El Programa Artemisa quiere poner al hombre de nuevo en la Luna en solo tres años. Un tiempo en el que todavía queda muchísimo por hacer y donde empresas de España trabajan a contrarreloj para dar solución a todos los problemas y restos que plantea una misión como esta.

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Porque llegar al satélite es relativamente fácil y la tecnología para hacerlo ha mejorado muchísimo respecto a los primeros que se aventuraron a ir allí hace 50 años. Pero la verdadera novedad es el planteamiento de la NASA, y de otras agencias espaciales como la ESA, está la de establecer una colonia permanente. Un experimento que en realidad no es más que un adelanto de la ambición de Elon Musk, quien tiene en Marte su gran objetivo.

Uno de los grandes retos de la colonia es el del agua. Transportar el líquido elemento hasta la Luna puede servir para viajes puntuales, pero es inviable si se quiere establecer civilización allí. De ella dependen aspectos tan fundamentales como el aseo a la hidratación de los astronautas, pasando por la generación de materiales de construcción e incluso el regadío de las potenciales plantaciones agrícolas. Además, aplicando la electrólisis se genera oxígeno e hidrógeno para poder crear un aire respirable para los astronautas y combustible para cohetes, respectivamente.

En este particular reto está trabajando Thales Alenia, desde su sede en la localidad madrileña de Tres Cantos, como uno de los contratistas de la NASA para el programa VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover). Uno cuyo pilar principal es el desarrollo de un rover que pueda moverse en las condiciones más complicadas del polo sur lunar y encontrar agua.

El rover Viper

"Desde hace más de diez años se lleva investigando sobre la presencia de minerales y de agua en la Luna", explica Asís Cal, director comercial de Thales Alenia a OMICRONO. Las evidencias que se han encontrado provienen de experimentos científicos. "Han estrellado naves contra la superficie lunar, han analizado el polvo en suspensión y han podido ver componentes de agua".

Rover Viper NASA Omicrono

Los investigadores creen que en las partes ocultas de los polos de la Luna hay agua en bastante cantidad, pero esa es una de las zonas más recónditas del satélite. Ir allí es todo un reto de ingeniería y se necesita un sistema rover más avanzado que los habituales con algunas particularidades muy interesantes.

El rover Viper cuenta con varios instrumentos para detectar la presencia de agua y, entre ellos, destacan el taladro de un metro de longitud y una serie de espectrógrafos, según indica Cal. Son estos últimos los que irán analizando la materia a su paso y así identificar los compuestos químicos.

"La idea es que la expedición dure 100 días en el cráter y vaya explorando según lo vayan manejando los operadores desde la Tierra". Todo para arrojar una mejor estimación de la presencia de agua que los datos que se tienen en la actualidad. Que si bien plantean millones de toneladas, los científicos no han llegado a ponerse de acuerdo en un número más concreto.

A diferencia del retardo entre la Tierra y Marte, que hace que se vean los resultados pasados unos 10 minutos en el mejor de los casos, el caso del Viper es diferente. Al estar en la Luna, "casi se puede manejar como un coche de radiocontrol". El retardo, según nos ha indicado Asís Cal, es de apenas un par de segundos.

Rover Viper NASA Omicrono

El plan previsto es que el Viper se lance a la Luna a finales del 2023 a bordo de un cohete SuperHeavy de SpaceX, justo un año antes de la fecha que maneja la NASA para el regreso del hombre al satélite. El papel de Thales Alenia en España es la fabricación de los sistemas de comunicaciones en banda X del rover. Un elemento que se comunicará de forma bidireccional con las Estaciones del Espacio Profundo que tiene la NASA en Australia, California y en Robledo de Chavela (Madrid).

El reto lunar

Una de estas primeras dificultades que tendrá el Viper en la Luna es enfrentarse al frío extremo. "Temperaturas mucho más bajas comparadas con cualquiera de los polos de la Tierra e incluso de Marte", apunta Cal. Al no existir una atmósfera la diferencia de temperaturas cuando da el sol y cuando no es muy grande, y está suponiendo un reto para los ingenieros que tienen que esforzarse en diseñar sistemas de calefacción muy avanzados.

Programa Artemisa NASA Omicrono

Esto conduce a las delicadas necesidades energéticas del rover Viper. "Cada cierto tiempo tendrá que ascender ladera arriba [del cráter] para recargar sus baterías a través de energía solar" para que pueda seguir explorando.

Otra de las incertidumbres que explican desde Thales Alenia es la relativa al suelo lunar por el que transcurrirá el Viper. "No sabemos si nos vamos a encontrar un suelo firme o estará compuesto de un polvo muy fino", pero este rover se adapta a todo. Cuenta con un total de 6 ruedas cada una de ellas instalada en una especie de 'brazo' que le "permitirá caminar". Y es que, cada brazo puede hacer el movimiento de avanzar como si se tratara de una pata, pudiendo desenvolverse con agilidad por terreno complicado.

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