Millones de fumadores de tabaco en toda España están buscando la manera de dejar de fumar, de abandonar un 'vicio', aunque en muchas ocasiones, lo están cambiando por otro.

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Hablamos de los cigarrillos electrónicos, o 'vapers', dispositivos electrónicos que se presentaron como una alternativa más sana al tabaco tradicional; ese fue el caso de Juul, una marca que centró su publicidad en ofrecer una manera de que los fumadores dejen el tabaco.

Después de la fiebre inicial por esta tecnología, análisis que indicaron que los cigarrillos electrónicos podían ser peores que el tabaco, y la presión de los legisladores sobre estas nuevas marcas, han reducido su popularidad.

Dejar de fumar es posible

Estudios han demostrado que muchos fumadores no sólo no dejan de fumar, sino que compaginan el uso de cigarros normales y electrónicos; en los EE. UU., el 68% de los aficionados al 'vaping' también fuma. Eso indica que los 'vapers' se han convertido no en una alternativa al tabaco, sino a un complemento.

Eso no significa que no puedan tener su utilidad para dejar de fumar, y eso es algo que investigadores de la Universidad de East Anglia en Inglaterra pretenden intentar con el desarrollo de una Inteligencia Artificial para cigarrillos electrónicos.

Cigarrillo electrónico

Para ello, han creado un nuevo sistema llamado 'Level', un pequeño ordenador que se puede acoplar a 'vapers' de tipo "tanque", que los usuarios pueden rellenar con los líquidos apropiados. Son los modelos adoptados por los más entusiastas, pero los que permiten las modificaciones necesarias para este sistema.

IA que analiza las caladas

Level necesita obtener una gran cantidad de datos de uso, para comprender mejor cómo fumamos y obtener una solución. Se registra no sólo la cantidad de veces que 'vapeamos', sino también la duración de cada calada, el tiempo que trascurre entre ellas e incluso el voltaje usado. Esto último es importante para comprender mejor la cantidad de nicotina en cada calada.

Esos datos servirán para crear un perfil personalizado de cada usuario, incluyendo los patrones de uso, lo que servirá para mejorar la IA y que esta sea capaz de predecir cuándo nos entra 'el mono'.

También servirá para comprender mejor el doble uso de cigarros tradicionales y electrónicos, lo que a su vez puede dar pistas sobre cómo usar estos últimos para dejar de fumar, si es que es posible.

Por el momento, los investigadores han iniciado una prueba con voluntarios, que también tendrán que registrar datos como su estado de ánimo, consumo de alcohol e interacciones sociales; creen que todo eso puede ayudar a fumadores a dejar de fumar.