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“Estás siendo manipulado por el algoritmo y no te das cuenta”. Esta frase de Elon Musk es de mayo de 2022, poco antes de formalizar la compra de Twitter, rebautizada como X meses después. Quizá tuviera razón entonces, pero también la tiene ahora, cuando es él quien lo controla y la manipulación parece inclinarse hacia el otro lado de la balanza.

Y es que el actual algoritmo de recomendaciones de X, hecho público recientemente, no solo decide qué ven los usuarios al acceder a la red social, sino que también influye decisivamente en sus opiniones políticas.

Esa es la principal conclusión de una investigación publicada en la revista Nature, en la que se describe un experimento que siguió durante siete semanas a miles de usuarios estadounidenses para comprobar cómo cambiaban sus actitudes e ideas políticas cuando pasaban de un feed cronológico a uno algorítmico y viceversa.

El estudio, llevado a cabo por investigadores de instituciones italianas, suizas y francesas, se centra en la función que la red social ofrece desde 2023: la posibilidad de elegir entre la pestaña 'Siguiendo', que muestra de forma cronológica los mensajes de las cuentas a las que sigues, y 'Para ti', un timeline algorítmico que añade publicaciones de usuarios no seguidos y reordena el contenido, imitando una de las principales características de TikTok.

De hecho, no es el único estudio que apunta esa idea. Otra investigación reciente, publicada en Science, demostró que un pequeño cambio en el algoritmo de X puede reducir la polarización política en cuestión de días.

No hay que ser científico para darse cuenta de lo perjudicial que puede ser esta manipulación algorítmica, pero sí hace falta serlo para poder demostrarlo. Y, a diferencia de experimentos anteriores en plataformas de Meta como Facebook, este trabajo se realizó sin colaboración con la empresa y con un diseño independiente, algo clave para evitar posibles sesgos o conflictos de intereses.

Para Celia Díaz Catalán, investigadora del Instituto TRANSOC de la Universidad Complutense de Madrid, esta investigación "es una advertencia rigurosa sobre la plasticidad de las actitudes políticas frente a la arquitectura y diseño de las plataformas digitales. Más allá, se ve que se pueden modificar prioridades políticas sin alterar identidades partidistas", en declaraciones recogidas por SMC España.

Fachada de la sede de X (antigua Twitter) Elon Musk

Y el estudio no podría ser más oportuno, en mitad de la 'cruzada' de Pedro Sánchez contra los tecnoligarcas, con Elon Musk a la cabeza, pero también cuando otros países como Brasil, Francia o Australia buscan ponerle puertas al campo de las redes sociales.

También tiene otras derivadas más inquietantes: las propias veleidades políticas del también dueño de Tesla y SpaceX, que además de sus más y sus menos con Trump ha apoyado públicamente a partidos de extrema derecha en Alemania o Reino Unido.

Experimentando con el algoritmo

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reclutaron entre junio y agosto de 2023 a 4.965 participantes en EEUU, de distintos estados, posiciones políticas y estatus sociales. Todos utilizaban la plataforma varias veces al mes, y el 76% tenía activado el 'Para ti' por defecto, frente a un 24% que había optado conscientemente por el orden cronológico de los posts.

Tras una primera encuesta sobre su uso de X, sus prioridades políticas, opiniones sobre las investigaciones penales contra Donald Trump y la guerra de Ucrania, los usuarios fueron asignados al azar a uno de los dos tipos de feed y se les pagó por mantener esa configuración durante siete semanas.

Después, una encuesta final sirvió para descubrir qué cambios se habían propiciado durante esos 50 días.

A lo largo de ese periodo, los investigadores monitorizaron también el contenido que aparecía en los perfiles de los participantes y la evolución de las cuentas seguidas. De hecho, cerca de 2.400 participantes en el experimento autorizaron a los autores a consultar qué cuentas seguían, lo que hizo posible rastrear si la exposición al algoritmo llevaba a seguir a nuevos perfiles políticos.

Elon Musk y Donald Trump en la Casa Blanca Molly Riley

El análisis del contenido mostraba un patrón claro: la función 'Para ti' prioriza tanto el engagement, la permanencia en la plataforma para que sigas haciendo scroll, como un sesgo ideológico concreto.

