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Un ataque informático a gran escala golpeó ayer, lunes 12 de octubre, a varias de las principales cadenas de supermercados en Francia, Bélgica y Países Bajos, causando de forma inmediata pérdidas de decenas de millones de euros y de producto.

En el caso más crítico, registrado en los establecimientos galos, los ciberdelincuentes lograron vulnerar los sistemas de control a distancia de la refrigeración y ejecutaron un programa de deshielo rápido.

Esta brecha de seguridad elevó las temperaturas de las cámaras frigoríficas hasta los 50 grados, estropeando por completo los inventarios de productos frescos y congelados.

El incidente expone la enorme vulnerabilidad del llamado Internet de las Cosas (IoT) industrial y de la conexión de maquinaria física a la red.

Tras evaluar el impacto, el presidente del grupo Les Mousquetaires, Thierry Cotillard, cifró el daño sufrido en "varias decenas de millones de euros a nivel nacional", según recogen desde la agencia EFE.

El directivo calificó este fallo de seguridad de "catástrofe" que pone de manifiesto "un problema de vulnerabilidad" crítico en la infraestructura tecnológica que amenaza directamente "la soberanía alimentaria".

Sin atribuir todavía la autoría de la intrusión a un grupo de cibercriminales en concreto, Cotillard indicó que detrás de la ofensiva puede existir un móvil puramente económico, en el que piratas informáticos pidan un rescate financiero a las empresas afectadas.

Vista del pasillo de alimentos congelados cerrado en un supermercado cerca de Nantes tras el ciberataque. REUTERS/Stephane Mahe Omicrono

Sin embargo, también advirtió que la complejidad del ataque sugiere que "puede ser un medio de desestabilización política".

Ante ese escenario de guerra híbrida, alertó sobre los riesgos de paralizar el software logístico y el aprovisionamiento de las bases.

"Si Francia no está aprovisionada por sus supermercados, el pueblo tendría hambre y un pueblo con hambre va a la revolución. Sería una catástrofe", indicó.

El ataque comprometió los equipos de establecimientos de Netto, Leclerc, Monoprix, Intermarché y algunos locales de Carrefour.

Dominique Schelcher, responsable de Coopérative U, señaló en la red social X (Twitter) el salto cualitativo de los atacantes.

"Atacar equipos esenciales a la conservación de productos frescos y al aprovisionamiento alimentario de los franceses es de una extrema gravedad y es inédito. Es inaceptable", apuntó.

A nivel gubernamental, el Ejecutivo francés se ha tomado muy en serio el asalto y ha ordenado abrir una investigación oficial centrada en los posibles fallos de seguridad en el hardware de la empresa danesa Danfoss, responsable de la tecnología de refrigeración.

La futura atribución de responsabilidades será compleja, ya que el grupo danés considera que los supermercados no tuvieron en cuenta sus alertas sobre posibles ciberataques lanzadas hace un mes.

Supermercado. EE

Simultáneamente, Bélgica y Países Bajos sufrieron incidentes de ciberseguridad en sus redes informáticas.

El grupo Ahold Delhaize confirmó a través de un comunicado que sus técnicos están tomando "medidas para evaluar y mitigar" un "problema de seguridad en su red", lo cual incluyó la drástica decisión de "desconectar algunos sistemas para protegerlos".

Aunque los comercios no cerraron, el apagón digital suspendió los repartos a domicilio y colapsó procesos automatizados como las cajas de autocobro de Albert Heijn, donde los empleados ni siquiera pudieron abrir la puerta de salida.

La consejera delegada de la cadena, Margaret Versteden-Van Duijn, avisó de que "hay un riesgo de estanterías vacías" por el bloqueo digital en los centros de distribución.

Este suceso marca un hito preocupante en la ciberseguridad del sector retail.

Tal y como alertó el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, tras exigir mayor vigilancia de los entornos de red: "La instrumentalización de la alimentación se ha convertido en una realidad".