La industria aeronáutica en España no solo está compuesta por las grandes factorías como las que tiene Airbus en Getafe o en Sevilla. También hay proyectos más modestos, pero con las mismas ganas, que buscan ir un paso más allá en la aviación tal y como la conocemos, innovando en temas tan complejos como el vuelo autónomo.

Con esa ambición nació en 2016 la compañía hispanoamericana Skydweller Aero. Con equipos de desarrollo en Oklahoma, en Madrid y en el aeropuerto de Albacete, tuvieron que esperar en 2018 para que la idea cogiese verdadera forma y poder trabajar en la que promete ser la tecnología de aviación autónoma del futuro.

Un año después, en septiembre de 2019, Skydweller Aero completó la adquisición del avión Solar Impulse 2 como primer paso para luego desarrollar toda la tecnología de vuelo autónomo. "El proyecto de Skydweller consiste en llenar un mercado que hoy en día no está ocupado", explica a OMICRONO Sebastian Renouard, director de operaciones de Skydweller Aero.

Quien apunta a los sectores de la vigilancia fronteriza y las telecomunicaciones como claves para el futuro de la compañía. Unos que por el momento se apoyan en satélites espaciales y requieren un despliegue de medios muy caro.

El avión de Albacete

El avión Solar Impulse 2 ya ha demostrado que puede volar empleando únicamente energía solar durante horas. Su campaña de pruebas lo llevó a recorrer el mundo en maratonianas jornadas -cuando no encadenaba varios días- saltando de un aeropuerto a otro usando energía solar. E incluso llegó a operar en el Aeropuerto de Barajas ante la atenta mirada de cientos de aficionados.

Avión Solar Impulse 2 de Skydweller Skydweller Aero Omicrono Albacete

"Cuando quitas al piloto de la ecuación del Solar Impulse y realizas las simulaciones matemáticas y físicas, te das cuenta de que esta plataforma puede volar días, semanas e incluso meses sin tocar tierra", según nos indica Renouard. "Esto es una auténtica revolución en la aviación".

La amplísima autonomía junto con el escaso mantenimiento de la plataforma abre el proyecto a una cantidad muy importante de aplicaciones que luego veremos. Porque para ello necesitarán incluir todo lo relativo al pilotaje autónomo de la aeronave, algo muy complicado de conseguir y que actualmente ocupa gran parte del tiempo de los ingenieros.

Lo que hoy se considera un avión tripulado necesita hacer el cambio de designación a dron autónomo, que nada tiene que ver con los que son operados de forma remota desde estaciones en tierra como el Predator del Ejército del Aire. Para lo que Skydweller se aliará con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) adscrito del Ministerio de Defensa.

"Su equipo de certificación [el del INTA] aprobará que todos nuestros sistemas del proyecto son válidos, redundantes y no afectan a la seguridad de vuelo ni a la seguridad en tierra de las zonas pobladas". De esta forma, se conseguirá un certificado de aeronave experimental. Y así comenzará a la fase de pruebas autónomas donde un software es capaz de pilotar de principio a fin la aeronave.

Avión de Skydweller Skydweller Aero Omicrono Albacete

Lo que sí que habrá, según nos han apuntado, es un operador en tierra firme "permanentemente para situaciones de emergencia o cambios de vuelo de último minuto". Pero no un piloto con joystick. El avión tendrá su propia inteligencia y será capaz de resolver todas las situaciones por más complicadas que puedan parecer. El avión puede operar con un solo motor -de los cuatro que tiene- y si detecta que algo va mal puede aterrizar en un aeropuerto alternativo.

Skydweller Aero pretende poder volar este avión en modo autónomo a finales de este año 2021. Momento en el que comenzarán a realizar más pruebas en este modo e ir alimentando todos los algoritmos de la inteligencia de la aeronave.

