Puede que conquistar el espacio no sea una tarea especialmente barata, con millones de euros necesarios sólo para lanzar satélites o naves espaciales; pero todo el mundo sabe que muchos de los avances tecnológicos obtenidos en las últimas décadas nacieron gracias a estos desarrollos.

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En el 2017, la NASA literalmente reinventó la rueda, con una nueva tecnología pensada para futuros rover marcianos; aunque el Perseverance no ha llegado a usarla. Lo llamaron “neumático superelástico”, ya que, a diferencia de las ruedas habituales de bloques sólidos de metal, estas son capaces de moldearse al entorno.

La gran ventaja es que estas ruedas no se pueden pinchar ni romper con el impacto contra las rocas de Marte; y gracias a la aleación con memoria, volvían a su estado original una vez que se dejaba de aplicar fuerza.

Ruedas de bicicleta de la NASA

Ahora, esta tecnología llegará al consumidor final, gracias a una startup estadounidense llamada SMART fundada apenas en el 2020. Su ‘as en la manga’ es una asociación con la NASA, que le permitirá comercializar productos basados en la tecnología desarrollada por sus ingenieros. Este tipo de alianzas son comunes gracias al Space Act Agreement, que permite que empresas privadas trabajen con la NASA para fabricar y desarrollar nuevos productos; en la mayoría de ocasiones, son necesarias para crear nuevos vehículos o cápsulas para futuras misiones.

Rueda de bicicleta comparada con las desarrolladas por la NASA SMART Omicrono

La diferencia es que el acuerdo con SMART permitirá aplicar la tecnología de ruedas sin aire de la NASA en un producto comercial; el resultado es el METL, un neumático basado en aleaciones con memoria, o SMA.

En concreto, el gran avance de los dos ingenieros de la NASA detrás del proyecto fue desarrollar una aleación que recuperaba la forma a nivel molecular, lo que evitaba que perdiese integridad estructural con el paso del tiempo y el uso. En otras palabras, no importa cuántos baches te ‘comas’, la rueda volverá a su estado original.

La otra gran ventaja es que, como no están infladas con aire, estas ruedas no se pueden pinchar; eso no sólo nos quita una de las grandes molestias de usar la bicicleta, sino que también es más ecológico a largo plazo, al no generar residuos en forma de neumáticos pinchados.

Para micromobilidad

SMART trabajó con los ingenieros originales para aplicar esta tecnología a varios prototipos, y el primero que llegará al mercado es una rueda de bicicleta; y es que SMART también está asociada con Spin, una compañía propiedad de Ford basada en el “bikesharing”, un servicio de alquiler de bicicletas y motocicletas. 

Rueda de bicicleta desarrollada con la NASA SMART Omicrono

Se espera que las nuevas ruedas estén disponibles para el público general para principios del 2022, pero eso es sólo el principio. La compañía ya ha adelantado que a continuación quiere crear neumáticos para coches y vehículos comerciales, por lo que pronto podríamos decir adiós a los pinchazos sin importar lo que conduzcamos.

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