La energía renovable crece en popularidad en todo el mundo, incluso en España es imparable. Por ese motivo, las compañías continúan esforzándose para reducir costes, y un simple robot de seis patas y con forma de araña puede desempeñar un papel importante en esto. Una reciente demostración ha confirmado que un robot es capaz de llevar a cabo con éxito inspecciones de turbinas eólicas marinas.

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Este robot de inspección de seis patas está desarrollado por BladeBUG (que también pone nombre al robot) en colaboración con ORE Catapult, y recientemente ha conseguido dar sus primeros pasos sobre una pala de una turbina eólica offshore en el Reino Unido. Una demostración que ha servido para abrir la puerta a importantes recortes en los costes de inspección y en el despliegue humano en el mar.

Las turbinas eólicas son estructuras altas rígidas al aire libre capaces de soportar todo tipo de condiciones climáticas, incluidas las tormentas, fuertes vientos y temperaturas extremas. Para mantenerlas funcionando correctamente es necesario realizar inspecciones regulares para detectar cualquier posible daño lo antes posible. Hasta ahora los técnicos debían escalar las turbinas utilizando sistemas de cables para una mayor seguridad.

Una nueva alternativa es que los robots lleven a cabo este peligroso trabajo, y de ahí nació el robot de rastreo de seis patas BladeBUG. Un dispositivo que se ha diseñado para arrastrarse a través de las palas de una turbina eólica utilizando sus pies acolchados al vacío. Además, es capaz de escanear la superficie en busca de grietas y deformaciones, y eventualmente volverá a aflojar las hojas.

Durante la prueba también se demostraron algunas de las capacidades del robot. Por ejemplo, su perfecta adherencia a las superficies de las palas, la capacidad de navegar por la curvatura variable de las superficies de las palas en diferentes escenarios y la transmisión de datos de escaneos de las palas. Incluso también se comprobó su función para transmitir en directo la acción a los técnicos, demostrando sus capacidades de navegación y la colocación de los pies en diferentes superficies.

Reducir costes

BladeBUG había realizado anteriormente pruebas en torres de entrenamiento verticales y secciones de palas en firme, pero ahora también ha demostrado sus capacidades en el mar. El robot cubrió 50 metros en una cuchilla colocada verticalmente en las instalaciones de ORE Catapult en Levenmouth frente a la costa de Fife en Escocia, adhiriéndose perfectamente a la superficie.

También navegó por las curvas de la cuchilla, transmitió datos de escaneo y realizó una transmisión en video a los técnicos situados en tierra. Un paso importante en la industria, ya que esta máquina puede reducir el coste de las inspecciones de las palas en un 30%, o hasta un 50% en las turbinas de próxima generación, según la compañía; incluso puede reducir el despliegue humano en el mar.

El primer robot araña del mundo en una turbina eólica marina. BladeBug Omicrono

Estas inspecciones tienen un alto coste económico y son realmente necesarias para evitar que se produzcan daños significativos en las aspas con el tiempo, y más teniendo en cuenta las condiciones del mar. Unas peligrosas operaciones realizadas habitualmente por técnicos con sistemas de protección de cuerdas y que ahora podrán hacer los robots. 

"Tiene un claro potencial para reducir costes, reducir el despliegue humano en alta mar y aumentar la vida útil de las cuchillas", apunta Chris Cieslak, CEO de BladeBUG. "Aún no habíamos visto cómo se desempeñaría el robot en una turbina real en el mar. Considero el primer paseo de BladeBUG en Levenmouth como la 'caminata lunar' de la energía eólica marina. Un hito histórico en la evolución de la industria".

Proyecto de investigación

El ejercicio forma parte de un proyecto de investigación que se espera que demuestre la inspección y reparación completamente automatizadas de turbinas eólicas marinas; involucrando también tanto a drones como a brazos robóticos y robots autónomos para realizar las tareas de limpiar y reparar las palas.

Al final del proyecto, el robot con forma de araña será capaz de inspeccionar las superficies de las palas en busca de grietas e imperfecciones emergentes, transmitiendo sus datos sobre su condición a los técnicos ubicados en la costa y repavimentando las palas. Con esta hazaña queda claro que la robótica llega para quedarse en este sector y será un ingrediente esencial para operar en los parques eólicos en un futuro.