Pruebas y récords

Albacete, según nos han apuntado desde Skydweller, es la zona de Europa con más sol y menos humedad; a lo que se une una densidad de población muy baja. Unas condiciones idóneas para probar cualquier tipo de tecnología experimental como el vuelo autónomo. "A través del Ejército del Aire y de Aena conseguimos una solución para establecernos de forma provisional".

Esta ubicación temporal será relegada por una nueva instalación en el aeródromo ciudadrealeño de Valdepeñas, donde Skydweller ganó un concurso público para la explotación durante 15 años. "Cuando terminemos con la fase de experimentación inicial nos moveremos a Valdepeñas a lo largo de este año 2021, probablemente después del verano". Allí inaugurarán una planta de ensamblaje de aeronaves solares de donde saldrán las siguientes unidades de Skydweller.

El primer hito de la compañía desde el punto de vista aeronáutico se produjo a finales del 2020. "Compramos el avión a piezas a Suiza, donde se diseñó y fabricó, y lo trajimos a España en verano. Vino en cajas". Retrasos debido a la pandemia a un lado, los ingenieros de Skydweller trabajaron para poner a punto al Solar Impulse, cuyo primer vuelo se produjo en diciembre. "Era una demostración a clientes e inversores de que somos capaces de reensamblar y poner en funcionamiento una aeronave".

Vuelo experimental de Skydweller Aero

Pero las ambiciones de la compañía han ido mucho más allá en los últimos meses y ha desembocado en un segundo hito que acaban de conseguir hace tan solo unos días. "Consiste en incorporar todos los cambios y modificaciones de ingeniería que Skydweller ha hecho en el último año para convertirlo en un dron", nos ha contado Sebastian Renouard. Eso sí, por el momento con el piloto a bordo.

Estas tecnologías que han aplicado pasan por una mejora del hardware y del software de la aeronave además de un piloto automático desarrollado por ellos mismos. "En esta campaña de vuelo, el piloto se encuentra dentro del avión y tiene total control sobre la aeronave en cualquier momento, pero los sistemas serán los que la manejen".

Además, según reportó la compañía una vez terminado este segundo vuelo de pruebas, han conseguido un récord mundial -a falta de validarlo de forma oficial- del vuelo sostenido a mayor altitud usando un avión a energía solar y pilotado, en este caso por un piloto estadounidense.

Aplicaciones

"Si prescindimos del piloto podemos añadir un total de 400 kilogramos de carga útil que se ponen al servicio de nuestros clientes" a una velocidad de entre 45 y 90 kilómetros por hora. Un espacio donde albergar desde cámaras a antenas pasando por redes de telecomunicaciones.

"Este avión va a tener una aplicación en el mercado gubernamental. Tanto en la rama civil como en la militar", apunta Sebastian Renouard. Debido principalmente a la capacidad de vigilancia con sensores ISR (acrónimo en inglés de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento).

Se puede emplear, por ejemplo, "en la monitorización de zonas las 24 horas del día los 7 días de la semana. Si pensamos en España, una de las aplicaciones puede ser la vigilancia fronteriza para la lucha contra narcotraficantes o inmigración ilegal".

Pruebas del avión de Skydweller

En cuanto a la rama más militar, el Skydweller puede desplegarse como un punto de recolección de información e inteligencia más. Los ejemplos que nos aportan desde la compañía van desde el reconocimiento de una zona antes de realizar una operación o que sirve como nodo de las comunicaciones del personal militar en una determinada área.

Otro de los puntos interesantes donde el avión solar puede tener un papel relevante es en la lucha contra la pesca ilegal en el mar. Nos apuntan además que ya han tenido conversaciones con Frontex (Agencia Europea de la Guarda de Fronteras y Costa) y están muy interesados en esta tecnología.

El mundo de las telecomunicaciones también puede ser un apoyo a la tecnología de Skydweller. "Puede convertirse en una antena de comunicaciones en el cielo con 5G y volar sobre una ciudad para reforzar la cobertura en eventos multitudinarios como los deportivos. También en lugares remotos para que las localidades cercanas tengan servicios de la administración pública".

También te puede interesar...

Noticias relacionadas