Apple y Google han lanzado la beta 3 de iOS 13.5 y una nueva beta de Google Play Services respectivamente, y la gran novedad es la primera versión de la tecnología de rastreo del coronavirus desarrollada por ambos gigantes.

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La tecnología desarrollada por Apple y Google permitirá notificar a los usuarios de una posible exposición al coronavirus; funcionará en conjunción con las apps oficiales de las autoridades sanitarias en cada país, que tendrán la opción de adoptar esta tecnología para facilitar el rastreo de la enfermedad.

Al funcionar a nivel de sistema operativo, este sistema es capaz de registrar si hemos estado cerca de otras personas usando claves privadas generadas de manera aleatoria. Cuando una de estas personas da positivo por COVID-19 y elige compartirlo, recibiremos automáticamente una notificación; pero no podremos saber quién es el paciente ni qué relación tenemos con él o ella.

El rastreo del coronavirus, a punto

Aunque el lanzamiento de este sistema no se espera hasta bien entrado el mes de mayo, Apple y Google han lanzado hoy de manera conjunta una primera versión preliminar, con el objetivo de recibir más opiniones de los desarrolladores.

En concreto, Apple ha lanzado hoy la versión beta 3 de iOS 13.5, que se espera que será la que incluirá la nueva tecnología. En esta 'beta' se incluye por primera vez la API del "sistema de notificación de exposición", como lo llaman sus creadores.

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De la misma manera, Google ha lanzado hoy una 'beta' de Google Play Services, sus servicios que vienen instalados en la mayoría de móviles Android por defecto, que también incluye acceso a la API.

Una API es un conjunto de comandos que los programadores pueden usar en sus apps para realizar funciones sin tener que crearlas desde cero. Por lo tanto, con esta API ya es posible crear apps basadas en el sistema de notificación de exposición.

Sin embargo, Apple y Google no permiten que cualquiera use esta API, por motivos de privacidad; la única manera de usarla es si el desarrollador ha sido seleccionado por las compañías, y si utiliza un SDK (un entorno de desarrollo) lanzado específicamente para este motivo.

Muy pocos podrán crear apps

Apple y Google ya declararon que sólo permitirán el uso de esta tecnología a los gobiernos y entidades sanitarias que lo soliciten; aunque algunas como el NHS del Reino Unido ya han declarado que no lo usarán, mientras que otros países como Alemania han decidido apostar por este sistema. Los usuarios podrán decidir si se descargan la app o no, y si le dan permiso para usar el sistema de rastreo.

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Por lo tanto, aunque la API ya esté disponible, en realidad una cantidad muy limitada de programadores podrá usarla ya para crear apps; no solo eso, sino que su funcionalidad está muy limitada. El rastreo aún no ha empezado, al fin y al cabo, pero era necesario lanzar ya la API para que los programadores tuviesen tiempo de implementarla en sus apps antes de que el sistema sea lanzado oficialmente.

Este es por lo tanto un paso importante, uno de los últimos que hay que dar antes del lanzamiento de una función que ha levantado cierta polémica, tanto por la privacidad de los usuarios tanto como la eficiencia. En respuesta a estas críticas, la semana pasada se anunciaron los primeros cambios en el sistema diseñado por Apple y Google.