual habría resultado en todo un desastre.

El ataque ha sido grave, debido a que el sistema Colonial Pipeline es el más grande dedicado a productos de refinería de los Estados Unidos. El que ha sido afectado es uno de los más importantes, ya que transporta más de 100 millones de galones de productos refinados al día. Representa el 45% del combustible consumido en la costa este de Estados Unidos y suministra gasolina y diésel además de combustible para aviones y calefacción. 

El Colonial Pipeline es el oleoducto más grande del país, y suministra desde la Costa del Golfo de Texas hasta la Costa Este en un tramo de 8.851 kilómetros de ductos. Se estima que provee a más de 50 millones de consumidores. Todas las operaciones relacionadas con el oleoducto han sido paralizadas temporalmente, aunque se están empezando las labores de reinicio.

Algirde Pipikaite, líder de estrategia cibernética en el Centro de Ciberseguridad del Foro Económico Mundial, ha declarado que "a menos que las medidas de ciberseguridad estén integradas en la fase de desarrollo de una tecnología, es probable que veamos ataques más frecuentes a sistemas industriales como oleoductos y gasoductos o plantas de tratamiento de agua".

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