De media, las publicaciones que aparecen en el feed algorítmico acumulan mucha más interacción que las del cronológico, con incrementos estimados del 480% en likes, del 408% en retuits y del 508% en comentarios.

Pero lo relevante no es sólo cuánto se interactúa, sino con qué. “Encontramos que el algoritmo promueve contenido conservador y relega las publicaciones de los medios tradicionales”, escriben los autores.

Según los datos obtenidos por los investigadores, los posts clasificados como conservadores tuvieron 2,9 puntos porcentuales más de probabilidad de aparecer en el feed algorítmico, mientras que el contenido liberal -como se refieren a las posiciones más progresistas- apenas sube un punto.

Entre los mensajes políticos, la cuota de contenido conservador es 2,5 puntos porcentuales más alta en el 'Para ti' que con el orden cronológico.

"El efecto no incide de igual manera en todas las personas, sino que varía según su posicionamiento de partida en el arco ideológico", advierte Ramón Salaverría, catedrático de Periodismo en la Universidad de Navarra, según recoge SMC España.

"Quienes al principio del experimento se autodefinieron como progresistas sufrieron un efecto relativamente limitado de desplazamiento hacia posiciones conservadoras. En cambio, quienes al inicio afirmaron alinearse con posiciones conservadoras o independientes, evolucionaron hacia posiciones todavía más conservadoras”.

Datos contrastados

Esos cambios asimétricos se traducen en datos medibles y contrastados. Entre quienes partían de un timeline cronológico, pasar por la batidora del algoritmo no sólo sirvió para que aumentara su uso de X, sino que desplazó sus prioridades políticas hacia temas asociados al Partido Republicano, como la inflación, la inmigración o el crimen y la inseguridad

También crecieron en 5,5 puntos porcentuales quienes consideraban “completamente inaceptables” las investigaciones contra Trump y aumentaron las actitudes pro-Kremlin en relación con la guerra de Ucrania.

Eso sí, advierten los investigadores, esta influencia no se traduce en un trasvase directo de votos o modificación de la identificación partidista, algo mucho más rígido, al menos en el corto plazo.

Esquema con el funcionamiento del algoritmo de la red social X El Androide Libre

La otra pieza del puzle es la evolución de las cuentas que los usuarios deciden seguir. La exposición al 'Para ti' llevó a los participantes en el estudio a seguir más cuentas de activistas políticos conservadores.

Esa combinación de contenido recomendado y nuevos follows ayuda a entender por qué las huellas del algoritmo perduran incluso cuando este se apaga, es decir, cuando vuelves a la pestaña 'Siguiendo'. Es una 'mancha' casi imposible de limpiar.

“Los resultados sugieren que la exposición inicial al algoritmo de X tiene efectos persistentes sobre las actitudes políticas actuales de los usuarios y sobre su comportamiento a la hora de seguir cuentas”, en palabras de los autores.

La otra cara del experimento es igual de reveladora y algo paradójica: para los perfiles que ya usaban el 'Para ti' antes del experimento, pasar al orden cronológico no produjo cambios significativos ni en actitudes ni en comportamiento.

Así se demuestra que esa manipulación de la que se quejaba el propio Elon Musk antes de convertirse en el dueño y señor de la red social, se produce en la fase de exposición inicial. Después, aunque el usuario cambie a un timeline cronológico, la red de cuentas que sigue y el tipo de contenido que recibe ya han sido reconfigurados.

En todo caso, señala Díaz Catalán, conviene poner los resultados de la investigación en contexto. “Las mediciones se realizaron en un año de alta carga política en EEUU, por lo que la magnitud de los efectos podría variar en contextos menos polarizados o en otros países".

El gran problema con este y otros algoritmos es que “cambian constantemente [...], por lo que los resultados podrían ser diferentes hoy o en una cultura política distinta", por lo que estas investigaciones, aunque son fundamentales para saber hasta qué punto influyen las redes sociales en nuestra forma de pensar, llegan siempre con años de retraso.

Es como escribir la crónica de un partido de fútbol que va 0-0 antes del descanso y el marcador final sea una paliza del equipo visitante.