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En un giro estratégico que redefine la gobernanza tecnológica, el presidente Donald Trump, que en mayo dio marcha atrás con su ley de inteligencia artificial (IA), ha firmado una orden ejecutiva clave para el futuro de la IA en Estados Unidos.

La nueva medida establece un "marco voluntario" diseñado para que las principales empresas del sector compartan sus modelos de vanguardia (frontier models) con el gobierno federal hasta 30 días antes de su lanzamiento al público.

El objetivo declarado es evaluar las capacidades cibernéticas avanzadas de estas tecnologías, blindar la infraestructura crítica y garantizar una innovación segura.

La orden refleja un delicado equilibrio político. El texto oficial subraya que el éxito de la industria estadounidense se debe, en parte, a la negativa histórica de "frenar la innovación con regulaciones excesivamente onerosas".

A cambio de esta supervisión previa, las corporaciones tecnológicas que decidan participar recibirán estrictas garantías de confidencialidad para proteger su propiedad intelectual.

Donald Trump.

El decreto aclara explícitamente que no se trata de una licencia obligatoria ni de una autorización previa de comercialización, manteniendo el espíritu pro-mercado de la administración.

Aun así, la medida escenifica un cambio de postura notable en la Casa Blanca, que hasta hace poco —bajo la dirección del exasesor de IA, David Sacks— había adoptado una postura marcadamente pasiva frente a las alertas de seguridad.

¿Qué ha motivado este cambio de rumbo? Fuentes del sector apuntan al impacto directo de "Mythos", el potente modelo que Anthropic lanzó de forma limitada en abril.

Esta IA detectó de manera autónoma miles de vulnerabilidades de alta gravedad en los principales sistemas operativos y navegadores web del mundo.

Los gigantes de Silicon Valley ya han comenzado a alinearse con esta nueva hoja de ruta. Firmas como Google, Microsoft y xAI acordaron recientemente someter sus herramientas a la revisión previa del Centro de Estándares e Innovación de IA (CAISI), dependiente del Departamento de Comercio.

Por su parte, pioneros como OpenAI y Anthropic ya operaban bajo compromisos similares adquiridos en 2024 bajo el mandato de Joe Biden. La reacción de los analistas no se ha hecho esperar. Organizaciones que habitualmente se oponen a las restricciones estatales han elogiado el decreto, como señalan desde The Verge.