Tanto el diseño de los motores como el empleo de nuevos materiales y perfiles aerodinámicos han permitido que el gasto de combustible de los aviones modernos se reduja considerablemente respecto a sus antepasados. Pero aún hay margen de mejora. La construcción de aviones corresponde con una de las industrias más avanzadas del mundo y sigue dependiendo de los combustibles fósiles para poder volar.

Noticias relacionadas

Aunque quizá el primer paso para cambiar todo esto ya esté dado. Desde hace un par de años, sobrevuela la idea de la creación de aviones totalmente eléctricos que se olviden de repostar combustible en cada aeropuerto. En la actualidad existen algunos proyectos en firme con resultados muy interesantes aplicados principalmente a unidades muy concretas a la par que limitadas.

Detrás de la Cessna 208B Caravan de hoy está magniX, una vieja conocida del la industria de la electrificación de aviones que puso en el aire el primer avión eléctrico comercial el pasado diciembre. En su camino, se ha cruzado un avión considerablemente más grande y potente capaz de transportar hasta 9 pasajeros. ¿Su reto? Proporcionar versiones eléctricas de cada vez más aeronaves.

Caravan eléctrica

La Cessna Caravan es uno de los aviones icónicos -con perdón a la 172- del fabricante estadounidense. Corresponde con una parte muy importante de las ventas y se emplea en todo el mundo como uno de los equipos más versátiles tanto para el transporte de carga como para el de pasajeros.

Cessna eCaravan magniX Omicrono

Aunque en Europa tiene una presencia testimonial, en en Estados Unidos y en el resto de América es donde recoge sus mejores números. La aviación ejecutiva, comercial y carguera tienen un desarrollo muy amplio en países de Norteamérica donde igual podemos encontrar una Caravan de carga con los colores de DHL que una privada dedicada a los viajes en familia. Esto la hace una candidata perfecta para ser el conejillo de indias de magniX y de la compañía de certificaciones AertoTEC.

La conversión de la aeronave la han denominado eCaravan tras el éxito de su primer vuelo en el Aeropuerto Internacional Grant County en Moses Lake, en el estado de Washington. Lo consiguieron el pasado día 28 de mayo tras un largo proceso de pruebas dentro de las instalaciones de AeroTEC debido a la instalación del motor eléctrico magni500 de 750 caballos de potencia (560 kW). El vuelo tuvo una duración total de 30 minutos en los que se certificó su capacidad para operar como un vuelo normal. Por el momento y hasta nuevos avances, es el avión eléctrico más grande que ha levantado el vuelo gracias a motores eléctricos.

"Este primer vuelo de la eCaravan es otro paso más en el camino de operar estos aviones por una fracción de su coste operativo, con cero emisiones y entre aeropuertos más pequeños. Estos aviones comerciales eléctricos permitirán ofrecer servicios de vuelo de personas y paquetería de una manera que antes no era posible", ha declarado Roei Ganzarski, CEO de magniX.

La certificación para el vuelo de la eCaravan es un paso más en la hoja de ruta de la aviación eléctrica. La compañía magniX busca que su motor magni500 se convierta en un estándar en este tipo de aviones pequeños con el fin de implementarlos cada vez en más modelos e ir consiguiendo certificaciones de operatividad. Por el momento no se ha hablado de autonomía conseguida o esperada ni del sobrecoste que supone contar con un motor eléctrico en lugar de uno a combustión.

Cessna eCaravan magniX Omicrono

Además del magni500, magniX tiene en su portfolio otro motor eléctrico más pensado para aviones más pequeños con unas necesidades de potencia reducidas. En este caso, las especificaciones arrojan una potencia de 280 kW, justo la mitad que el magni500. En el equipo de ingenieros de la compañía nos podemos encontrar personal de Airbus, Astronics, Boeing, Bombardier, Embraer, Google-X, General Electric Aviation, Liebherr, P&W (Pratt and Whitney), SpaceX y Tesla, entre otros. Sin duda un equipo con las primeras espadas de la aviación mundial.

Aviación eléctrica, ¿futuro inmediato?

En el transporte terrestre más o menos vislumbramos el futuro eléctrico de gran parte de la flota actual. Salvo algunas excepciones, como en el transporte de carga en vehículo eléctrico, una parte importante de la población podría dar el salto a un coche eléctrico. En cuanto el muro del precio vaya descendiendo y la autonomía aumentando, seguro que veremos cómo aumentan notablemente el número de este tipo de coches.

En el lado contrario, tenemos a la aviación donde tan solo unos pocos se aventuran a pronosticar un futuro eléctrico a medio plazo. El elevado peso de las baterías lastran el rendimiento de los aviones que, en algunos casos, deben permanecer en el aire más de 15 horas. Para aviones pequeños dedicados a 'saltos' cortos es probable que algunas aerolíneas se aventuren en pocos años, pero para cruzar el Atlántico todavía queda mucho camino por recorrer. Una situación muy similar a la que se vive en el sector náutico.